Rev Hearst
Tres años después
—¡Jania Xabby Knox Hearst! —exclamo reprendiéndola por aparecerse empapada en el umbral de la puerta.
—AAAAAH —grita corriendo hacia mi —. ¡UNA RANA!
—Hija no hay ninguna rana en ningún ¡AAAAAH! ¡UNA RANA!
—¡UNA RANAAAA! —vuelve a gritar echándose a correr fuera de la casa.
—¡HAY UNA RANA EN LA PUTA CASA! —le reclamo saliendo justo detrás de ella.
—Mami, no se sice maas paabas.
—Ay, aja, lo dice la que no puede dejar de repetir malditos.
—Ranas malsisas.
Suelto una risita agachándome a cargarla. Miro el interior de la casa, sigue lloviendo aquí fuera y adentro se ve un poco oscuro aunque la luz de las velas la hace ver un poco luminosa, en teoría no mucho, solo ligero.
Enarco una ceja dejando una mano en mi cintura y sintiendo como la lluvia termina de empaparnos a ambas. Jania se me queda viendo con una sonrisa traviesa. Claro, como todas las veces, mami debe encargarse de echar a todos los bichos que mete a la casa por estar jugando bajo la lluvia apenas empieza a garuar, y quien soy yo para negárselo si no deja de hacer pucheros y exigir mimos cada que la reprendo.
—¿Alguna vez vas a oírme? —le digo mirándola e intentando parecer seria.
—¡Si! Fuando sea ganse.
—Wow, no tenía idea de que ser pequeña era merito para hacer travesuras.
—Si es.
—Jania.
—No es mi fupa, mami.
—Culpa, nena, culpa, se dice culpa —la corrijo tapándole la frente con una mano —. ¿Nos damos una ducha?
—¿Fon la rana?
"Rana" esa es la única palabra que tiene una R y que ella puede pronunciar bien, después de ello, las C son cambiadas por F y la letra R por S, la letra L desaparece totalmente de su léxico y no sé qué otras palabras más prefiero no incluir porque hay días en que verdad no la entiendo. Así que es todo un abecedario invertido andante, supongo que su padre era así de complicado.
Acomodo su vestido amarillo con florecitas blancas y la pongo en el pido tirando de su manito para adentrarnos en la casa. La rana sale saltando por nuestro lado y prefiero ignorarla, se posa en el umbral y en una maniobra rápido tomo la escoba y la empujo contra el charco de agua.
Soltamos una carcajada y ella corre a cerrar la puerta fingiendo un jadeo dramático sin soltarse las manitos del pecho. Le pongo mala cara y vuelve a reírse moviendo la cintura de lado a lado o el pañal, no sé exactamente lo que quiere menear.
—Hora del baño, señorita apestosa.
—No me ames apestosa —refunfuña poniendo sus puñitos en su cadera.
—Apestosa —la reto caminando por el pasadizo.
—¡MAMI!
—APESTOSA.
—YA BATA, ¡ESTOY ENOJASA! —chilla cruzándose de brazos y sentándose en la puerta.
Corro devuelta a cargarla y refunfuña forcejeando. Le hago mordidas en la pancita que pese a su pataleta termina riéndose. Me agarra de las mejillas y la lleno de besos mordisqueando sus regordetas mejillas.
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Odio ficticio
Romance"El odio es un sentimiento difícil de controlar. Inicia algo. Acaba algo. Pero como tal, antes de odiar e incluso después, existe: la ficción". Amar a alguien ficticiamente suena tentador, en especial si la historia ya ha comenzado. Durante un juici...
