Rev Hearst
—Xander.
—¿Qué quieres, Rev?
—No puedo dormir.
—Yo sí puedo —refunfuña poniendo una almohada en su cabeza —. Buenas noches, querida.
Me cruzo de brazos haciendo un mohín. La sabana nos cubre la mitad del cuerpo, estamos desnudos y estoy con insomnio. Suspiro moviendo su hombro un poco, no me da reacción así que me vuelvo a cruzar de brazos viendo al techo.
Xander balbucea algo como "Santo Dios" "oh por Dios" o todas sus vainas con el cielo y la iglesia. Le pongo mala cara tensando mi cuerpo. Remuevo mis pies sobando mis pantorrillas en la suavidad de las sábanas.
—Vale, ¿qué quieres hacer? —Xander enarca una ceja volteándose a verme —. Te puedo contar una historia o podemos jugar.
—Uhm.
—Decídete o te duermes.
—Jugar.
Doy un respingo sonriente, me apoyo sobre su torso desnudo subiendo una pierna en su cadera. Se ríe con voz ronca y adormilada pellizcando mi mejilla con suavidad. Beso sus labios escuchando su respiración tensarse, pero deja de besarme para mirarme.
—Si tuvieras una compañía que se duerme antes que tu ¿qué le harías? —pregunta, burlón peinando mi cabello con sus dedos.
—Si vas a dormirte no vuelvo a esta habitación —amenazo seria apuntándole con un dedo en el pecho.
—No puedes negarme eso, iría yo a buscarte a la tuya.
Pongo los ojos en blanco, de seguro seria así o al revés porque una vez juntos no hay quien nos separe. Es adictivo estar con él, conversar, reír, hablar, besarlo, es relajante tener el placer de que semejante rey sea mi esposo.
Sus ojos azules siempre están oscuros, como si estuviese maquinando algo turbio en su mente. Sus labios siempre se ven apetecibles, su cuerpo mantiene u estado duro y rígido y cuando ejercita y sale sudadito soy la primera en meterse en la habitación para recibirlo.
—Ya dime que vamos a jugar —insisto apoyando mis manos sobre su abdomen.
—Toqueteos.
—Xander...
—Toqueteos.
—Dijiste que debemos ser una pareja...
—A la mierda, móntame —exige clavándome las rodillas a los lados de su cadera sentándome sobre su falo erecto —. Joder, si...solo entra...
Apoyo las manos en su pecho moviéndome sobre la erección, dura y rígida que me hace palpitar. Siento como humedezco su entrepierna al moverme en círculos sin permitir que me penetre.
Sus dedos aprisionan mis caderas bajando por mi culo, me pega todavía más manipulando los movimientos de atrás hacia adelante. Echo la cabeza para atrás sintiendo mi cabello chocar a mi espalda derramándose como una cortina.
Mi cuello se humedece por el calor de la habitación. Xander sonríe quitando sus manos al ver como controlo los movimientos a mi antojo. Salto un poco ganándome sus gruñidos, intenta moverme, pero me desvío tomando sus muñecas por encima de su cabeza sin dejar de hacer círculos con mis caderas.
—Rev.
—Cállate, que estoy jugando —lo regaño inclinándome a besarlo.
—Rev...
Su respiración se vuelve errática teniéndome tan cerca, rozo mis pezones contra su pecho. Xander se zafa de mi agarre halándome de la nuca. Me besa con fuerza clavando su otra mano en mi muslo, apretándome a su piel.
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Odio ficticio
Romance"El odio es un sentimiento difícil de controlar. Inicia algo. Acaba algo. Pero como tal, antes de odiar e incluso después, existe: la ficción". Amar a alguien ficticiamente suena tentador, en especial si la historia ya ha comenzado. Durante un juici...
