Xander Knox
Bella ingresa corriendo a la oficina, me paro de inmediato viéndola llorar como una magdalena. Issac a su lado maldice mil veces llevándose el puño a la boca y no sé cómo cielos ubicarme en este desespero que no se empeñan en explicarme.
Los demás ingresan asustados excepto por Rev que debe seguir haciendo yoga. Los miro uno por uno tensando el cuerpo entero. Si llega a ser algo malo alguien va a morir y son ocho personas que con gusto puedo desaparecer de la faz de la tierra. Aunque no es verdad, pero simulare que sí.
—Ya vienen —suspira Bella quitándose las lágrimas de los ojos —. Sebastian viene con Elliot, traen a sus hombres.
—Nos han encontrado —susurra Striker bajando la mirada.
—¿Cómo fue que eso paso? —le pregunta Asher dejando caer los ojos en mí.
Mackayla y Draven ingresan a la habitación que usamos para las juntas, se apresuran a encender todo mientras que Unne se corre a los dormitorios. Bella sigue llorando al lado de Issac y juro que si no se calla la que va a terminar recibiéndolos va a ser ella.
En frente de mi siguen parados, Striker, Ash y Asher viendo la escenita de Bella sin entender una mierda. Si tan solo se callara para decirnos todo estaría bien, pero no, prefiere lloriquear dramáticamente en vez de decírnoslo de una buena vez.
—Xander, tenemos que decirte algo —espeta Issac manteniéndose firme.
—¿Qué es?
—El día del accidente, Bella fue la primera en llegar al hospital...
—¡Cállate!
—Deja que termine —observo a Bella acercándome a mi amigo —. ¿Qué fue lo que hicieron? ¿Qué fue lo que ella hizo? ¿Por qué carajos nos han encontrado sino tenemos GPS? ¡hablen de una puta vez!
—Si te lo digo, todos van a enterarse de él.
Hago silencio sintiendo la mirada de los familiares de Rev. Striker en particular se queda pálido como si supiera que están por decir algo malo y sé que, si dejo salir a Xerxes de su boca, va a haber la guerra que menos necesitamos ahora.
Pero si les explico todo van a entenderlo, Striker va a ayudarme. Hemos sido mejores amigos toda la vida al igual que con Issac. Se que todo lo que se diga no lo van a mencionar como no le mencionaron nada a Rev durante todos estos meses en que decidí volver a la ciudad.
Existe el punto medio, el punto donde te sientes acorralado con todas las miradas sobre ti y un calor inmenso sofocándote. Se te atraviesa la idea de gritar a cuatro voces que lo hagan, que dejen escapar aquel canto de ángeles para que por fin se sepa la verdad por muy cruda y desagradable que sea.
Las paredes se cierran. Escuchas el bombeo de tu corazón y tu mente da vueltas, tantas vueltas que la tentación de apagar el misterio toca tu puerta. Deseas soltarlo, deseas terminar con el dolor, con la impaciencia y te vale una mierda que todos se enteren porque sabes que tarde o temprano va a pasar, porque no puedes ocultarlo.
No es el modo correcto de presentarles a mi hijo, al hijo de Rev, no es como deben saber de él, mucho menos ahora que los dos idiotas están viniendo y que en cualquier momento podrían llegar.
Solo me queda decidir, estar entre dos decisiones, la más eficaz es que todos lo sepan, todos excepto por ella. Rev no puede saberlo, no por ahora. Porque se los va a decir. Y sé que ni Issac ni Bella sabían de Xerxes, pero saben de algo más y eso involucra a mi hijo.
Si alguna vez han quemado Troya, esta no sería la primera vez.
Inhalo volteándome, apoyo mis manos en el escritorio capturando el llanto del jardín expandido ampliamente. El caballo blanco yace atado, el columpio se balancea y Rev está ahí parada haciendo la pose del árbol sumamente concentrada dándole la espalda a la casa. Noto su paz, su tranquilidad, su meditación la hace casi levitar ante mis ojos.
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Odio ficticio
Romance"El odio es un sentimiento difícil de controlar. Inicia algo. Acaba algo. Pero como tal, antes de odiar e incluso después, existe: la ficción". Amar a alguien ficticiamente suena tentador, en especial si la historia ya ha comenzado. Durante un juici...
