CAPÍTULO 44: Estrategia

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Xander Knox

8 meses después

—Hemanita, noooo, se mueve ¡mamá! ¿poque se mueve?

—¿Te ha dado pataditas? —se ríe Rev acariciando el cabello rubio de nuestro hijo.

—¡Si! Mira, mira ¡Mira! ¡Me empuca! —Xerxes le saca la lengua a la panza de Rev haciéndonos reír y vuelve a recostarse sobre su madre —. Mia, no tuya.

Abraza la panza de Rev dándole empujones cuidadosos a la piel que la enana del interior del vientre intenta golpear. Me causa gracia que siempre que Xerxes está con su madre, ella empiece a dar patadas. Es como si le negara el acceso al enano para que este cerca de su madre. Es igual de celosa que Rev.

—¡Bata! ¡Bata! —refunfuña Xerxes sintiendo otra patadita en su mejilla.

Rev contiene la sonrisa sentándose y viendo como nuestro hijo mira de malas maneras a su panza. Termino de preparar el desayuno para acercarme al trio que yace en el sofá discutiendo como si la tercera mini persona ya estuviese fuera.

—¡Ya no quiero juga! —se queja el enano echándose a correr —. ¡Malla! ¡malla hemanita!

Al menos ha mejorado mucho su léxico, ya lo entendemos mejor y está mucho más grande. Corre, camina, hace más travesuras que de costumbre y ahora no solo desaparecen las paletas, también las galletas.

Revuelvo las tazas de café y me acerco a mi esposa que está sentada sonriéndole al berrinche que acaba de hacer nuestro enano. Voltea hacia mí para recibir su taza cruzándose de piernas y acomodando un cojín bajo su panza para levantarla.

—¿Todo está bien? —le pregunto tomando asiento a su lado.

—Uhm...si, bueno no, o si, pues, creo que no, pero si, y no, sí, pero, si, y a la vez no, pero si, así que no se si es si o es no, pero es si, y no también —enarca una ceja poniéndome mala cara —. ¡No te rías!

Envuelvo la mano en su garganta atrayéndola a mi rostro. Beso su mentón y subo a sus labios quitándole la taza para que no se queme. La dejo en la mesa y me tomo tiempo para besar a mi esposa. Presiono su cintura acariciando la piel de su cuello sin dejar de combinar nuestros labios, saboreando la cavidad que va calentándose jugando con nuestras lenguas.

Jadea empuñando mi camisa inclinándose hacia mí. Llevo mi mano a su espalda baja logrando mantenerla en una sola posición. Sonríe mordisqueando mis labios y presiono su garganta apresurándome a succionar la piel descubierta de su hombro.

—Xander —susurra acariciando mi nuca con las manos.

—¿Qué quieres, querida? —continúo besando su piel con suavidad, saboreando su aroma hasta lo más íntimo.

—¿Qué haremos por navidad? —suelta un gemido aferrándose a mi cabello.

—Xerxes ira a dormir temprano, sin duda alguna —bromeo sacándole una risita y prosigo besando su pecho —, y nosotros tendremos la casa muy solitaria.

—Hablo en serio —jadea ayudándome a quitarle los botones de su camiseta.

—Lo que tú quieras, me da igual, solo quiero pasarlo con ustedes tres —beso el medio de sus senos llevándome un pezón a la boca.

—Vas a llegar tarde si sigues...ah.

Esbozo una gran sonrisa levantando la mirada. Rev tiene las mejillas sonrojadas y el calor se expande en gran parte de su rostro. Sus labios permanecen rosados y sus orbes llenos de deseo, el deseo que le traigo todos los días por tenerla de esta y mil formas más.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora