CAPÍTULO 43: Artilugio

8.2K 373 60
                                        

Xander Knox

—¿Cómo estás?

—Mejor, creo —suspira con cierta pesadez manteniendo los ojos en el piso.

—¿Ella? —le pregunto notando que Unne no está alrededor.

—Se asustó más porque no tenía idea de que alguien más existía dentro de ella —explica en voz baja presionando sus temblorosos labios —, tuvo miedo, aún tiene y es complicado, pero ha mejorado.

Asiento lentamente, mis ojos viajan por unos minutos hacia él. Ver a tu mejor amigo pasando por una dificultad, es como si tu propio mundo apagara una de las luces que te impulsan a iluminar el vacío eco que dejas pendiente cada que te deprimes.

He conocido a Draven desde que tengo uso de razón, fue la primera persona que no me juzgo por hablar otro idioma, por ser muy tonto con las letras e inteligente con las matemáticas. Draven ha sido más que un mejor amigo, ha sido un hermano, al igual que todos en esta habitación.

La diferencia entre Draven y los demás, es que Draven me conoce. Con solo verme a la cara, sabe que algo no va bien, con escuchar mi voz o bromear y no causar nada, sabe que necesito de él. Draven es como ese ser que debe permanecer por el resto de mi vida.

Existen las almas gemelas, yo poseo a muchas personas de ese tipo, las conozco, las estimo y él es una de ellas. Una de esas personas a las que le puedo confiar lo más valioso que tengo y sé que sería capaz de dar la vida por mí, como yo por él.

Draven nunca se ha ido de mi lado, hemos discutido, mayormente cuando vivía en Grecia y criaba a Xerxes, durante esos dos años, Draven me regañaba. Que tu mejor amigo te ruega que vuelvas porque sabe que tu esposa esta cegada por la seducción, es un nivel más allá de la amistad, uno al que me negaba a escuchar.

Quizás el hecho de que estuviese cabreado, enojado, lleno de odio por ese periodo de tiempo, me hizo darme cuenta de que a mi alrededor hay más personas valiosas que malignas.

Personas que son bendiciones.

Parpadeo relamiendo mis labios, me cruzo de brazos apoyándolos contra mi pecho. inhalo profundo intentando pensar en cómo hubiese sido si en verdad no hubiésemos tenido a Xerxes, y debe doler como la mierda, porque veo el dolor en los ojos de Draven. Noto su apariencia y sé que está calándolo por dentro, destruyendo muchas partes que no deberían estar siendo partidas.

Perder un hijo es muy duro es igual que querer uno y no poder. Para muchos debe ser complicado de comprender, se preguntaran ¿Por qué carajos un hijo en este mundo nuevo y moderno? Asumo que es porque algunos todavía aprecian la emoción de que una familia crezca.

O en otras razones.

Mi razón, la razón por la que quiero una familia con Rev, es porque mi padre siempre ha dicho que no hay nada mejor que pasar el resto de tu vida con la mujer que amas y con los niños que tienen juntos, sin importar que sean animales, plantas o seres humanos. Es la emoción de tener algo en común, que los conecte por mil años más.

Solo que Draven no tiene miedo del niño que perdieron, sino de como sucedió. No fui al hospital el mismo día, mi padre murió y estaba más preocupado en que dejara de doler, en esperar a que fuera mentira, que terminé olvidando mi alrededor.

No me entere hasta después de cuatro días, Rev se enteró al mismo tiempo que yo y yo aun no podía ponerme de pie. Sentía que el mundo estaba dispuesto a voltearse para hacerlo más difícil. Perdí a mi padre, a mi tío, la última conexión directa a mamá y mis amigos tocaron fondo por culpa mía.

Suspiro escuchando su sollozo, lo volteo dándole unas palmadas en la espalda. Ninguna lagrima sale de su mirada oscura, permanece perene, cierto e inmóvil. Esta tan quieto que no sé qué debería hacer o como debería actuar, no entiendo realmente porque todo tiene que ser tan difícil.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora