CAPÍTULO 27: Enemistad

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Striker Hearst

¡¿A quién putas engaño?!

Quiero follarme a Ash, quiero besarla, estrujarla, quiero abrazarla durante toda la noche y besarla hasta que tengamos calambres en todo el cuerpo por toda la fricción. La quiero de mil formas y no todas son sexuales, porque muy en el fondo también quiero dormir con ella en frente del mar, quiero que me hable, quiero ayudarla, quiero seguir discutiendo para luego callarla con un beso, quiero estar a su lado y recorrer un camino en el que ambos nos desarrollemos como personas.

Ash Hoffmann tiene mucho potencial, sabe cómo explotarlo al máximo, es intrépida, aguerrida, sabe reaccionar, reclamar, si sus ideas son rechazadas pide justificaciones para mejorarse a sí misma, tiene ese no sé qué te deja con la boca abierta apenas empieza a discutir de un tema que le agrade.

Consolarla no es exactamente mi medio para deshacerme de ella, sino el primer punto para acercarme. Se que no va a ser fácil, Ash es de las chicas que te evalúa y si te detesta como a mí, significa que no va a hablarte por mucho que se insista.

Puede destruirte con la mirada o con esos pulgares que se la pasan prendidos de la pantalla de su móvil porque constantemente está agregando sus ideas a ese blog que nunca me he dejado de leer solo para tener algo de que discutir con ella.

Es totalmente estúpido, solo yo detesto a alguien e intento acercarme de este modo.

Primero si la he odiado, la detestaba, me desagrada y hacia cosas por inercia, como leerme su blog solo para sacarla de quicio o ponerme en su contra aun sabiendo que tenía todo el punto de la discusión. Quería que Ash Hoffmann sintiera lo que duele una flecha en el talón y para mi desgracia se la clave en el pecho.

Un completo idiota.

¿Qué puedo decir? No conozco medios de llamar la atención de una persona que siempre está ignorándome por derecho propio. Siempre me ha bastado sonreír o mencionar mi nombre para tener las sábanas de mi cama abierta excepto por ella.

Y no es precisamente el hecho de que Ash se una chica que sabe que merece o que para otros se "hace la dura" "se hace la difícil" o que simplemente humilla porque es su naturaleza. No. Ash no es así. La conozco desde que somos críos y Ash sabe en dónde poner los ojos para luego guiar sus pies.

Inhalo profundo relajando mis dedos a los lados de mi cuerpo. Ladeo la cabeza escuchando como crujen mis huesos. Joder, me sobo un lado sintiendo un ligero dolor que empieza a pasar regalándome un toquecito de paciencia.

¿Pero de que paciencia hablas?

¡Mierda! ¡Mierda! ¡y mil veces mierda!

¿Qué le voy a decir a mis padres cuando se enteren que me he enamorado de mi prima?

No es biológica, pero ¡es mi prima! Hay una delgada línea que nos divide, la crianza más que todo y el problema es que yo nunca he podido verla como familia, siempre tan diferente, osada, presuntuosa, tan maravillada y tan...era tan...tan... ¿Cómo lo explico?

Ash era como hacer un pan con mantequilla y descubrir que realmente es queso y de los costosos que no gustan a nadie excepto la 1% de la población.

Woah.

¿Qué? Es una buena comparación.

Lo que tu digas.

Pico el cuello de mi camiseta estirándolo, sigo caminando de lado a lado como si esperara a que la partera de mi primer bebe saliera a decirme que en realidad no es un niño sino doscientos niños y niñas y que la ecografía fue errada y que todo...

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora