CAPÍTULO 24:Encantos

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Xander Knox

Me he secuestrado a mi esposa y no me arrepiento de nada.

Solo estamos corriendo por el bosque, ella se ríe jadeando por el cansancio, sus pies sucios al igual que sus piernas porque hemos caído en el lodo. Falta poco, pero la piojosa no deja de reírse.

—E-espera...espera —jadea riéndose apoyada contra un tronco —. Xander...

Pongo mala cara deteniéndome a un lado, ella sigue carcajeándose contra el tronco lleno de hormigas. Se sacude un poco elevando su cabello con un gancho que tiene partes puntiagudas, le terminan agarrando el moño.

—¿A dónde planeas llevarme? —enarca una ceja poniendo su mano en su cintura.

—No iremos tan lejos, solo a una cabaña con mucho gusto, creada por tu favorito novio Koch.

Blanquea los ojos dándome un manotazo y esta vez soy yo quien ríe. Se queda de pie en la misma posición, su pecho sube y baja por la rapidez en que veníamos. He preferido dejar el auto antes que usar la carretera alterna, no caminar le quita la gracia a la falsa persecución.

—Recuérdame porque acepte amarrarme a ti.

—Estabas loquita por mí, aun lo estas, mírate nada más, llena de barro por seguirme —me llevo una mano al pecho sonriente —. Si querías encerrarme, haberlo dicho.

—Dudo que puedas ir a tener lo que tienes conmigo con otra —reta dignamente dejando su mano en donde tengo la mía.

—Tengo una larga lista, hasta puedes elegir, pero —la callo antes de que hable —, no cometo poligamia, mucho menos ante Dios.

—Tramposo, te quisiste casar en la iglesia para amarrarme de por vida.

—Y ha funcionado de maravilla —presumo tomando su muñeca para pegarle a mí.

—Te voy a matar para poder divorciarme e irme con otro —suelta dejando que rodee mis brazos en su cintura, ella rodea mi cuello alzando la barbilla —. Va a ser mi amante, no vas a enterarte porque vas a estar muuuuy arriba viendo cómo me como a otro y no a ti.

—Si me matas, te llevo a la hora, no te voy a dejar engañarme en mi ausencia.

—No puedes —se ríe plantándome un beso en los labios —. Si me matas, te buscare en todos los pisos del infierno.

—Yo no iré al infierno, estoy casado y siendo fiel.

Abre los labios, indignada, contengo mi risa rozando la punta de mi nariz en su cuello. No soporto aguantar la risa, ella permanece con los labios entreabiertos sin decir nada, cosa que me hace besarla por todas partes de su cuello.

—Fuiste un infiel, te metiste con otras —acusa sujetando mis mejillas entre sus manos.

—Tú te ibas a casar con otro.

—Era uno, no varios.

—Sigue siendo igual, yo no me case...

—Por andar de perro, metiéndote con toda la que pasaba —desafía con los ojos.

—Y luego pasaste tu —beso sus labios levemente —, y me quede contigo, por eso te estoy secuestrando. No te dejare salir hasta dentro de veinte años cuando no puedas decir otro nombre que no sea el mío.

Ríe ladeando la cabeza, se aparta dando vuelta a ver lo que hay y retrocedo haciendo sonar las hojas. Me escondo tras un tronco, Rev ni siquiera se da cuenta, sigue husmeando las copas de los árboles con atención que apenas se ha fijado que ya no estoy detrás de ella.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora