CAPÍTULO 48: Repetición

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Rev Hearst

Tomo mi bolsa echándole una ojeada a la mansión antes de salir. Hemos dejado la ropa con sangre en bolsas que irán a la basura. Xander ha dispuesto un avión que nos saque de la ciudad lo antes posible. Los demás tomaran otros caminos ye ignoraremos las muertes por un tiempo, pero sigo en transición, sigo pensando, sigo analizando todo lo que ha pasado.

Es imposible creerlo, Mackayla no estaba, Draven tampoco, Sebastian se mató y vi cómo le metían una bala a Axel en la frente. Vi morir a mi esposo y eso no sucedió como esperaba, porque me busco, entendió lo que le dije y me encontró, no sé cómo lo hizo, y tampoco sé si pueda soportar el peso de todo esto, porque es jodidamente difícil.

Camino fuera de la mansión escuchando el ruido de las llaves, el chofer espera a un lado mientras Xander está apoyado contra la camioneta con un arma en la mano. Levanta la mirada y noto la tristeza, la rabia, noto todo lo que se carga apenas me observa, no va hacia mí, sino que es consigo mismo, con el mundo.

No hay nada peor que ganar la guerra y sentir como si la hubieses perdido porque todo lo que conocías está en un pozo al que nunca podrás asomarte otra vez. Ya no queda agua, ya lo han sellado e incluso se desconoce el lugar exacto donde fue ubicado. Es solo un recuerdo.

Baja la mirada a mi vientre, exhala asintiendo y luego desvía los ojos para abrir la puerta. Pero me acerco a rodearle la espalda con los brazos pegando mi rostro a su abrigo. Suspira sosteniéndome las manos que van a parar en su abdomen.

Ha habido poco tiempo para curarlo, los doctores dijeron que debía quedarse en el hospital, pero no queda tiempo para ello. Él se ha negado así que lo más rápido es que terminara en algún otro lugar donde puedan atenderlo a donde sea que se nos ocurra ir.

¿Om Shanti Om? —se ríe volteándose sin soltar mis manos. Asiento con lágrimas en los ojos —. Ya no llores, te he dicho que te ves fea.

Pero es inevitable, rompo a llorar abrazándolo con toda mi fuerza. Xander llena mi cabeza, mi frente, mi rostro entero de besos acariciándome la piel de los brazos. Me apretuja contra su cuerpo repitiendo cosas que no puedo escuchar.

Se aparta un poco apoyando nuestras frentes y exhalo. Si hubiera sabido que terminaríamos de este modo, le hubiera pedido que nos largáramos al primer indicio de empezar con la compañía, le hubiera dicho que nada de esa mierda vale la pena porque ahora desconozco el paradero de Bella con mi hijo, no se sobre la salud de mis amigos, ni la de mi hermano y apenas sé que Issac se está llevando a mi madre y a mi hermana. Solo tengo a Xander y a la nena que está dentro de mi sin un solo rasguño.

Entierra las manos en mis mejillas atrayéndome a sus labios. Deslizo mis dedos sobre su rostro, tiene golpes en todos lados, heridas a medio curar, ungüento en la frente y las manos amoratadas. Hay rasguños de todo tipo en el resto de su cuerpo.

Cuando se estaba duchando pude ver su abdomen verde, tenía azul y morado, en algunas partes estaba negro. Le han roto dos costillas y debería dejar de ser terco, pero no puedo refutarle nada, después de todo yo tampoco he querido ir a ningún lado aun teniendo las heridas en mis piernas y en mi cabeza.

—¿Estás lista? —cuestiona acariciando mis pómulos con sus pulgares —. Te llevare a un buen lugar, vamos a estar bien.

—Vale...

—¿Te duele algo?

—No.

—¿Segura?

—Uhm...

—Ven aquí, Rev —suspira apretujándome, dejando su barbilla sobre mi cabeza —. Que bien que usaras el anillo, sino nunca te hubiéramos encontrado.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora