Sé que tengo que vestirme, pero cuando salgo de la ducha, minho ocupa mi mente,mi cuerpo está demasiado tenso y necesito relajarme.
Titubeo, pero lo deseo. El contacto. La fantasía.
Me tumbo en la cama, con el cuerpo húmedo, y deslizo la mano por mi abdomen.
Me acaricio, despacio al principio y luego con más fuerza, con dedos seguros mientras los paso sobre mi inflamado punta , ahora mojada y resbaladiza.Debería levantarme. Debería alejar mis pensamientos del pasado, de Minho.
Debería estar haciendo un millón de cosas en vez de masturbarme, con las piernas vergonzosamente abiertas y mis pensamientos centrados en el hombre que me gustaría que estuviera entre ellas.Pero no paro. No pararé.
Lo deseo. Creo que incluso lo necesito. Cierro los ojos y me permito sumirme denuevo en el pasado.
Pienso en la noche antes de que él se marchara al internado y en la historia que me contó en la oscuridad, sobre lo mucho que había deseado nuestro primer beso real de esa noche y lo guaponque le parecía con aquella tonta camiseta de los Looney Tunes.
Recuerdo el asombro en sus ojos la primera vez que me vio desnudo en aquella oscura y fría habitación, solo iluminada por la tenue luz de una titilante bombilla amarilla.Pienso en la sensación de sus manos, tan fuertes y seguras incluso a los quince años. Y recuerdo sus dedos recorriéndome, explorando cada centímetro de mí, erizándome la piel. La primera vez fue muy dulce, le preocupaba hacerme daño. Pero
acepté el dolor porque era Minho quien me lo infligía. No había extraños en la
oscuridad. Ni sombras, ni monstruos.
Estoy muy mojado; levanto las caderas y acelero los movimientos de mi mano sobre mi miembro al tiempo que pienso en otras veces.En su tacto, en su boca, en su polla. Lo imagino dentro de mí ahora, su cuerpo caliente contra el mío, su voz susurrándome que no pasa nada. Que estamos juntos. Que todo irá bien.
Y es esa voz lo que me lleva más y más alto. Me aferro a su recuerdo mientras me toco con más apremio. Mientras gimo, me contoneo y trato de hallar satisfacción. Y entonces, por fin, cuando estallo, mi grito resuena en mi silencioso dormitorio.Jadeo y trato de recobrar la compostura, pero estoy agotado, relajado. Giro la cabeza hacia un lado y me percato de que son ya las cuatro y media y que lo único que he conseguido es una ducha y un orgasmo. Tengo que estar a las cinco en el
apartamento de Jeongin en el Village.
Me levanto de la cama y me pongo unos pantalones pegados y un camisa
suelta a la moda que compré en mi último viaje a Londres. Estoy buscando unas zapatillas y preguntándome cuánto tardaré en coger un taxi, cuando suena el timbre
de la puerta.
Al principio lo ignoro, pero cuando suena de nuevo recuerdo que es el día libre de Ellen y bajo corriendo. Hay una cámara de seguridad camuflada dentro de la luz del porche. Tengo que ahogar un grito de sorpresa cuando echo un vistazo al monitor al pie de las escaleras.
Esperaba un paquete. Tal vez un vecino.Sin embargo, es Minho.
Durante un momento valoro la posibilidad de fingir que no estoy en casa. Por un lado, tengo prisa por llegar a casa de Jeongin y no tengo tiempo para charlar. Por otro, considerando lo que estaba pensando hace un rato, lo que acabo de hacer, me incomoda un poco la idea de dejarle pasar. Como si fuera capaz de captar su olor en mí. Como si me mirara a los ojos y supiera que me toco mientras pienso en él.Pero no tengo valor para ignorarle. A fin de cuentas, este fin de semana estaremos juntos en la isla, así que no cabe duda de que me vendrá bien practicar. Y, además, fui yo quien le invitó a venir, quien dijo que deberíamos reunirnos. Que debíamos
intentar ser amigos.
Y ahora está aquí, en mi puerta, mientras yo me como mis palabras.
Tomo aire, aprieto el botón para abrir la puerta del vestíbulo y salgo a recibirle.—Hola —digo cuando abro la puerta y le invito a pasar.
Estoy seguro de que mi sonrisa parece forzada y no puedo evitar sentirme como si fuera mi cita para el baile de graduación. Es una sensación incómoda, nerviosa, pero me digo a mí mismo que el propósito de este ejercicio es volver a sentirme cómodo
en su presencia. Es normal cierto nerviosismo.
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Proyecto Liberación
FanfictionTodo el mundo cree que el atractivo y millonario Lee Minho es un conquistador impenitente. Siempre rodeado de las chicas y chicos más bellos y liberados, frecuenta fiestas esplendorosas donde el sexo se bebe como si fuera champán. Lo que casi nadie...