ROBERT
Dejo de acariciar la espalda de Jane, parece una sirena, su traje de baño le queda bien. Veo a Phill bañándose con Annie y Mark en la playa, el sol me está quemando la cara, debí hacerle caso a Annie con lo del sol.
Lo mejor de todo era tener a Jane conmigo, era un fin de semana, un fin de semana de Septiembre, lo necesitábamos, y ciertamente estar en otro país por tres días era algo fenomenal. Dios, el tiempo no podía ser más perfecto. Estar en Venezuela con Jane era un sueño del cual no podía despertar, sus padres pensaban que se quedaba en casa de Bunny ese fin pero no, había cogido un vuelo el viernes por la tarde y estaba en otro país, en otro continente.
-Rob, amo este sol, ojalá pudiéramos quedarnos mucho más tiempo- me dice ella, y opino exactamente lo mismo, no sabia que existiese un lugar más perfecto en el mundo entero, las palmas, la blanca arena, el sol matador, la playa tibia.
Ese día además de ir a la playa Annie nos hizo ir en un viaje de cuatro horas a la capital de dónde provenía ella, llegamos en la noche y ciertamente era hermoso, las luces se apoderaban de todas las montañas, mi mamá me había dicho que eran casas de la gente pobre, estaban por todos lados, y luego empezaron los edificios. Pasamos por muchos lugares que no conocía y finalmente nos llevaron a una urbanización cerrada, seguimos derecho y Annie nos llevó a la casa de mis abuelos.
PHILLIP
Lo mejor de Venezuela era... ¿Qué era? Mmm, todo, nos bajamos rápidamente para saludar en la casa de mis abuelos y cuando abrieron el portón había una fiesta para nuestro recibimiento. Nos quedábamos en un hotel cerca de ahí, mi madre se había asegurado de eso, extrañe que Helena no estuviese con nosotros. Y desee que Paul hubiera tomado ese vuelo y estuviera en la ciudad que le encanta.
-Hola hola, muchachín- me saluda mi abuela, le doy un abrazo y me alegré al entender lo que hablaba, le pedí la "bendición" a ella y a mi abuelo, era muy extraño hacerlo. Conocí a mis tíos, los que no conocía, y conocí a los primos que tampoco conocía, eran de la ciudad, habían viajado a Londres muchas veces pero no habían ido allí desde que yo dejé de estar en el internado.
Rob se presentaba y presentaba a Jane como su novia, yo no tenía eso, pero igualmente pasaba al lado de mis primos Venezolanos y compartía algunas de mis historias de mi querida país.
En total debíamos ser quince personas, Rob, Jane, Mark, mi madre, mi abuela y mi abuelo, mis dos tíos, sus esposas y sus hijos, miré a una de mis primas y me le acerqué.
-Valeria, ¿no?- le pregunté, ella me sonrió, era muy bonita, conmemoraba a lo dicho por años y eso era que en Venezuela estaban las mujeres más hermosas del planeta.
-Felipe- ella me dice, ¿Felipe? Me llamo Phillip, la miro extrañado, ella se empieza a reír, continua- en la bella durmiente, el príncipe se llama Felipe y esa es la traducción supongo yo de tu nombre.
-Oh si, claro,- respondí sobando mi cabeza, media casi lo mismo que yo, me sentí extraño.
-Ojalá te quedaras más tiempo, primo, estoy segura que mis amigas morirían por conocerte. Luces justo como un tipo de una serie televisiva que vemos- de acuerdo, yo también quisiera quedarme más tiempo.
-Bueno, ya tu sabes lo que dicen, carne de primo se come-dice uno de mis primos, José, su nombre, igual que el de mi tío, mi tío estaba casado con una portuguesa, nunca entendí la razón por la cual no migraron de Venezuela pero de todas formas todos lucían igual de Europeos que yo.
-¡Ay no!- grita Valeria, apartándose de mi enseguida, no entendía la expresión así que retrocedí unos pasos y fui hacia Jane y Rob, el español de Jane era muy básico así que no estaba entendiendo nada de lo que hablaban, Rob y yo teníamos un español aceptable.
-Rob, ¿quieres beber algo? - Robert niega y yo me meto adentro de la casa y la recorrí como si fuera mi propia casa, quería abrir muchas puertas pero me daba algo de vergüenza, subí las escaleras, me di cuenta de que en todo ese tiempo hemos estado en el sótano, y veo la cocina en el fondo del pasillo. Siempre he sido bastante aventurero así que ya no iba a beber nada. Iba a aventurarme por las puertas cerradas.
Investigué adentro de la primera habitación, oficina improvisada, cerré la puerta, abrí la segunda puerta, baño, la cerré, después biblioteca, lavandería, comedor, closet de cosas interesantes apiladas, me llevé un catalejo, y subí las escaleras junto a la sala, en la sala había un piano de semi cola; los escalones eran de madera y las paredes estaban repletas de pinturas, me costó poco trabajo para subir, la primera habitación era un gimnasio, la puerta junto a ella otro baño, este tenía ducha, me devolví y entré al gimnasio, habían dos puertas dentro de la habitación, una llevaba al baño y la otra era de un closet, adentro tenían pesas, etc. Salí.
La primera habitación era la de mi tío Javier y mi tío José, compartían cuarto, era grande, tenía bibliotecas repletas de libros que no reconocía ningún título y al fondo el espacio de estudio con el televisor a la izquierda en un mueble, a tres metros del escritorio de trabajo, con un mueble espectacular, dos consolas de videojuego, revisé, Dios, un clásico, me temblaron los dedos para encender unas de las consolas para ponerme a jugar.
Salí con un libro en una mano y el catalejo en otra mano, después entré en la habitación de mi tío Alberto, nada interesante por haber sido el mayor, por consiguiente el cuarto de mi madre. Este sí iba a disfrutar investigarlo, dejé lo que había cogido sobre un escritorio y abrí la primera gaveta de un mueble, ropa interior, la cerré sonrojado, abrí la segunda, cuadernos escritos, del colegio, los volví a tirar dentro, quería saltar en su cama, y miré una gaveta con llave, parte de la pared, la llave estaba puesta, adentro habían remedios, la cerré.
Abrí el closet, habían millones de peluches, algunos vestidos, y una cajas de cartón cerradas, leí en la primera "Barbies" en la segunda "juguetes de Javier", en otra "libros" , "aparatos electrónicos" "Cds" cerré el closet rápidamente para no perder la cordura y hacer un desastre.
Miré debajo de la cama, había otro colchón, volví al closet, ese había sido el primer compartimiento que había abierto, habían tantas cosas, sabanas, bla, bla, bla. Debía llevarme un recuerdo, abrí la ultima puerta del closet después de otras poco interesantes, ropa, ropa, cosas para el cabello y joyería, en la última había una laptop con su cargador, dos agendas, y un viejo celular.
El jetlag me estaba empezando a afectar pero la curiosidad me apartó del sueño, iba estar leyendo y viendo todo por horas, este será mi recuerdo de acá, una laptop, sus agendas, el catalejo, el libro y el viejo celular.
Llevaba mi morral en la espalda así que metí todo adentro.
-Abuela, tomé unas cosas, ¿me las puedo quedar?
-¡Ay si, no sabes como estorban aquí! Llévate esa vaina sin problema mi niño. ¿Qué te llevas?
-el catalejo, un libro, y cosas que solían ser de mi mamá- le respondo, ella me hace un gesto de "ay chico, no hay peo"
Vuelvo a donde están todos, mi mamá está bebiendo un poco con mis tíos, Mark está a su lado sonriente, conoce a mis tíos y Dios, se está divirtiendo, quién lo diría, el hombre honorable de Londres siendo amigable, creía que mi papá era frío, vaya.. ¿Lo acabo de llamar papá? Bueno, Tom no está aquí.
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Lo propio
Storie d'amoreLo último que pensaba era llegar a amar, lo único que quería era diversión y conocer a un nuevo país. Un brasileño le cambia completamente su vida al conocer a la chica que ama, ¿Una obsesión? ¿Un sentimiento adecuado? Ella sigue siendo la hija de u...
