Capítulo 37 -Raíces

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HELENA
Veo las cajas sobre el piso, Jaimie las va poniendo una sobre las otras mientras Todd hace unas llamadas, tengo muchas cosas, a través de los años las he ido acumulando y eso debería preocuparme, todo útil, nada que pudiera botar, quizás debería vendarlas por Ebay.
Metemos la última caja en el apartamento y realmente me estoy empezando a preguntar si dormiré en la misma cama de Todd o si yo tendré mi propia habitación, me sonrojo y miro a Todd, Todd me pellizca el brazo.
-Creo que es un poco apresurado pero... ¿Compartirías cuarto conmigo?
Y eso significaba la misma cama, su cuerpo junto al mío, tener que una vez al mes al menos tener sexo como personas cuerdas, Jaimie se le queda mirando.
-¿Es en serio Todd?- le pregunta agregando-tan solo ayer se dieron cuenta de que debían estar juntos...
-¿Acaso escucho celos en tu voz?- le pregunta Todd bromeando, yo no sabia que responder, todo dependía de qué tan cómoda era esa cama, repentinamente la Helena racional volvió y me dijo que era poco saludable.
-Todd, es muy pronto- le digo, Todd sonríe y se sonroja.
-¡Sabia que diría que no, Já!- grita Jaimie, agrega-El cuarto de invitados de arriba puede ser el tuyo. Hay un closet grande, ahí podrás guardar lo que deseas.
-Gracias...quisiera ayudar con los pagos, ¿cuánto pagan de alquiler? -les pregunto, Todd mira a Jaimie y se ríen.
-Mi padre es el dueño del apartamento, no pagamos alquiler, solo la luz y el agua, él se encarga de otros pagos, además, no podríamos cobrarte nada a ti querida, eres la invitada.
-¿Si colaboro con trescientos dólares esta bien?- les pregunto, Jaimie mira a Todd.
-No pagaras nada, no mientras yo esté presente y Jaimie esté de igual forma- dice Todd, no podía aceptar pero sentía que si seguía diciendo que no Todd se molestaría.
-Está bien- cedo, Jaimie me frota el brazo en aprobación, Todd decide llevarme a mi debida habitación.
Subimos las escaleras con unas cajas y no dejamos de mirarnos, el pasillo se hizo interminable, el tiempo corría mas lento o yo no se que demonios estaba pasando, llegamos al cuarto y seguidamente sus manos estaban todas sobre mi y mi boca estaba toda sobre su pecho, me lanza a la cama, y nos besamos, fue un beso maravilloso, su mano de seda se metió dentro de mi blusa y mi piel se puso de gallina, su dedo gordo acaricia mi ombligo. Era muy pronto pero mi cuerpo lo necesitaba, no recordaba la última vez que un chico y yo... Dejé de besar y decidí que se quitara de mi cuerpo, era demasiado pronto, me empiezo a reír y Todd se quita de mi cuerpo.
-Nunca me imagine que besarías tan bien- le digo en broma, todavía mi piel quema por sus dedos, Todd acaricia su rostro sin afeitar, se sienta en la cama a mi lado y yo sigo recostada viendo al techo, me doy cuenta que hay un espejo sobre nosotros. Digo, - Es mal fengshui que un espejo esté sobre ti cuando duermes, me da algo de miedo también- Todd mira hacia arriba.
-Podemos quitarlo, a mi tampoco me gusta.- me dice serio, decido sentarme también la cama, pongo mi cara en su hombro.
-¿Por qué ahora estas tan serio?- le pregunto, siento tu sonrisa y me mira .
-Me puse a pensar en todo lo que debo hacer- me responde, quito mi cara de su hombro, y me pongo de pie.
-¿Y eso qué es?- le pregunto curiosa mirándolo, Todd también se pone de pie.
-Tengo que ir a china dentro de poco, debo preparar mil canciones en el piano, y debo componer algo nuevo, y todo esto contigo , es complicado, ser yo es complicado, no quiero que seas una distracción para mi...
-No planeo ser distracción para nadie...
-¿Todd?- pregunta Jaimie desde afuera de la habitación, seria una distracción para su celebridad... que lo jodan.
-Lo siento Helena, se que estas molesta, yo planeo que lo nuestro funcione, me gustas, siempre ha sido así, quiero que tu y yo estemos bien.
-Okey- le digo, cada una de sus palabras me habían dolido, abro la puerta y dejo entrar a Jaimie, Jaimie me mira.
-¿Estás bien?- me pregunta, no le respondo y salgo, voy por el pasillo, bajo las escaleras, no me provocaba meter mas cajas.
Me lanzo en el mueble de la sala y veo los edificios, y el sol escondiéndose, es hermoso, a los pocos segundos estoy enviándole un mensaje a Sara de cómo me va, y siento una mano en mi hombro.
-Discúlpame- dice Todd, - si te vuelves una distracción serás la mejor distracción para mi, si piensas que te abandono por el piano rómpeme los dedos, planeo estar contigo y me importas.
Me había convencido tan solo con su discúlpame y lo de rómpeme los dedos me dolió a mi, dejo que me de un beso y cierro mis ojos, me sentía en la gloria y su rostro me hacia cosquillas. Debería afeitarse pero su rostro se sentía excelente de esa forma, quizás porque me recordaba a un cepillo cuando me hacían limpieza facial, el recuerdo me saco una sonrisa.
-Oh mi Dios, consíganse un cuarto- dice Jaimie, salto del susto y aparto mi boca de la de Todd apenada, Todd se empieza a reír como un desquiciado y yo de igual forma.
A Todd le sonó una alarma, miró su reloj y ya eran las seis y media.
-¡Practica con la sinfónica!- grita feliz, me vuelve a besar, luego se va de mi lado y sin saberlo se cierra la puerta del apartamento y él ya no estaba.
-No lo esperes despierta- me advierte Jaimie, tenía trabajo al día siguiente así que decidí hacer algo de cenar para Jaimie y para mi y me fui a dormir después de comer.
Me lacé en la cama y me dormí en un pestañear. Cuando desperté tenía la necesidad de verificar que Todd había llegado, salté fuera de mi cama, me duche, me vestí para el trabajo y salí de la habitación, no me recordaba cual era su cuarto así que decidí desayunar e irme, escuchaba música que provenía de abajo así que bajé las escaleras y vi a Todd sentado en su banquillo del piano, practicando, se veía precioso, quería besarlo con toda la intensidad que pudiera, aunque ni siquiera había notado que estaba allí.
-Te siento Helena, acércate- me dice, me acerco lentamente escuchando como suenan mis zapatos de tacón, me había levantado a las cinco de la mañana por la costumbre de cuando vivía en Brooklyn, me sentía estúpida al recordar que pude haber dormido más.
No se había detenido al sentirme, me impresiono su concentración, me recordó momentáneamente a mi madre, mi infancia, sonreí.
-Debo ir al trabajo dentro de poco,- le digo. Todd deja de tocar el piano, me mira y después se pone de pie, apresándome entre sus brazos.
-Yo te llevo- me dice a su vez besando mi oreja, mi piel se pone de gallina, y después gira mi cuerpo y me da un beso profundo.
-¡Dios mío, son las cinco de la mañana! -Grita Jaimie, Todd me suelta y nos reímos, ese día era un buen día , debía trabajar, estudiar, estar con Todd, me encantaba eso...el estar con Todd .
-La voy a llevar a su trabajo- dice Todd, Jaimie afirma, Todd sujeta mi mano y caminamos fuera del apartamento, entraba a las siete y media, bueno, hablaría con el señor de siempre, trabajaría hasta la tarde y como ese día me tocaban clases en la tarde iría a la universidad en la tarde y todo funcionaria perfectamente.
-Es a las siete y media que entro al trabajo- le digo, Todd gira su mirada hacia mi.
-Eso no lo sabía, ¿Quieres pasear por la ciudad mientras esperamos a la hora?
-No quiero, la ciudad me enferma.
-Que aburrida eres- me dice riendo, lo miro de reojo y sonrío.
-Te afeitaste- observo, acaricio su cara y él moja sus labios.
-Tengo que estar guapo para mi novia- me dice, agrega-además mi barba lucia más rubia que pelirroja ¿No crees?
-No, no creo- me rio un poco y luego le doy un beso, al terminar el beso nos miramos y nos reímos nuevamente sin quitarnos la vista de encima, en el tercer piso se sube una señora.
-Te he visto por aquí últimamente- dice, dejo de mirar a Todd y me sonrojo. Cinco veces he estado en este sitio los últimos días trayendo todo, mudarme con mi novio, nunca lo pensé de esa forma.
-Me acabo de mudar..- admito, Todd me sonríe y debo creer que ninguno le explicaría el por qué.
La señora nos sigue hablando hasta la planta baja, nos despedimos de ella y nos dirigimos al estacionamiento, Todd me lleva a un auto, un auto americano muy parecido al de su abuelo, y no era ese si no el de atrás, una camioneta negra, que tenía un hombre adentro, un Mercedes Benz.
-Mi chofer ya está adentro, el hecho es que no se conducir por el lado izquierdo, Joel mi maestro me trató de enseñar mil veces pero no fue así y entonces me contrataron un chofer y me regalaron un auto, creo que he tenido suerte, ven, subamos.
Me jala de la mano y subimos al auto, Todd empieza a hablar con el chofer y luego este nos guía para afuera, en esas le dice que me lleve al hotel, esa mañana no hay nada de tráfico, chequeo mis mensajes hasta que se detiene el auto.
No estamos en la calle correcta, pero Todd hace que nos bajemos, le agradece al chofer y aunque me daba un poco de miedo en dónde estábamos, me guió por un callejón hasta una casita entre dos altos edificios, abrió la reja, y yo iba detrás suyo con miedo.
-Es mía- me dice, yo le sonrió ¿Suya? , él agrega- Jaimie y yo vivíamos aquí cuando llegamos a Nueva York, mi padre es el dueño pero cuando empecé a ganar dinero por ayudar a la banda sonora de una película la compré.
-¿Qué película?
-Una de dibujos animados, bob finds, bueno de por si fue con Julliart pero me dieron mi comisión.
Le aprieto el brazo como cariño y me guía por las amplias habitaciones, parecía de revista hogareña, casi todo de madera, asientos de cuero en la sala, cocina de los años noventa, chimenea, biblioteca, un cuarto vacío, unos cuartos con camas, un ático y un sótano.
-¿Por qué me trajiste para acá?- le pregunto, Todd se lanza sobre uno de los muebles, y yo me siento a su lado, en el borde del asiento, él hace que me estire igual que su cuerpo y el espacio aunque es pequeño cabemos los dos, me empiezo a reír y Todd captura mi cara con sus manos y me besa.
En mi todo se descompuso, tenerlo tan cerca, Dios, era como una realidad ajena, podía quedarme dormida en sus brazos y quería que ese beso fuera interminable así como todos los momentos a su lado, una nueva relación significaba un nuevo corazón al cual conquistar, aunque no conocíamos nuestros sueños y solo teníamos una vaga idea de quienes somos en verdad nada podía separarnos.
-Me gusta besarte,- me dice, y me pregunté por qué los ingleses decían ese tipo de cosas, me recordé de frases que le decía Marty a Prudence y no pude evitar una sonrisa certera, también me gustaba besarlo y pensar que mi relación había empezado con un falso noviazgo a lo secundaria estadounidense.
-¿Por qué te gusto Todd?
-Por el simple hecho de ser tu, me encanta tu forma de ser, eres quizás la chica más fuerte y hermosa que he conocido en mi vida, tienes valentía a hacer lo que quieres cuando quieres, te gusta llorar para mostrar la sensibilidad que crees que no tienes, te haces pasar por alguien fría cuando en realidad eres cordial y educada, eres sincera hacia ti y de lo que los demás piensan de ti, me gustas por eso y por muchas cosas más y así ha sido desde aquella vez que tocaste mi hombro en el salón de música cuando no encontrabas el arco de tu violín, además, besas muy bien.
Y enseguida me sentí mal, me había besado con Jaimie en vez de Todd en Inglaterra, lo bueno es que el pasado no importa acá en Nueva York, el pasado pisado, pasado borrado, y me quiere, yo no tenía razones de que me gustara Todd, siempre lo he visto como alguien común, era algo raro que de la noche a la mañana estaba loca por él pero creo que siempre ha sido así, estaba ciega en Inglaterra, en ese país lo veía como un amigo y mi inmadurez no me llevó a su lado.
Nos besamos nuevamente y sentía que iba a llegar tarde por primera vez en mi vida al trabajo, sin saber por cuanto tiempo hablamos nos quedamos abrazados en el mueble, empezó a sonar mi celular y entendí que ya era la hora de partir incluso cuando mi cuerpo, mi alma y mi mente estaban pegados a ese mueble en esa casa, en esa calle desconocida de la ciudad. Salimos de la casa por fin y subimos al auto nuevamente, hablamos todo el camino sobre cosas de la ciudad y de Sara y de Jaimie y de Manuel.
-Tengo ensayo a las nueve, tengo que dar clases a las once y llego a las ocho de la noche- me dice Todd, yo le sonrío.
-Tengo trabajo de siete y media hasta las doce, una hora de almuerzo, después de dos a cinco tengo universidad, tenía gimnasio pero queda en Brooklyn así que no iré, llegare a las siete, estudiaré con Sara y con Manuel.
-Que te vaya bien en tu día entonces- suelta al fin, le doy un beso y me bajo del auto.
Mientras trabajaba no podía dejar de pensar en Todd, esperar hasta las ocho de la noche para verlo iba a ser un tormento,estaba chequeando papeles en la recepción cuando repentinamente alguien conocido apareció.
-Hola...pasaba por acá y me pareció adecuado venir a saludarte- me dice Jack, me sorprendí al mirarlo, seguía siendo guapo, estúpida Sara, le había dicho en dónde trabajaba, quise golpearla (aunque no estuviese conmigo en ese momento), dejé de hacer lo que estaba haciendo y le sonreí.
-¡Qué sorpresa!- le solté, Jack se inclina sobre la recepción y me susurra al oído. "Te vine a secuestrar por media hora, me debes un café"
-Yo...me siento halagada pero no puedo, sería incorrecto, tengo novio- le digo, Jack sonríe con picardía.
-¿Y supones que eso me va a detener? - me pregunta y siento el rubor subir por mi cuello, no pensé que fuera de ese tipo de chicos que hiciera eso, lo miro mal.
-Es halagador pero verdaderamente no creo que sea correcto- digo rápidamente y Jack se aparta.
-Wow, gracias, ahora me siento terrible, y encuentro imposible que hace unos siete días cuando te conocí eras soltera y ya tienes novio, pensaba que te había agradado, ah, que mierda y que pena que te hice perder tu tiempo.
-¡Jack espera!- le grité y en un pestañear salió molesto por la puerta, por mi parte golpeo con rabia la recepción y salgo de ahí, tenía que aclararlo, si me agradaba, es guapo, es gentil, es totalmente mi tipo, incluso teniendo novio podemos ser amigos.
Veo al chico con el cabello almendrado caminar unas calles adelante, grito su nombre pero nada que ver, nunca he corrido detrás de un chico, pero vale la pena hacerlo por Jack, empecé a correr y llegué a él jalando su suéter y él volteo con chispas de rabia en sus ojos, al mirarme dejó de respirar y su mirada se suavizó.
-Me caes bien Jack, y realmente yo no planifique nada, solo sucedió, que tenga novio no significa que no podemos ser amigos.
-Mis expectativas no eran tenerte como una amiga, soy muy impulsivo y creí que...bueno,no importa, seremos amigos.
-Gracias Jack- le digo sintiéndome extraña, le doy el primer abrazo en nuestras vidas y sigue su camino, volví a mi puesto con Jack en mi mente y Todd en mi corazón.
Al salir del trabajo almorcé sola, me fui en metro a la universidad con una pequeña expectativa de ver a Jack nuevamente, no fue así. Me bajé y caminé hasta llegar a mi edificio, mostré mi identificación en la entrada y pasé, dirigiéndome a la sala común de marketing para mi clase, en la sala común estaba Manuel, Sara era de esas que llegaba tarde a todo sitio, no me impresiono el no verla y me senté junto a mi amigo.
-Te veo bien hoy, ¿Qué tal el trabajo?
-Bien, adivina quién fue a visitarme...
-¿Tu novio Todd?- dice Manuel sonriente, niego con la cabeza, él mira al techo y agrega,-¿El hermano de Kelsey? No, no, él ya perdió... Mmm, ¿Paul Houben tu ex inglés?
-¡NO, eso es imposible!- le grito riendo mientras mi mente se centró en Paul, Paul... «¿Qué será de su vida?»pienso.
-No tengo idea- se rinde al fin.
-Jack, el amigo de Sara.
-¿El que te quería llevar a la cama?
-No, ese era Joel, es el que lee libros, no puede ser, el neoyorquino...
-¡Ah, el racista!- grita riendo, y agrega-¿Qué hay con él?
-Se enteró que tenía novio y casi le da un ataque en el corazón... Eso es todo.
-Es guapo- dice y a su vez agrega-igualmente no es más guapo que yo.
-¡No seas tan narcisista!- le digo riéndome, entra el profesor y nos callamos, Sara llegó a esa clase unos minutos después.
Las clases de marketing eran entretenidas, dos horas hermosas, luego teníamos una hora de mantenimiento de bebidas, al final de la clase nos pusimos a estudiar en la biblioteca, un poco de admi, un poco de marketing, un poco de todo, las horas pasaban.
-¡Joder, ya quiero graduarme!- dice Manuel cuando por fin hemos terminado.
Adentro todo estaba en silencio y el sol se estaba por esconder en cualquier momento, dije que a las siete llegaría, eran las ocho y media de la noche, le mandé un mensaje a Todd que no nos veríamos si no a las nueve, cenaría con mis chicos, vi el calendario de la cafetería y me di cuenta que el festival de música iba a ser dentro de nada, Sara no nos dejaba de contar de Jaimie encantada, era extraño, demasiado extraño para mi gusto.
Sentados en los taburetes de la cafetería vimos a una chica muy bonita con corte francés sentarse junto a Manuel, Sara pareció reconocerla y susurró "ella participó conmigo en el concurso de maquillaje, ganó el premio de los dos mil dólares, se llama Valentina Schumacher"
-¿Es familiar del corredor de autos?-pregunta Manuel, Sara niega, -Solía vivir en Italia según escuché. Su padre es alemán, de ahí el apellido.
Seguimos observando a Valentina hasta que ella voltea hacia nosotros y en pánico volteamos las miradas.
-Luce más italiana que Alemania . Sabes, lo digo por su piel oliva-observo, Valentina me mira con sus lentes ray-ban yo vuelvo a girar la mirada, decido saludarla.
-Holaa- le digo y Manuel y Sara me miran fijamente
-Hola- responde ella con una sonrisa amigable.
-Soy Helena, Grant, Helena Grant, estos son Sara y Manuel, perdona por el acoso- le sonrió y agrego- el año pasado ganaste el concurso de maquillaje.
-No importa, estoy un poco acostumbrada, yo soy Valentina, todos me llaman Schumacher, y si, lo gané, soy muy buena en eso. Pero en realidad soy actriz.
-¡Qué bien!- le digo, Valentina se acaricia el cabello y veo el color de sus uñas, están pintadas de negro y se notaba la manicure.
Hablamos por un rato hasta compartir números, no suelo ser esas que hablan con extraños pero se veía buena persona, y además Sara adulaba su trabajo, Manuel estaba encantado, si no estuviera con su novia Holly... Hannah, lo más seguro es que le coquetearía.
Me fui a las diez de la cafetería y Sara me dio la cola hasta mi nueva locación, llegaba tarde y me daba pena con mis caseros pero no planeaba despertar a nadie, entré con mi llave, caminé silenciosamente por la oscuridad y subí las escaleras, arriba no podía recordarme de la puerta de mi habitación, maldije a mis adentros, no entraría a aquellas que tuvieran las luces encendidas, nada estaba encendido, quería llorar.
Encendí la linterna de mi celular, y fui puerta por puerta, pegué mi oreja de una puerta, abrí, el salón de Jaimie, mi puerta estaba a tres puertas, ¡hurra! Abrí la puerta, si era la correcta, la cerré, me metí en el baño, me duché, sequé mi cabello mojado con secador y como a las once por fin me fui a dormir.
Me desperté con dolor de cuello a las seis, fui al baño, me cepillé los dientes, decidí desayunar antes de vestirme así que salí de mi habitación, esa mañana no escuchaba ningún piano, habían preparado el desayuno sonreí y me senté a comer.
-¡Ey, esa es mi comida!- me grita Todd riendo, yo suelto el tenedor y me sonrojo, no llevaba bra, estaba demasiado dormida cuando baje las escaleras, por suerte no se notaba, el agrega,-quería ver tu reacción, lo siento.
-Ja ja, muy gracioso- le digo, Todd me abraza por la espalda y me demanda a ponerme de pie, lo hago y él me da un abrazo, luego un beso y no me había dado tiempo de limpiarme la boca así que se llenó el cachete de sirope de maple, que me abrazara cuando no llevaba mi bra es una de las cosas más penosas que me ha pasado en mi joven vida.
-¿A qué hora llegaste ayer?- me pregunta, todavía conmigo entre sus brazos, logro escaparme y sentarme nuevamente, debía desayunar para ir a clases.
-¿Importa?- le pregunto, Todd afirma, y le respondo - Llegue tarde, algo así como a las diez de la noche, lo siento.
-Ah, menos mal, yo llegue en media noche- se ríe y lo miro seria, él agrega- ¡no te puedes enojar conmigo por eso!
-Me siento engañada- le lloro, enseguida nos reímos y yo continuo comiendo, pensé en Jack y en Paul cuando desayunaba, Manuel sabe que no debió meter a Paul en nuestra conversación, trataba de pensar en él lo menos posible , pero traerlo a la vida nuevamente me hacia sentir inquieta.
-Estas callada, ¿En qué piensas?- me pregunta Todd, lo miro a sus hermosos ojos azules, me recordé cuando fuimos a la fiesta de Els juntos, en cómo se veía, la corbata azul, y aquel día cuando salimos por primera vez.
-En nada- respondí tranquilamente, me lleve otro bocado a la boca sin quitarle la mirada de encima .
-Buenos días- dice Jaimie, dejo de mirar a Todd y me limpio la boca, he terminado de comer, me voy de la silla (recordando que no llevaba brasier puesto) -Buenos días- repite.
-Buenos días- dice Todd, ahora detrás de mi abrazándome, agrega hablándome a mi - ¿Por qué te escapas Hena?
-Todd...- le iba a decir que no tenía sostén pero no caería tan bajo, agradezco a Dios que mis pechos sean de un tamaño intermedio y que mi blusa de dormir negra no haga que mis pezones sobresalten.
-Si, yo sé querida, lo se...llegaras tarde al trabajo, apúrate- me da un pequeño pellizco en el hombro lo miro divertida y nos besamos.
De alguna u otra forma Todd me acompañó hasta el cuarto, según él era para ver cuánto medía el espejo para quitarlo, culminamos en la cama besándonos y acariciando nuestros cuerpos hasta que sonó mi alarma de ida. Me fui al baño directamente y me bañé, cuando salí Todd ya no estaba así que suspiré, metí mi mano en la gaveta, saque mi ropa y me vestí en un santiamén.
Necesitaba pasar más tiempos así, estaba relajada y feliz, Todd tenía unas manos exquisitas, suaves, delicadas e interesantes, cada dedo compartía la misma forma flexible que cuando los movía rápidamente imitaba el movimiento de las alas de algún animal, palidecí al pensar de alguna u otra forma cuando sus dedos entraran en mi y ...Dios, yo misma me llevo al infierno con mis pensamientos impuros. Reí.
Esta vez no me pudo llevar al trabajo, Jaimie fue el que se encargó , él si sabia conducir un auto americano, miré de reojo sus ojos grises enfocados en el camino, me parecía extraño lo alejado que estaba de mi, antes éramos amigos, éramos cercanos, yo confiaba en él y él confiaba en mi, ninguno hablaba y solo nos dirigíamos la palabra cuando Todd estuviese.
-¿Qué nos pasó?- le pregunto sinceramente, Jaimie gira su cabeza por un segundo a verme pero nuevamente fija su mirada en la carretera.
-Ahora eres la novia de mi hermano-me dice.
-¿Y eso que tiene que ver?- le pregunto, no veía el sentido de que no fuéramos amigos, además si iba a estar con mi hermosa y alta y medio regordeta amiga Sara era correcto que me hablara.
-Mi psicología es muy rara Helena, no sabría explicarte, creo que es es mas el hecho de que alguna vez yo tuve sentimientos por ti- dijo y mi estomago sintió una fuerte punzada, ¿había sentido algo por mi? Dios, mi respiración se agita.
-¿Sentimientos por mi, cuánto te duró eso?- le pregunté, Jaimie se encoge en hombros, se aferra al volante.
-Poco tiempo, unos meses quizás, hasta que me di cuenta que estaba en un extremo de la vida y tu estabas en otro extremo.
Su manera de hablar me fue satisfactoria, me condujo al hotel y me bajé sin decirle una palabra pero con el gesto de adiós .
Entré al hotel, miré a mi jefe, le saludé y seguí a la recepción.
-Señorita Grant, venga acá- me llama mi jefe, aliso mi falda y giro hacia adonde estaba, caminé y lo alcancé en una de las mesas, él dice- usted ha hecho un trabajo increíble en el tiempo que ha estado aquí, la felicito, ¿qué planea hacer cuando se gradúe el año que viene?
-Trabajaré ese año y seguiré trabajando para ustedes hasta ahorrar para un proyecto Nylon.
-Nylon, interesante nombre para un proyecto, sin embargo quiero que sepa que el consejo ha estado pensando en promoverla a subjefa de la división de eventos, es una suma considerable de dinero así que debería pensarlo.
-Aceptaría sin problemas- le respondo con una sonrisa
-Excelente, le haré llegar la información dentro de unas horas.
Al culminar con nuestra charla llamé a Todd para contarle, y me respondió una chica, me sorprendí y alejé el celular de mi oreja para chequear que no me había equivocado de persona, era la voz de una niña así que me dio un poco de risa, si era el número de Todd.
-Hola, ¿me podrías pasar a Todd?- le pregunto a la niña, escucho una risita, una guitarra en el fondo, mil risas de niños, y luego una respiración.
-¡La niña de mis ojos!- me gritó, miré hacia los lados cerciorándome que no estaba mi jefe cerca para seguir con mi llamada.-Estoy dando clases querida, ¿pasó algo?
-Me promovieron en el trabajo, quizás debamos ir a cenar juntos para celebrarlo- le susurro, puedo sentir su sonrisa del otro lado de la línea.
-Que fantástico, haré reservaciones para esta noche, ¿invito a Jaimie?
-Es una cita- le digo, Todd se ríe un poco y luego me cuelga, me quedo confundida por unos segundos y después sigo con mi trabajo.
Las horas pasaban lentas cuando no había mucho que hacer, miraba a los botones de aquí a allá, miraba a todos los turistas y yo no hacia nada, habían tres chicos atendiendo en la recepción y yo los supervisaba. Decidí ir a la cocina del hotel para que mi amigo Horacio de la cocina me diera algo de comida, caminé por los pasillos de ser servicios y llegué a la cocina. Los cocineros me saludaron, era común verme a esa hora del día, era una extensa cocina metalizada, con artefactos últimos modelos para cada platillo, cada olla, cada batidora, todo impecable y además de toda la organización que el chef mantenía.
Ese día me alimentaron con pasta de champiñones con un poquito de alcaparras, le quité las alcaparras y comí, volví a mi puesto hasta que sonó mi alarma de cambio de turno y me subí a un taxi y llegue a la universidad.
Tenía una sola clase a esa hora, vi un cartel que avisaba del festival de nuevas bandas y me detuve a ver las notas que se escribían entre si las diferentes personas de distintas facultades, me reí un poco y entré al edificio, el clima empezaba a oscurecer así que podía sentir que pronto caería una lluvia torrentosa.
En clase me senté junto a Sara en el salón común, esperamos a Manuel y llegó a la media hora con el profesor luciendo terrible, venia sudado, con bolsas debajo de los ojos, como si no hubiese dormido el día anterior, le abrimos un espacio para que se sentara y lo miramos.
-Luces como mierda- le digo, Manuel me mira con unos grandes ojos cristalinos y no dice nada.
-¿Qué te pasó? -le pregunta Sara demandante, Manuel se frota los ojos y los tres miramos al mismo tiempo al profesor que empezaba a hablar.
Nuestros teléfonos empiezan a vibrar y chequeo nuestro grupo, Manuel nos había dicho su respuesta.
Manu: Me dejó.
Sara: 😧 ¿Es en serio?
Helena:¿Te dejó?
Manu:La fui a ver anoche y estaba en la cama con otro.
Sara:Que perra.
Helena:Voy a tener una charla seria con esa chica.

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