¿Dos capítulos en un día? No me lo creo ni yo.
Como hoy será el último día que veremos a Daemyra en pantalla en algún tiempo, creo que necesitaba una dosis extra de momentos felices de estos dos.
—No puedes permitir esto, hermano —dijo Daemon, desesperado—. Ha herido a tu hija. ¡Tu heredera!
Aún tenía la imagen de la sangre de Rhaenyra cayendo al suelo instalada en su mente. Por mucho que intentaba olvidarla, ahí seguía.
—Todos han resultado heridos hoy de alguna manera, Daemon —dijo su hermano, recostándose en una silla de su dormitorio. Se veía cansado, pero al príncipe esto no le importó.
No entendía como su hermano podía estar tan tranquilo después de lo que había sucedido. ¿Acaso no había visto lo mismo que él? Los Hightower estaban fuera de control. Si ya se habían atrevido a hacer daño a Rhaenyra, ¿qué no estarían dispuestos a hacer?
—Nosotros no somos todos, hermano. Somos los Targaryen, la casa más importante de los siete reinos, los domadores de dragones. ¿Qué clase de ejemplo crees que da a nuestra gente que una Hightower tenga vía libre a herir a la futura heredera?
El rey se quedó en silencio un segundo. Daemon le había seguido después de asegurarse que Rhaenyra estaba siendo propiamente atendida por un Mestre y no le había dejado un segundo de paz desde entonces.
—No puedo intervenir por Rhaenyra si no he intervenido por Aemond, hermano.
El príncipe no se podía creer lo que estaba escuchando. Sabía que Viserys adoraba a su hija más que a nada en el mundo. No tenía sentido que se mostrara tan pasivo después del daño que su esposa le había ocasionado.
—En ese caso, hermano, sugiero que mantengas a tu esposa alejada de Rhaenyra.
***
Al día siguiente una vez los Mestres le habían revisado la herida, Rhaenyra salió a tomar aire en los exteriores del palacio.
Había hablado con Laenor la noche anterior. Se había disculpado por su ausencia, pero sus disculpas se sintieron vacías en los oídos de Rhaenyra. La princesa sabía que su marido de verdad lo lamentaba, y que seguramente iba en serio cuando decía que quería volver a intentarlo, esta vez siendo un esposo decente, pero ya era demasiado tarde.
Todo el mundo consideraba su matrimonio un chiste. Lord Laenor ni siquiera pasaba el suficiente tiempo en el castillo como para que los demás lords lo consideraran en ningún aspecto importante; y las actividades extramatrimoniales de Rhaenyra habían dejado entrever a ojos de todos la brecha tan grande que había en su unión.
Aunque Laenor le aseguraba que esta vez sería diferente, ella ya no podía creerlo. Su trato inicial había sido perfecto para ambos, pero no había tardado en derrumbarse bajo su propio peso.
Rhaenyra sintió pasos detrás de ella, pero no se volteó. Sabía perfectamente quien estaba llegando.
Cuando mandó una nota a su tío Daemon, mediante una doncella, para que se vieran, no sabía muy bien que iba a decirle. Aún no tenía el plan completamente desarrollado en su cabeza, pero tenía que abordar la situación cuanto antes. Su tío próximamente regresaría a Pentos con sus hijas si no hablaba con él.
—Pensé que no vendrías —comentó ella, cuando él se posicionó a su lado. Podía sentir los ojos de Daemon fijos en ella.
—Me llamaste —dijo él, como si eso fuera suficiente motivo para que él asistiera.
Rhaenyra tuvo que ignorar el golpe que su corazón dio en su pecho. Debía mantener sus emociones a raya si quería convencer a su tío de lo que le iba a proponer.
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
