Capítulo 19

2.1K 224 266
                                        

Comenten mucho si quieren una actualización pronto, ya saben que sus comentarios y teorías me motivan muchísimo a continuar escribiendo ;)

Los guardias arrestaron a los intrusos a toda prisa. No hicieron el amago de defenderse, parecían haber perdido toda la valencia ahora que un dragón estaba implicado.

Mientras los guardias se retiraban, Rhaenyra y Helaena bajaron corriendo del palco en el que se encontraban, seguidas de los demás.

Otto estaba furioso. Todo lo que se habían jugado y Daemon Targaryen era el menos afectado por el ataque. ¿Cómo se había siquiera liberado esa bestia a la que llamaba dragón de la fosa de dragones?

Los hijos de Rhaenyra intentaban reconfortar a las hijas de Daemon, que apenas podían caminar en dirección hacia su padre de lo mucho que temblaban sus cuerpos. 

Viserys había comenzado a sentirse mareado, tomando el brazo de Otto para no perder el equilibrio. Su sangre, su familia, había sido dañada frente a sus ojos y él no había hecho nada, no había sido capaz de hacer nada.

No había luchado como Helaena o gritado como Rhaenyra, solo se había quedado quieto, buscando a su hermano e hijo con la mirada, rezando porque estuvieran bien. 

Alicent también había ido detrás de su hija Helaena a ver a Aemond y a sir Criston Cole, por el que nadie parecía especialmente preocupado, pero al que ella tenía muy presente.

—Mi amor —dijo Rhaenyra, llegando hasta donde estaba Daemon por fin, tomando su cuerpo con delicadeza sin importar si la sangre manchaba su vestido—. Mi amor, estoy aquí. Estoy aquí —intentó no romperse a llorar al repetir esas palabras. 

Le había empezado a doler la zona del abdomen producto del estrés. Estaba segura eso no podía ser bueno para el bebé que esperaban, así que intentaba mantener la calma y la compostura.

Daemon luchaba por mantener los ojos abiertos. La herida en su pecho, observó Rhaenyra, parecía hecha por un puñal de acero. Era profunda y la sangre caía sin parar, un corte sorprendentemente limpio. ¿Cómo habían conseguido esos atacantes dichas armas? Alguien se las tenía que haber facilitado. El acero no abundaba en Westeros, y la gente de clase baja apenas tenía acceso a el.

La princesa, desesperada porque su marido no perdiera más sangre, arrancó un trozo de su propio vestido para presionar la herida y evitar que continuará saliendo la sangre. 

—Mi amor —susurró Daemon.

No le gustaba especialmente mostrar debilidad —era un guerrero y en las batallas jamás puedes dejar que tú enemigo vea tus debilidades—, pero ahora que sabía que Rhaenyra estaba a su lado se permitió abrazar el dolor que sentía en su cuerpo y dejar que fuera su mujer el que lo reconfortara con su toque amable. No quitaba el dolor, pero ciertamente lo aliviaba.  

No había temido realmente por su vida durante la batalla. Sabía que podía vencer a varias personas a la vez —ya lo había hecho en la guerra de los Peldaños de Piedra—, lo que le había hecho jugar en desventaja era que lo habían pillado con la guardia baja, muy centrado en matar a sir Crispin de una vez por todas como para darse cuenta a tiempo del ataque. 

Le había preocupado que intentarán atacar a Rhaenyra. Aunque su mujer era un dragón, no tenía las mismas capacidades de lucha de él, ni siquiera estaba seguro de que ella hubiera empuñado nunca un arma de verdad.

El primer golpe había sido el del pecho, con un arma que él no tuvo tiempo de reconocer. Aún con el pecho ardiendo había tenido que ponerse sobre sus rodillas y defenderse con Hermana Oscura, arrancando las piernas de varios hombres para evitar que pudieran avanzar, sus gritos desesperados resonando en sus oídos. 

FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora