Capítulo 14

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Hemos llegado a 5k de lecturas en la historia, omg? Que emoción, en tan poco tiempo he podido sentir todo el cariño que le dan a cada capítulo de la historia y es increíble :)

Comencé esta novela paralelamente con mi novela de fantasía original y todavía inédita (si alguno de ustedes algún día quisiera llegar a leerla cuando este en actualización, yo me sentiría honrada), y la publiqué porque quería compartir la historia. Catorce capítulos después, estoy muy contenta, y eso que aún queda mucha novela por descubrir. 

Este capítulo es largo y personalmente amo como ha quedado, así que lean con calma, disfrutando de los momentos tiernos y del drama a partes iguales. 

Al igual que ayer, hoy podría hacer DOBLE ACTUALIZACIÓN, pero depende de si ustedes apoyan este capítulo con muchos votos y comentarios. 

Cuando llamaron a la puerta de la habitación, Daemon gimió frustrado, ocultando su cabeza en la almohada.

Estaba cubierto por una manta junto a su esposa, que había tenido que dormir desnuda ya que él había desaparecido su ropa de dormir y no podía salir a buscarla por el castillo a esas horas de la noche o más gente de la necesaria sospecharía de su escape.

Él ya llevaba algunos minutos despierto, pero se dedicaba a observar a Rhaenyra mientras dormía, al mismo tiempo que pensaba en sus cosas.

No le gustaba como había visto a su hermano el día anterior, tan decaído físicamente. Sus padres habían gozado de buena salud, y Viserys aún era un hombre joven para estar tan demacrado por una enfermedad. Daemon se preguntaba si los maestres estarían cuidándolo bien. No tenía motivos para sospechar de ellos, pero Viserys pecaba de confiado en todo el mundo. A lo mejor una segunda opinión, de maestres de otra zona de los Siete Reinos, le vendría bien.

—Adelante —indico Daemon, frustrado y subiendo la manta para que tapara a Rhaenyra hasta los hombros cuando alguien llamó a la puerta.

La princesa estaba tan cansada que nada más poner la cabeza en la cama había caído en un sueño profundo. Daemon se sentía orgulloso de pensar que él era el culpable de que su mujer estuviera agotada.

—Mi príncipe —saludó la doncella, haciendo una reverencia—. Princesa.

—Está dormida —indicó Daemon, para que no la molestaran—. ¿Qué deseas?

—El rey ha pedido que se os recuerde el desayuno familiar de hoy. Os esperan en la sala en quince minutos —informó.

Daemon asintió, esperando a que la doncella se retirara ahora que el mensaje ya estaba dado. Cuando vio que no se movía de su sitio, levantó una ceja, la duda clara en su rostro.

—Debemos vestir a la princesa —indicó la doncella, haciendo el amago de entrar a la habitación.

—No será necesario —indico el príncipe—. Dejen la ropa. Yo me encargaré de ayudar a vestirse a mi esposa.

—Pero, mi príncipe...

—No la molestéis. Está cansada, merece dormir unos minutos más —indicó él, frustrado ya con la doncella, que temblaba de miedo por despertar la ira del guerrero pero que sabía debía cumplir su trabajo—. Te ordeno que dejes su ropa y te retires.

La doncella se sintió contrariada. Negar una orden directa del príncipe podía ser considerado traición, pero su servicio era única y exclusivamente atender a la princesa y ayudarla a prepararse.

—He dicho que puede retirarse —repitió Daemon, entre frustrado y enfadado.

La doncella, finalmente, decidió que la ira del príncipe era algo a lo que no deseaba enfrentarse y decidió retirarse corriendo de la habitación.

FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora