¡Hola! Podría mentir y decir que este capítulo está lleno de tragedias, pero no va a ser el caso. La serie me tiene absoluta y totalmente desmotivada con lo mal que lo están pasando mis padres, así que este capítulo es mi refugio.
La guerra se avecina y con ella tragedias y dramas, pero por ahora vamos a permitirnos ser felices.
Como siempre, gracias por leer y no os olvidéis de comentar si os gusta :)
Llegar a Pentos desde Desembarco del Rey en dragón toma veinticuatro horas, y Rhaenyra se había empeñado en hacer el vuelo sin paradas para llegar a la ciudad lo antes posible.
Daemon había intentado convencerla de que no tenían ninguna prisa, pero Rhaenyra había insistido; y el príncipe difícilmente podía resistirse a su mujer cuando se ponía insistente.
Finalizaron su viaje en pleno atardecer, y aunque Rhaenyra estaba haciendo un esfuerzo admirable por mantener los ojos abiertos, estaba claramente cansada.
—Te dije que hacer el viaje sin paradas era una locura —habló Daemon, haciendo que los ojos de su esposa se abrieran para dedicarle una mirada asesina.
El príncipe bajó de Caraxes, mientras que Rhaenyra acariciaba el lomo del cuello de su dragona, con cariño y apreciación por el viaje que había hecho. Syrax no acostumbraba a hacer distancias tan largas, y la dragona también estaba resentida.
—Ahora ya estamos aquí y no tenemos que preocuparnos de nada —le respondió Rhaenyra, no dispuesta a admitir que había tomado una decisión incorrecta.
Había subestimado que el embarazo la hacía más propensa a la fatiga, y si era sincera, este en concreto estaba quitándole todas las energías. No había duda de que el niño que llevaba en su vientre iba a ser digno hijo de Daemon Targaryen, exasperándola desde antes incluso de nacer.
Su estómago estaba tan abultado que Rhaenyra creía que estaba ya de unas siete lunas, aunque sabía que solo habían pasado cinco. Aún así no quería darle motivos a su esposo para que este considerará necesario dejarla en cama. Cualquier signo de debilidad por su parte y Daemon tendría la excusa perfecta para obligarla a quedarse en sus aposentos todo el día.
—¿Has sido así de tozuda en todos tus embarazos? —preguntó Daemon, con tono sarcástico.
La mirada asesina de Rhaenyra incrementó su intensidad, y el príncipe decidió que el silencio era su mejor amigo si quería conservar su cabeza.
Se acercó hasta Syrax y le acarició las escamas, haciendo que la dragona rugiera satisfecha.
—Creo que me quiere más a mí —bromeó Daemon, extendiendo sus brazos para ayudar a su esposa a bajar sin que tuviera que hacer mucho esfuerzo.
—Sigue soñando —le respondió Rhaenyra, inmediatamente, negando con la cabeza—. Aún puedo bajar sola.
—Déjame ayudarte aún así, me harías sentir como un caballero.
—No eres ningún caballero —refutó Rhaenyra, una sonrisa dibujándose en sus labios.
—Lo estoy intentando, pero mi esposa no me colabora —se quejó él, y Rhaenyra tuvo que contener la risa.
Aún así dejó que Daemon la tomara de la cadera con delicadeza y la ayudara a bajar. A Rhaenyra le sorprendió la facilidad con la que lo hizo, como si ella no pesará nada, pese a que estaba muy consciente de que su peso había aumentado considerablemente con el embarazo.
Si era sincera consigo misma, estaba un poco preocupada por su figura. En sus tres embarazos anteriores había conseguido mantenerse dentro de un peso aceptable —Alicent le había dado todo tipo de consejos para que así fuera— pero ahora se sentía hinchada y enorme. A Daemon no parecía importarle, todo lo contrario: siempre tenía un gesto dulce, una sonrisa diabólica y un comentario acerca de lo preciosos que eran sus pechos ahora que se encontraban hinchados.
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
