No se olviden de comentar todo lo que puedan a medida que vayan leyendo. Sus comentarios me motivan muchísimo, no se imaginan cuanto.
Rhaenyra estaba apoyada en el pecho de Daemon, intentando evitar dormirse cuando tocaron a la fuerza insistentemente.
—¿Qué parte de que no nos molesten no entiende la gente? —se quejó, claramente amargado.
Rhaenyra rió. Estaba cubierta por una manta, así que no se veía su cuerpo desnudo. Daemon tenía una obsesión con cubrirla nada más terminaban de hacerlo, por si alguien entraba.
"No quiero que nadie te vea, solo yo" decía con tono burlón mientras se encargaba de meterla en las sábanas.
—Adelante —indicó Rhaenyra, incorporándose del pecho de su marido y apretando su cuerpo con las sábanas.
Lucerys de verdad no quería entrar a la habitación de su madre y Daemon, pero no le había quedado opción. Cuando abrió la puerta, Rhaenyra inmediatamente se puso en modo de alerta.
—Lucerys, ¿Pasó algo? —cuestionó, preocupada.
—Los dragones, madre —explicó el, intentando mantener su vista fija en ella y no en Daemon, que lo observaba con una ceja levantada. Incluso dos lunas después seguía poniéndolo nervioso—. Están peleando.
Daemon y Rhaenyra se observaron uno al otro, confundidos. Los dragones no peleaban de normal a no ser que se sintieran atacados o fueran dados una orden.
—¿Cuáles dragones? —quiso saber Daemon.
Lucerys se atragantó con su propia saliva intentando explicarle.
—Eh... Sunfire y Caraxes —nombró—Syrax fue atacada.
¿Qué Syrax fue qué? pensó Rhaenyra.
Quiso incorporarse de inmediato, pero no podía. Estaba desnuda y no era una imagen que quería que su hijo preadolescente viera.
—Puedes retirarte, muchacho —ordenó Daemon, viendo la duda en los ojos de su esposa.
El muchacho tampoco necesitaba que se lo repitieran, salió corriendo de la habitación gustosamente. Rhaela, Baela y Jace habían salido corriendo en cuanto escucharon el primer rugido furioso de un dragón.
En cuanto cerro la puerta, Rhaenyra se incorporó rápidamente, buscando su vestido. Daemon la ayudo a colocarselo por los hombros y ató las cuerdas de la espalda con agilidad.
—Me pregunto si algún día podré follarte en paz —se quejó, mirando a su esposa como si fuera un dragón asustado.
Rhaehyra rió.
—No se puede tener todo, esposo.
Daemon bufó mientras se colocaba los pantalones y la camisa. Rhaenyra lo espero, pero estaba impaciente por salir de allí ya.
Si bien el fuego no les hacía nada a los dragones, un ataque así de directo podía hacer que Syrax y Caraxes comenzarán una pelea en la que Sunfire tenía todas las de perder (a no ser que Vhagar y Dreamfire estuvieran por la labor de ayudar).
Bajaron rápidamente las escaleras y salieron al patio. Lo primero que vieron fue a sus muchachos, intentando hablar Alto Valyrio para controlar a los dragones sin ningún éxito.
Helaena estaba con Dreamfire, que se había mantenido fuera de la pelea, mientras que Vhagar estaba en una roca mirando desinteresadamente la pelea. Para ser un dragón de guerra no parecía tener muchas ganas de pelear ahora.
Rhaenyra se fijó en Aemond, que parecía triste y abandonado. Ni siquiera hacia un esfuerzo por conseguir que su dragón parara, como si fuera incapaz de conseguir que este le hiciera caso.
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
