¿Cuántos de ustedes son un mar de lágrimas sabiendo que no volveremos a ver a Daemon y a Rhaenyra hasta el 2024? Dejo este párrafo para que se desahoguen en los comentarios, necesito compartir mi tristeza con alguien.
Dicho esto, comenzamos el capítulo.
—Madre —saludó el príncipe Jace, viendo que su madre estaba sentada en una de las camas de la habitación que compartía con su hermano—. ¿Sucede algo?
—Nada de lo que preocuparse, hijo mío —respondió ella, levantándose para darle un abrazo y un beso en la frente a sus dos hijos.
No era extraño que Rhaenyra fuera a sus habitaciones a comprobar que tal estaban o cómo les había ido el día, pero había algo en su gesto que dejaba entrever que tenía algo serio entre manos.
—Madre, te ves preocupada —volvió a comentar el príncipe Jace.
Su hermano pequeño, Lucerys, miraba a su madre con admiración mientras está le acariciaba. Era una costumbre que tenían desde hacía ya mucho tiempo, cuando Lucerys comenzó a desarrollar problemas de ansiedad por los rumores desagradables que oía acerca de su madre y de si mismo por el castillo.
—No estoy preocupada, hijos míos, pero hay algo que quiero contaros —admitió. Sus dos hijos la miraron expectantes—. Siéntense, por favor.
Ambos niños lo hicieron. En momentos como este, sus dos hijos eran la copia de su padre biológico, con su cabello castaño y gesto confundido. Rhaenyra no pudo evitar sonreír con nostalgia ante el recuerdo de Sir Harwin, al que, sin importar lo que sucediera, siempre tendría en la más alta estima.
—He hablado con vuestro padre —comenzó, refiriéndose a Laenor— y hemos tomado la decisión de separarnos.
—¿Separaros? —repitió Lucerys, confundido.
—Pero nuestra fe no os lo permite —apuntó Jace, igual de confundido que su hermano.
Aunque los Targaryen era una familia bastante separada de la religión por el tema del incesto, seguían ciertas normas de la religión para evitar enfrentamientos con la iglesia. El divorcio era una de las prohibiciones que debían seguir.
—Vuestro padre y yo nunca hemos funcionado como matrimonio. Estoy segura de que eso ya lo sabéis —dijo Rhaenyra, haciendo alusión a los rumores que estaba segura ambos habían tenido la desgracia de escuchar—. Las amenazas a mi trono son cada vez más intensas, y debo asegurar mi reclamo.
—No entiendo que quieres decir, madre —confesó Jace.
—Vuestro padre y yo hemos llegado a un acuerdo. Fingiremos su muerte para que yo sea libre de volver a casarme, y él se mudará al norte, a una de las tierras leales a nosotros y en las que podrá comenzar una nueva y feliz vida junto a una persona que verdaderamente ama.
—¿Casarte? —repitió Lucerys, confundido.
—Sí, hijo mío.
—¿Con quién?
Rhaenyra suspiró. Era ahora o nunca.
—Voy a casarme con mi tío Daemon.
—¿El hermano del abuelo? —preguntó Lucerys, frunciendo el ceño—. ¿Eso no es extraño?
—En lo absoluto, querido. Los Targaryen tienen una tradición de cientos de años, no es para nada raro en nuestra familia —Lucerys asintió, comprendiendo un poco lo que su madre quería decir, pero aún confundido—. Daemon podrá enseñaros muchas cosas. ¿Os he contado que se convirtió en guerrero de la corona a los dieciséis?
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
