Capítulo 25

1.9K 196 171
                                        

Hola a todos :) 

Han pasado demasiados días, ¡esto no puede ser! Como algunos de ustedes saben por mis actualizaciones en el muro de Wattpad, enfermé el pasado domingo. He estado toda la semana baja de defensas, con dolores y fiebre, que resultaron ser síntomas del Covid. Por suerte, ya estoy mucho mejor, y con muchas ganas de escribir :) 

Les quería preguntar una cosa SUPER SUPER importante...Tengo una idea para una mini-historia, también Daemyra, pero en vez de ser con Rhaenyra adulta, sería con Rhaenyra de joven. Y toda la idea surge de esto: ¿Qué hubiera pasado si Daemon hubiera vuelto a por Rhaenyra y la hubiera encontrado con Criston Cole?

Me gustaría saber que opinan, y si sería algo que apoyarían leyendo. Esta novela se mantiene igual, con sus actualizaciones normales, pero tendría ese otro proyecto a parte que tendría un tono un poco más... tórrido, de acuerdo a la personalidad de Rhaenyra joven. 

Disfruten del capítulo y no se olviden de comentar :)

Los dragones aún seguían algo inquietos por lo que había sucedido hacia tan solo unas horas.

La tensión entre Caraxes y Sunfire era evidente. Syrax se mantenía algo alejada, como si la pelea no hubiera sido por ella, junto a Vhagar, que seguía sin mostrar ninguna ilusión especial por lo que sucedía a su alrededor.

Los niños ya estaban con sus respectivos dragones. Por un lado estaban Helaena, Aegon y Aemond; por el otro Baela, Rhaela, Jace y Lucerys. La tensión entre ellos era evidente, ya que ninguno confiaba del todo en el otro bando.

Cuando Daemon y Rhaenyra hicieron acto de presencia todos se pusieron rectos.

Aegon sintió nervios. Aún tenía muy presente la conversación de hacia tan solo unas horas.

—Los Targaryen —comenzó Rhaenyra, acercándose a Syrax— somos conocidos como seres más cercanos a los dioses que a los humanos, pero esto solo se debe al poder que nos dan nuestros dragones. Sin ellos, no somos nada.

—Los dragones nos hicieron reyes —continuó Daemon—. Y solo a ellos les debemos nuestra lealtad.

Aegon los observo extrañado. Si su abuelo o su madre estuvieran ahí se horrorizarian. Ellos siempre decían que todo se lo debíamos a los Siete, que la fe era lo que nos mantenía. Sin embargo, a Daemon y Rhaenyra no parecía importarles esta fe.

—La conexión de un jinete con su dragón es única —aseguró la princesa Rhaenyra—. Los dragones nos protegen, sienten lo que nosotros sentimos.

—¿Es cierto, princesa Rhaenyra, que una vez intentó intimidar a mi padre con su dragón cuando era más joven? —pregunto Rhaela, curiosa.

Rhaehyra sonrió.

—Sabia que un dragón no iba a intimidar a Daemon, pero sí que intimidaria a los guardias tanto de él como los comandados por Otro Hightower. No quería que nadie le hiciera daño a mi familia.

Aegon observó a su hermana extrañado. Rhaenyra afirmaba que ella protegía a su familia, ¿Cómo podía odiarle si él y sus hermanos también eran su familia? ¿Tanto los despreciaba? ¿Tanta era la rabia que le guardaba a su madre?

—Ustedes son jovenes, no controlan del todo sus emociones —dijo la princesa—, por lo tanto, no están capacitados para controlar a sus dragones.

—¿Y ustedes sí tienen control absoluto de sus emociones? —preguntó Aegon, a modo de burla.

—No siempre, pero sabemos hacer que esas emociones no afecten a nuestros dragones —respondió Daemon, al instante—. Nuestra conexión con ellos es fuerte, responden ante nosotros no solo porque somos sus jinetes, sino porque estamos conectados. Yo no necesito darle a Caraxes una orden, porque antes de que abra la boca él ya sabe lo que tiene que hacer. Así de fuerte puede llegar a ser la conexión entre un jinete y su dragón.

FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora