Comentaron mucho, así que lo prometido es deuda: segundo capítulo del día :)
Es un poco "aburrido" y mayoritariamente tiene momentos que podrían calificarse como "humor" gracias a nuestro sarcástico Daemon, pero estoy demasiado cansada como para terminar las próximas escenas, que nos darán por fin la decisión de Viserys y nos adentrarán en Rhaenyra y Daemon intentando ganarse a los lords para que apoyen su matrimonio.
Recuerden que si comentan mucho en los capítulos, yo me motivo y les recompenso con actualizaciones rápidas, así que ya saben ;)
Daemon la ayudó a vestirse de nuevo, colocándole el gorro que el mismo le había quitado e intentando arreglar el desastre de botones de su camisa.
—¿Tenías que romperla? —preguntó Rhaenyra, divertida, mientras se ajustaba la camisa para que no se le viera el pecho ahora que estaba casi completamente rota.
—No me culpes por cómo actuo en momentos de suma importancia, querida. Tu camisa era el menor de mis problemas —respondió él, copiando su sonrisa.
Procuraron no mirar a las personas a su alrededor cuando salieron de la esquina en la que estaban escondidos. Seguramente alguien los había visto entrar a la sala, pero tampoco querían llamar la atención más de lo estrictamente necesario.
Si los rumores llegaban a Viserys —que seguro que llegarían, porque las noticias y los chismes volaban en King's Landing—, mejor enfrentarse a habladurías que a testigos presenciales de lo bien que se lo habían pasado en el burdel.
Cuando iban a salir del burdel, Rhaenyra se congeló. Había un chico borracho que discutía con la mujer de cincuenta años que les había abierto la puerta. Parecían tener una discusión acalorada y, eventualmente, el hombre levantó su mano para intentar golpear a la mujer, que se defendió.
Rhaenyra hubiera pasado olímpicamente de dicha escena —la mujer parecía completamente capaz de defenderse, y, siendo sincera, seguro que era una situación tristemente familiar en un sitio como este— si no fuera porque el chico en cuestión tenía los característicos cabellos blancos que representaban a los Targaryen.
—Dime que no es lo que yo creo —susurro Rhaenyra, señalando en dirección a donde estaba observando para que Daemon observara por sus mismos ojos.
Cuando lo vió suspirar, claramente fastidiado, supo que no había sido ninguna ilusión óptica.
Su medio hermano Aegon estaba en el burdel, discutiendo con la señora por los Dioses saben que y avergonzándose a sí mismo.
—No podemos dejarlo aquí —dijo Rhaenyra, pensando en cómo Helaena había sollozado por su culpa.
Por mucho que ella hubiera estado afectada en ese momento, su hermano era alguien importante para ella, y seguro estaba preocupada pensando dónde estaría y con quien.
Daemon la miró incrédulo: —¿Por qué no?
—Puede estar en peligro. No está ocultando quién es —respondió Rhaenyra, como si fuera evidente.
Ella llevaba su gorro y Daemon iba oculto bajo su capa, pero Aegon estaba vestido como un príncipe en su pleno esplendor, la ropa de seda y los anillos de oro como accesorio en sus dedos.
Solo era cuestión de tiempo que personas poco recomendables le encontraran y decidieran tomar por la fuerza sus pertenencias para venderlas.
Desde que Daemon ya no era comandante de la guardia, la delincuencia había aumentado, como si los delincuentes supieran que el príncipe era el único que hacía esfuerzos severos por mejorar la seguridad de la ciudad.
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
