Comenten mucho si quieren una actualización pronto, ya saben que sus comentarios y teorías me motivan muchísimo a continuar escribiendo ;)
Los primeros rayos de luz se colaron por la ventana de los príncipes Targaryen, anunciando el comienzo del nuevo día.
Rhaenyra dormía plácidamente, pero Daemon hacia rato que estaba despierto. Su participación en las diferentes guerras le había hecho susceptible a dormir, así que el príncipe abría los ojos antes de que aparecieran esos primeros rayos de luz. Le gustaba dedicar esos minutos a observar a su mujer. Ahora que sabía su secreto, no podía evitar mirarle el estómago, que aún estaba bastante plano.
Le costaba creer que Rhaenyra estaba embarazada de él. De su primer hijo.
Esos diez años había tenido novedades acerca de ella, de sus embarazos, por supuesto. Los recuerdos están difusos, porque siempre que Laena le contaba la noticia él se encargaba de beber y emborracharse hasta casi perder el conocimiento, pero recuerda el sentimiento de celos y la tristeza de saber que esa podría haber sido su vida con ella, que esos podrían haber sido sus hijos de no haber sido exiliado y repudiado, de haber elegido quedarse y luchar por ella.
Ahora tenía la oportunidad de tener esa vida que por aquel entonces le parecía imposible, junto a ella.
—Buenos días, esposo —susurró Rhaenyra, moviéndose ligeramente en la cama, con mucho cuidado de no rozar a Daemon por si le hacía daño—. Debo levantarme.
—¿Cuál es la prisa? —se quejó Daemon, posando una mano en su vientre.
Rhaenyra sonrió abiertamente ante el gesto. Le gustaba que él por fin lo supiera. Había sido difícil ocultárselo, pero sabía que era lo mejor para ambos. Ella quería estar segura de que estaba embarazada antes de contárselo.
—Los maestres dijeron que...
—Creo recordar que te dije que los maestres se podían ir al infierno —interrumpió Daemon.
—Sí, lo dijiste. Pero ellos te recomendaron reposo absoluto.
—¿Y qué estoy haciendo?
—Sin mi —aclaró ella, moviendo las cejas sugerentemente.
—Oh, eso si que no puedo cumplirlo —respondió él, inocentemente, con una sonrisa.
Rhaenyra soltó una pequeña risa, pero se levantó de la cama. Abrió las persianas y caminó por la habitación, bajo la atenta mirada de Daemon.
—¿Pasa algo, esposo? —preguntó la princesa, al ver que su marido no se perdía ni uno solo de sus movimientos.
Daemon negó.
—Solo admiro la vista.
¿Qué vista? pensó Rhaenyra, muy consciente de su poco atractivo atuendo. Se había vestido así a propósito, para que Daemon no sintiera la tentación de levantarse. Los dioses sabían que una parte de ella quería que lo hiciera, pero debía de pensar en su salud. Cuando se recuperará tendrían todo el tiempo del mundo.
Antes de que ella pudiera contestar, entró a la habitación el maestre encargado de cuidar a Daemon.
—Princesa —se sorprendió—. ¿Ha pasado usted la noche aquí?
Rhaenyra asintió.
—Pero mi esposo ha cumplido sus indicaciones —aseguró ella, con un tono ligeramente burlón—. Es un paciente excelente.
—Oh —murmuró el maestre—. Maravilloso entonces.
Rhaenyra asintió, una única vez.
—Voy a preparar a los niños —anunció—. Nos vemos en un rato, esposo.
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
