Capítulo 9

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Nuevo capítulo, muy de transición antes de que comience el drama :)

No creerían que todo iba a ser felicidad y algodón de azúcar, ¿no? Esto es "La casa del dragón", babies, las lágrimas están a la orden del día.

Comenten sus opiniones y reacciones, es lo que más me motiva a escribir y tener un capítulo nuevo listo lo antes posible ;)

—Madre, luces cansada —dijo Luke, mirando con preocupación a su madre, que bostezaba por tercera vez desde que estaba en el salón con sus hijos.

Jace y Luke estaban en sus clases de alto valyrio, aunque de momento no estaban aprendiendo mucho el idioma, solo dedicaban su tiempo a conocer la historia de la antigua Valyria y de sus ancestros.

—Llevas ya varios días así —añadió Jace, que también mostró preocupación por el estado de salud de su madre—. ¿Segura que estás descansando bien?

Daemon, que estaba sentado en el sillón al otro lado del salón, fingiendo que leía un libro pero sin prestar atención a ninguna palabra; sonrió abiertamente. Incluso soltó una carcajada.

—Sí, querida, los muchachos tienen razón —se burló, mirándola—. ¿No estás descansando bien?

El motivo de que estuviera tan cansada tenía nombres y apellidos: Daemon Targaryen. Y el muy canalla lo sabía. No por nada le habían apodado el príncipe canalla.

—Perfectamente —le indico Rhaenyra a sus hijos, ignorando a Daemon, que sonrió aún más si eso era siquiera posible.

Por el día ambos tenían obligaciones que cumplir, bien con sus respectivos hijos o con la corona; pero en las noches Daemon se encargaba de recompensar el tiempo separados con su... atención.

Rhaenyra llevaba ya una semana en la que apenas dormía, y se empezaba a notar en las ojeras debajo de sus ojos y sus bostezos constantes. Daemon tampoco dormía mucho, pero él conseguía disimularlo mejor. Al fin y al cabo, era un guerrero, estaba acostumbrado a luchar incluso cuando su cuerpo suplicaba un descanso.

Y el campo de batalla en el que estaba pasando el tiempo esta última semana era uno de sus favoritos.

Rhaenyra se acercó hasta donde estaba su esposo. El príncipe, al verla llegar, dejó el libro a un lado para tomarla de la cintura con cuidado e indicarle que se podía sentar a su lado.

O encima de él. A Daemon no le importaba.

—No podemos seguir así —le susurró Rhaenyra a su esposo, inclinándose para que los niños no se percataran.

—¿Así cómo, esposa mía? —se hizo el tonto el príncipe, mirando con diversión a su esposa.

—Así —le repitió Rhaenyra, haciendo un movimiento de mano para señalarlos a ambos—. Los niños ya comienzan a sospechar.

—A lo mejor es hora de contarles que hacen los adultos cuando se quieren mucho —sugirió Daemon, tirando de su esposa hacía él para pegar sus labios.

Rhaenyra negó, apartando la cabeza.

—Eres imposible —se quejó, y hubiera sonado convincente si no se le hubiera escapado una sonrisa.

—Y, por suerte, aun así me aguantas.

Te aguanto porque te amo pensó Rhaenyra, pero no fue capaz de decirlo en voz alta. Había tenido la semana más perfecta posible junto a su recién estrenado esposo sin la necesidad de decirle esas dos palabras que estaba segura conseguirían que Daemon perdiera la cabeza. No tenía porque decirlas ahora.

FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora