La historia ha llegado a su primer 1k de lecturas, que emoción <3
Me alegra que haya gente leyendo y disfrutando de estos dos tanto como yo, pensaba que estaría muy sola en estas tierras hasta que alguien se animará a darme una oportunidad :')
Por favor, comenten sus reacciones siempre que quieran, es lo que más disfruto leer tras publicar un capítulo y me motiva muchísimo a escribir un capítulo diario para ustedes :)
Los Siete debían odiar verdaderamente a los Targaryen. ¿Sería esta su venganza por lo que Aegon el Conquistador hizo con sus hermanas
Rhaenyra no había conseguido tener una boda normal en toda su vida.
Daemon había tenido dos esposas, una a la que odiaba y otra que murió tratando de dar a luz a su hijo.
La primera boda de Rhaenyra había comenzado bien, pero había terminado en tragedia. De eso, sin embargo, solo tenía la culpa Criston Cole, que a día de hoy no sabían cómo había conseguido librarse de ser ejecutado por la muerte del amante de Laenor. Algunos decían que la reina Alicent había intervenido a su favor, nombrándolo su guardia real.
La segunda boca de Rhaenyra, la que esperaba fuera la definitiva, tenía que hacerse en el más estricto secretismo si no quería que la cabeza de Daemon acabara en una pica en la torre más alta del castillo. Si bien ella era la heredera, lo que le permitía salirse con la suya muchas veces, dudaba que su padre mostrara la misma misericordia de siempre si sabía lo que su hija estaba a punto de hacer. Y con quién.
Este era el tercer intento de matrimonio de Daemon, y esperaba que fuera el vencido. Su primera esposa, la zorra de bronce, ni siquiera contaba verdaderamente para él. Se había casado obligado por su hermano y había vomitado inmediatamente después de dar el Sí quiero.
A Laena la había tenido en alta estima, pero no sentía amor hacia ella. Daemon dudaba que pudiera sentir amor en lo absoluto, en realidad. Y, si era capaz de sentir algo ligeramente parecido a ese sentimiento, solo había una persona que se lo provocaba: Rhaenyra.
Con Laena la relación funcionaba bien, mayoritariamente porque Laena respetaba su espacio. Nunca se entrometía en nada, lo dejaba desaparecer por días, perderse buscando huevos de dragón o peleando con borrachos en Pentos. Nunca exigía respuestas, solo le esperaba pacientemente. A veces, el príncipe se sentía mal por ella, pero si Laena estaba descontenta, nunca se lo hizo saber.
—Puedes relajarte, padre —comento Baela, divertida—. La novia aparecerá —bromeó, y su padre le dedicó una mirada de pocos amigos.
—No me gustan las bromas, Baela.
—Una pena, padre. Rhaenyra el otro día se rió de uno de mis chistes. ¿A lo mejor te gustaría escucharlo? —dijo, divertida, haciendo que Daemon bufara.
Si no fuera su hija, le habría cortado la lengua hace rato. Esa pequeña mocosa tenía suerte de que Daemon sintiera algo hacia ella.
Cuando Rhaenyra apareció, escoltada por sus dos hijos mayores, Daemon sintió algo extraño, como si el corazón se le detuviera en el pecho. Asustado, tocó su pecho, justo donde los Maestres decían siempre que estaba el corazón. No podía morir ahora. No lo permitiría. Pero su corazón pasó de detenerse en su pecho a latir desbocado a medida que Rhaenyra se acercaba, con una sonrisa más bien tímida en sus labios.
Había tenido que amenazar a alguien de muerte para que oficiara la boda bajo las tradiciones de los Targaryen, y temía que el hombre saliera corriendo en cualquier momento.
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FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)
FanfictionDiez años han pasado desde la última vez que Daemon y Rhaenyra coincidieron. Ambos han rehecho sus vidas lo mejor que han podido, pero cuando se vuelven a ver se dan cuenta que hay fuegos que nunca dejaron de arder. A lo mejor es verdad lo que algun...
