Capítulo 12

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No lean esta cochinada cerca de sus padres o familiares si desean conservar su dignidad. Primer y único aviso. 

PD: Si comentan mucho en este capítulo puede ser que suba el siguiente hoy mismo, y así no tienen que esperar... Está en sus manos ;)

—Daemon, ¿qué es esto? —preguntó Rhaenyra, viendo que su marido había sustituido su conjunto de pijama que le habían dejado listo las doncellas por una ropa casual.

Pero Daemon no estaba en la habitación, lo cual hizo que la princesa frunciera el ceño. Había esperado encontrar a su marido en cuanto saliera de su baño, y Daemon deambulando solo por los pasillos del castillo —que estaba lleno de enemigos declarados— era una idea tan atractiva como peligrosa.

Con solo una toalla rodeando su cuerpo, Rhaenyra observó la ropa. Justo encima, había una carta destinada a ella con el puño y letra de su tío.

Esposa mía:

Espero que tu baño haya sido de lo más placentero, porque tengo intereses personales para esta noche.

Viste estás ropas y encuéntrame en el mismo sitio que aquella vez que te escabulliste de palacio.

Te estaré esperando con ansias,

Tu leal esposo

Rhaenyra sintió como la emoción la recorría de pies a cabeza. Con prisa, se vistió con la ropa que le había dejado preparada su marido. Eran unos pantalones anchos de color marrón y una camisa de botones de tono grisáceo. Había acompañado las prendas con un gorro de lana, en el que Rhaenyra intento esconder su característico cabello blanco.

Se acercó a la puerta de su habitación para ver si oía algo del otro lado. Ahora que Criston Cole no era su protector, era más probable que los guardias se dieran cuenta de la ausencia de la pareja.

Criston Cole era un caballero decente, pero fallaba miserablemente en sus labores de cuidar a la princesa cuando ésta era más joven, cosa de la que Rhaenyra se había aprovechado en numerosas ocasiones, cuando deseaba escapar de su habitación o encontrar a su tío Daemon.

Se acercó hasta la pared, donde sabía que en alguna parte tenía que haber una puerta secreta que la llevara a un pasadizo. Daemon le había explicado que todas las habitaciones del castillo tenían accesos secretos que permitían a los Targaryen escapar en caso de peligro, aunque hoy en día se utilizaban para otras cosas.

Cuando la princesa encontró la puerta, se adentro en su interior y comenzó a recorrer los oscuros pasillos. Olían a humedad y estaban sumidos en la completa oscuridad, pero la princesa se hallaba igualmente emocionada ante la idea.

¿Qué había preparado Daemon esta vez?

Cuando vislumbró que una de las puertas se había quedado abierta, Rhaenyra se congeló. Su esposo jamás sería tan descuidado.

Acercándose a la puerta, Rhaenyra decidió tomar el riesgo de ver quién había salido por ella.

Cuando vislumbró a su media hermana, Helaena, sintió un profundo sentimiento de alivio. De todos los Hightower, Helaena era la única decente. No mostraba interés por lo político ni ambición alguna, y siempre trataba a los demás con dulzura. Incluso a Rhaenyra, en las pocas veces que habían coincidido, la había tratado con mucha amabilidad, pese a que siempre parecía asustada de la presencia de la princesa.

—Helaena —la llamó Rhaenyra—. ¿Te encuentras bien?

La aludida se giró a observar a su medio hermana. Tenía los ojos rojos de llorar y una profunda pena la estaba carcomiendo. Rhaenyra podía notarlo en sus ojos.

FIRE ON FIRE (Daemon & Rhaenyra)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora