Ambos llegaron a su casa, el ambiente era pesado, asfixiante. Akasha solo quería alejarse, pero giyuu quería todo lo contrario.
Entro a la casa y vio como ella dudaba en entrar, se contuvo de comentar algo y simplemente dejo la puerta abierta para ella. Akasha entro después de unos segundos, fu directo a la que fue su habitación, no quería pelear más. Pero el la detuvo.
— Akasha, yo...
— Ahora no Tomioka san.-murmuro con la vista en sus pies.
— Pero...
— No quiero hablar de esto, ignórame y te prometo que mañana no vuelves a saber de mí.
Avanzo y se perdió tras esa puerta dejando al pilar solo y mudo en medio del salón principal. Apretó sus puños, ella realmente estaba molesta y no podría pedirle disculpas si no lo dejaba acercarse.
Giyuu no quería pelear con ella, quería tenerla cerca, como antes pasaba. Él sabía que había arruinado todo aquel día, había dejado de insistir hablar con ella queriendo dejarla descansar su herida, pero en verdad quería disculparse o hacer algo para que ella dejara de verlo con odio.
Recientemente había descubierto, que podía tolerar que todos le vieran con odio, sin embargo, con Akasha, no podía si quiera pensarlo.
Solto un suspiro y chasqueo la lengua molesto. No sabía siquiera como empezar la conversación, él no era bueno con las palabras y Akasha era terca, lo había aprendido gracias a todos esos meses conviviendo con ella, la conocía lo suficiente, como para saber que jamás le dejaría acercarse.
Así que, tras quedarse un largo tiempo de pie, en medio de la oscuridad, tomo una decisión drástica.
Camino de manera firme y decidida hacia la puerta, la llamo por su nombre y Akasha de inmediato le grito que se fuera, pero Giyuu negándose a acatar su orden, abrió la puerta de golpe dejando ver a Akasha sentada en su futón revisando sus vendas frente a un espejo.
Al verlo, la chica tomo lo más cerca que tenía y se lo lanzo con torpeza, Giyuu lo esquivo fácilmente entrando a la habitación ignorando sus gritos.
— ¿Que estás haciendo?! ¡vete!
— ¡Quiero que me escuches!
Ella se puso de pie furiosa dejando caer su haori, dejando ver aquella inusual vestimenta de batalla. Los cazadores de demonios tenían un uniforme, pero Akasha simplemente usaba prendas que cualquier persona usaría, a excepción de los pantalones extraños que ella siempre usaba. Tomioka no podía creer que una sola prenda pudiera cambiar toda su apariencia.
— ¡Ya te dije que no quiero! ¡lárgate de aquí!
— ¡No lo hare! - alzo la voz. — ¡Es hora de que hablemos! ¿Tienes idea de lo mucho que me preocupe al saber que te habías ido?
— ¿Para qué te preocupas? ¡No me necesitas, lo dejaste claro!!
— ¿Es que acaso no lo entiendes mujer?!- grito acercándose a grandes zancadas y tomando sus brazos. — ¡Lo hice para protegerte!
— ¡¿Me heriste para protegerme?!- gruño. — ¿qué clase de persona eres?! ¡te trate de la mejor forma posible y tu simplemente tiraste todo a la basura!
— ¡Es por que no estoy acostumbrado a tanta atención! — Grito, Akasha se quedó sin habla y le observo. Giyuu bajo la cabeza sin soltarla. — Siempre estuve solo...y que tu llegaras a cambiar eso de un momento a otro, me asusto.
Giyuu se sentía vulnerable, por primera vez hablaba de lo que sentía y el silencio de ella le hacía sentir un pánico que comenzaba a ahogarlo. Akasha orgullosa y herida, apretó sus labios.
— En ese caso, no volveré a hacerlo. - murmuro sin verlo a los ojos, se removió de su agarre. — ¿Podrías soltarme?
Tomioka negó desesperado al ver que no podía explicar bien lo que sentía.
— ¡Es que no lo entiendes!
— ¿Que no entiendo?! ¡ya quedo claro que no me quieres cerca! ¿qué es tan difícil?
— ¡No quiero que te alejes de mí! - alzo la voz sacudiendo levemente sus hombros, Akasha alzo ambas cejas al oírle. — ¡No quiero que te vayas! ¡Cuando te vi casi muerta en ese bosque, casi pierdo la cordura!
Akasha parpadeo sorprendida y observo que él se negaba a verle a los ojos, mantenía su vista en todos lados menos en ella, pero el agarre en sus hombros era firme.
— ¿Entonces por qué me gritaste?
— Quería que te alejaras... porque yo no merezco estar a tu lado, no merezco que me trates tan bien. Yo no debo ser feliz. - murmuro. — Pero soy un egoísta al no querer que te alejes de mí, contigo siento cosas que no entiendo. Eso me frustra, pero me agrada a la vez.
Akasha sintió un enorme nudo en la garganta, entonces el sentía lo mismo que ella. Aquella sensación molesta de no poder evitar pensarlo en el día, y querer verle tan siquiera unos segundos a pesar de querer mostrarse molesta.
Solto un suspiro, apretó sus labios y tras pensarlo unos minutos, con sus manos temblorosas tomo su rostro sosteniendo sus mejillas obligándolo a alzar la cabeza. Sus ojos azules estaban cristalizados y Akasha limpio la única lagrima valiente que pudo salir de ellos. Acaricio su mejilla con su pulgar con toda la delicadeza que pudo y él en respuesta cerro sus ojos con fuerza sintiendo el toque de la mujer.
El hombre frente a ella, tras aquella fachada de pilar del agua, valiente, casi intocable. Se encontraba alguien completamente roto que a duras penas podía sostener los pedazos de su alma. Akasha no podía sentir su esencia, pero al tenerlo tan cerca y ver como se aferraba a la caricia de sus manos, ella vio su verdadera personalidad, al verdadero Giyuu.
Con todo el valor del mundo y con el corazón latiendo fuertemente contra su pecho, la chica de cabellos dorados lo abrazo, recargo su barbilla en su hombro, le rodeo con sus brazos y cerro sus ojos con fuerza. Quería creer que, de esa forma, podría sostener su alma por unos cuantos segundos y protegerla mientras él podría dejarse caer.
Giyuu parpadeo varias veces, realmente desconcertado. Pero al sentir el gesto tan puro y el latir del corazón de Akasha contra el suyo, se aferró a ella con fuerza apegándola aún más a su pecho. Cerro sus ojos y escondió su rostro en su cuello queriendo esconderse en ese abrazo tan cálido que ella le estaba dando.
Ambos estaban rotos y perdidos, sus almas estaban libres, sin rumbo al que seguir. Pero en ese momento, en el que sus corazones se tocaron por medio del abrazo, fue como si un nuevo camino empezara a surgir.
— Perdóname. - murmuro él tras varios segundos, Akasha abrió sus ojos y paseo sus dedos por su espalda. — Enserio, perdóname.
— Me heriste, ¿lo sabes verdad?
— Si. - la culpa se presionaba en su estómago día con día. — No lo merecías, lo siento mucho, Akasha.
Ella hizo una mueca alejándose de él, pero giyuu tomo su cintura no queriendo alejarse.
— También debo disculparme, por no preguntar cómo te sentías con lo que hacía. - Sonrio levemente viéndole avergonzada. — Pero en mi defensa, no sé cómo tratar a la persona que me gusta mucho.
Despues de decir aquello, Akasha sintió que su alma caía al suelo. Había hablado sin pensar, se sonrojo de pies a cabeza y cubrió sus labios. Comenzó a tartamudear palabras sin sentido y comenzó a retroceder, queriendo ocultarse bajo el futón y que este la tragara viva.
Pero entonces, Giyuu contesto.
— También me gustas, Akasha.
NO COPIAS NI ADAPTACIONES
MAJO
ESTÁS LEYENDO
GOLDEN
FanfictionEn el camino para cobrar venganza, puedes encontrar el propósito de tu vida. Irónico, ¿no? Fanfic de Kimetsu no yaiba. fanfic del pilar del agua, Tomioka Giyuu Los personajes originales le pertenecen a koyoharu Gotouge. Los personajes, Akasha s...
