20 ( Nijuu)

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Akasha tenía apenas dos años, cuando su hermano Tsumugi se quedó a cargo de ella después de la muerte de su padre y del abandono repentino de su madre.

Era apenas un niño de doce años que tuvo que cuidar a una bebe enérgica y revoltosa, completamente solo. Su madre al menos había tenido la compasión de decirle la razón por la que los dejaba.

" No puedo cuidar de ambos." No sé en qué pensaba cuando tu padre me dijo que quería otro bebe"

La mujer le dejo una bolsa de tela con unas cuantas monedas, y se fue con sus cosas en un gran bolso en medio de la noche con la cabeza en alto, a pesar de la decisión que había tomado. El karma no tardo en atacarla. Días después, su cuerpo fue encontrado en el rio más cercano. Había sido asesinada y abandonada a su suerte.

Tsumugi ante la noticia, no supo cómo reaccionar. sus padres siempre le habían inculcado la fortaleza y la disciplina dura, más del lado de su madre. Su padre era demasiado blando con todos, el hombre amaba a sus hijos por igual. Cuando seguía con vida, mantenía a la pequeña Akasha entre sus brazos la mayoría del tiempo, trenzando su cabello extravagante.

Por la tierna edad de Akasha, ella jamás recordaría el amor con el que su padre le miraba al dormir, sus caricias dulces y cálidas para calmar su llanto y Tsumugi jamás le hablaría de él.

El haberse quedado solo, las palabras de su madre y la responsabilidad de aquella bebe hizo que tsumugi comenzara a poner todo su odio e ira en su pequeña hermana. La odiaba, pero no podía hacer nada para calmar ese sentimiento, se mantenía alejado de ella, solo acercándose lo necesario.

Akasha durante su crecimiento, jamás había recibió amor o caricia alguna. Su hermano siempre tenía una mirada fastidiada en su rostro y el silencio era su fiel acompañante. Sin embargo, a pesar de ello, Akasha era una niña enérgica, y apasionada con el mundo que sus ojos veían, revoloteaba alrededor y veía maravillada cualquier cosa que llamara su atención. Los que la conocían, juraban que cuando creciera, sería una jovencita agraciada y deseada por cualquier hombre que la conociera.

Tsumugi sabia esto y no le parecía para nada bien. Él no podía permitir que ella fuera feliz, no después de todo lo que su nacimiento había causado en su familia. Por ello, hizo de la vida de Akasha un infierno, maltratándola física y psicológicamente, apagando poco a poco aquel futuro brillante y prometedor del que todos hablaban.

Akasha, como si fuera una figura de oro, comenzó a opacarse con el paso del tiempo. ocultándose bajo la capa de humillaciones y desprecios; Olvidando a la joven alegre que alguna vez fue en su niñez.

Cuando se unieron a los cazadores de loto, las cosas parecieron mejorar un poco. Denji san, como si supiera lo que sucedía desde el principio, fue el primero en saludarla el primer día en el que se conocieron.

Él fue su entrenador, pulió sus habilidades y le ayudo a controlar su extraño don de sentir las esencias de los demás para no verse influenciada por ello. Akasha sonrio por primera vez en ese tiempo, pero como la vida era cruel, las cosas comenzaron a ser complicadas cuando hicieron equipo con Kira y Okko.

Akasha no conocía con certeza, el significado de una familia y tardo bastantes años en entender que las personas con las que habían crecido no eran su familia. Después de todo, Denji san lo había dicho, La familia no lastima, no debe humillar, debe de amar y apoyar.

Akasha desde que se unió a los cazadores de demonios de Oyakata sama, supo lo que era tener personas que la querían. Lo confirmo al ver a tanjiro esperándola todos los días después de sus entrenamientos con sanemi, al ver a inosuke y zenitsu seguirla con sus aventuras, cuando rengoku san la invitaba a comer la mayoría de los días.

Ella en ese entonces, estaba segura de que ellos la querían. Despues de todo, habían demostrado su sentir en acciones, pero después de lo que paso con Giyuu esto comenzó a flaquear en inseguridad.

Ella a pesar de no sentir la esencia de tomioka, pensaba que la quería también, el pilar no era de muchas palabras, pero sí de acciones y eso al parecer la hizo creer cosas que no eran. Se sintió tan tonta por creer que el pilar la quería, después de todo lo que habían pasado juntos.

Había sido tan ingenua.

Por ello, cuando recibió la noticia de que tenían pistas del paradero de su hermano, no dudo en ir en su búsqueda. Se preparo, junto sus cosas y prometió a los que creía sus amigos que volvería en unos días. Pero si volvía, simplemente seria para rejuntar sus cosas e irse nuevamente, tenía en mente que, si llegaba a vencer a tsumugi, ella se seria digna de poder tomar el lugar de Denji san y así iniciar una vida nueva, con decisiones propias. Con familia de su lado o no.

Ella estaba cansada de sufrir, de llorar y de ser tratada como si no valiera nada.

Era hora de que se demostrara así misma, que podía con eso y mucho más.

Con la luna tocando su cabello en medio de a noche Akasha respiro hondo, tomando valor para continuar su camino al pueblo donde habían visto a un demonio bastante revoltoso en un pueblo en la montaña.

No había permitido que nadie la acompañara, era un problema de que ella se encargaría, era una cazadora de loto, era fuerte y estaba dispuesta a acabar con todo de una vez por todas.

Pero tras aquel rostro neutro y decidido, se hallaba un ardor molesto en su corazón, causado por la tristeza y un amor fallido del que no se permitió sentir en lo absoluto.

Tenía cosas más importantes que hacer, como para llorar por alguien que no la quería cerca.

NO COPIAS NI ADAPTACIONES

MAJO


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