El sonido de las ramas secas rompiéndose, las hojas viejas, el viento revoltoso y suave danzando por los árboles trayendo silbidos con el, todas esas melodías naturales al rededor lo tenían prácticamente enamorado.
Solo seguía caminando, observando el sol entre las aberturas de las hojas, mirando las piedras, las ramas, los troncos, admirando todo a su alrededor.
Estaba encantado con su sueño hecho realidad, parecía que todo a su alrededor tenía magia, una diferente a la del mundo normal, era una...magia diferente.
No sabía describirla bien, era cómo una maravilla hecha para admirar.
Y el no se hacia de rogar, admiraba todo con sinceridad y el corazón abierto, y es que le parecía muy fácil, con solo ver tantos matices, diseños, texturas, simplemente no podía no amar eso.
Por ello siguio caminando, ignorando el mundo que había dejado atrás y todo lo que traería el futuro a él y a los de su, ahora, antigua vida.
Pero entonces, mientras guiaba sus pasos hacia un destino desconocido, escucho un sonido, un movimiento poco detrás de un arbusto justo a su lado e instintivamente voltio.
Aguanto la respiración, quedando estático, temiendo lo que saldría de allí, la ironía, esperaba más una bestia que un profesor, compañero o amigo.
No quería salir de ese bosque.
Entonces, listo para salir corriendo con todas sus fuerzas si veía a alguien, se agachó, sin importarle lastimas aún más sus rodillas o mancharse de tierra, y se arrastro lo más silencioso posible, escondiéndose detrás de la planta.
Se asomo lo más cuidadoso posible, listo para huir ante cualquier señal de alguien que no debía estar allí...
Pero no había nada.
Se quedó en silencio esperando cualquier movimiento, si lo estuvieran buscando no habría necesidad de que se escondieran, si no de atraparlo, y aún así, busco cualquier cosa en movimiento de un color que no pertenecía al bosque.
Lo sabía, era casi un experto en sobrevivir, así que no se movió, casi no respiro, solo observo, silencioso, atento, listo para salvarse.
Pero no pasó nada, y cuando sus rodillas comenzaron a doler, decidió que había pasado bastante tiempo, no quitaba que que fuera una rama caida o algún animal, aunque no había encontrado ninguno.
Lo único que importaba es que no había ningún mago, y logro respirar tranquilidad de nuevo.
Se levantó, más adolorido que antes, pero ignoro todo eso por su nuevo descubrimiento.
Tal vez el pánico anterior le habia evitado admirarlo antes, pero ahora era completamente libre de observar tal elegancia natural.
Detrás del sencillo matorral había un camino, era uno natural, los árboles estaban lo suficientemente separados para que alguien como él pudiera pasar, y solo tenía que tener cuidado con unas pocas ramas y raíces.
Y se veía igual de encantador que todo el bosque, y por alguna razón, aún diferente.
Tal vez por qué estaban más separados, o por qué eran más bajos, tal vez por qué sus hojas estaban más esparcidas y bajas, o tenían un color diferente, pero aún así era hermoso.
No tenía un camino fijo, y sus rodillas dolían ahora lo suficiente como para molestar si intentará esquivar algo como había hecho en el camino que ya llevaba.
Entonces decidió ir por allí, cruzando el arbusto con cuidado de no dañarlo antes de caminar con cuidado y tranquilidad.
Igual de hermoso que todo el bosque, y aún así, no podía dejar de verlo como la primera vez.
Los rayos del sol de la mañana y el ambiente calentaban su corazón, animandolo a olvidar él por qué estaba allí, y ese miedo que había revivido las memorias se esfumó junto a todo lo que trajo.
Entonces regreso a ser un niño caminando el bosque, no un niño mágico, no alguien que huía de los magos, alguien que tenía regresar, no, solo alguien perdido en el bosque.
No era muy extraño, siempre regresaba al bosque después de todo, solo que está vez había entrado un poco más.
Así que siguio caminando, otra vez observando con cariño cada detalle, asi hasta que encontró un celeste y hermoso arrollo frente a él, no era turbulento, pero aún así su constante movimiento y y los rayos del sol hacían la ilusión de que brillaba.
El se iluminó al encontrar lo que había buscado, estaba sorprendido, no esperaba tal suerte, tal casualidad.
Se quedo quieto unos minutos para admirar la escena, parecía cristales brillantes, diamantes, o alguna gema maravillosa, ese azul encantador, ese sonido suave y tranquilo.
Tanto el bosque como todo en él era la definición de belleza para Harry.
Cuando si se sintió lo suficientemente sediento, camino con cuidado de no pisar las plantas más grandes, y se acercó, aún sin despegar sus ojos de ese escenario que la naturaleza ofrecía.
Cuando llegó, se inclino con cuidado de no caerse o lastimarse, tomo el agua y se lavo las manos, luego de eso, a pesar de que sus heridas ardían, ignoro eso y bebió un poco de agua.
Ya satisfecho si decidió quitarse la tierra de sus heridas, no pudo evitar siccear al sentir ardor, el contacto con el agua dolía, y más si en viento se unía a todo eso, pero no podía hacer nada.
Lamentablemente el pantalón estaba roto y manchado permanentemente, o por lo menos así parecía, tampoco es que tuviera jabón, pero no es que lo uniera tenido más joven, no para su ropa al menos.
Suspiro, alejando todos esos pensamientos, siempre los mantenía enterrados en lo profundo de si, y siempre estarían allí, así hasta el olvido, o seguir ignorandolos en cualquier otro caso.
Pero no quería darle vueltas a eso, y volvió a mirar al arrollo, y aún cerca de el se veía hermoso, más bello incluso, realmente parecía algún tipo de manantial especial o agua mítica, realmente se veía brillante.
Ahora más tranquilo siguió con lo que hacía antes para luego proceder a quitarse las gafas y lavarse la cara.
Estaba secándose a si mismo cuando alzó la mirada, e inevitablemente quedó asombrado por la vista, un campo de flores en medio de los árboles.
Literalmente boquiabierto, solo siguió mirando, no entendía como alguien maravillado podía llegar a más, pero allí estaba él.
Tan emocionado, encantado, que podía casi sentir sus ojos brillando de sorpresa y admiración.
Harry quedó encantado nuevamente con la vista, sonriendo ante la belleza que veía.
Sin importarle el resto de él, paso el arrollo con cuidado y se dirigió a los frondosos troncos que encerraban levemente el campo.
Deseando ver más de cerca.
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Perdido en el bosque
Fanfiction(En pausa) El solo quería estar tranquilo ¿Por qué no podía?¿Por qué querían quitarle lo único que lo hacía feliz? ¡El nuca pidió ser el niño que vivió! Tenía los ojos nublados, su respiración estaba entrecortada por correr y el pánico que sentía y...
