-Capitulo 17-

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Sabía que estaba apretando un poco de más el brazo del extraño, pero estaba nervioso por todo lo que estaba pasando, además, temía perderse o lastimarse en tan oscura noche, no quería más heridas.

El hombre solo miraba al frente, era un camino algo angosto, por lo que él iba un poco más atrás, pero realmente no tenía problema con eso, no sabía que haría si tenía que volver a ver la cara del hombre una vez más por tanto tiempo.

A pesar de que antes había desecho el agarre, este desconocido solo se había quedado observandolo, mirando con unos ojos que hablaban de sentimientos demasiado profundos para ser normales.

Aún quería saber que era eso en su interior que se sentía admirado y hasta...alagado, por esa mirada tan llena de algo que no sabía definir.

Pero no hubo mucho en que pensar cuando alrededor del camino comenzaba a aparecer más luz, una de luna blanca y clara que embellecia todo lo que tocaba.

Pronto los colores oscuros y casi azules fueron visibles junto a todo alrededor, y cuando el hombre lo guío a una abertura y la fuente de la luz, no supo que esperar.

Pero no era la magnífica y etérea imagen que podía observar, entre el extenso cielo de azules oscuros y negros lleno de luceros y estrellas brillantes, en todo su esplendor, se encontraba la luna.

El hombre lo había guiado a un acantilado, allí, por la visible altura, los altos árboles que llenaban todo el bosque no eran capaces de ocultar tal vista espléndida.

Realmente estaba sorprendido de ver el cielo de ese modo, se veía tan cercano a todo...se sentía irreal.

No pudo evitar mirar al hombre, sorprendido y agradecido por qué le mostrará un escenario tan divino y encantado que no parecía ser posible.

No sabía lo que buscaba en el joven, pero ante la sonrisa y el simple asentimiento que recibió, no sé contuvo y decidió acercarse, ver tal pintura desde más cerca.

A cada paso que daba la brisa fría lo envolvía y las hojas danzaban, tocando leves sinfonías delicadas, pero el solo era conciente de las estrellas parpadeantes y la bella esfera que brillaba en todo su esplendor frente a el.

Podía entender por qué en tantas culturas está era una diosa o un ser de belleza eterna y celestial, era bellísima, tenía una luz encantada y parecía iluminar hasta lo más lejano.

Se sentía abrumado de tan elegante y especial muestra de la belleza que el mundo solía ocultar.

Estaba maravillado a niveles que casi lo ahogaban, si ahora sentía lágrimas retenidas en sus ojos es por qué su cuerpo no era capaz de retener tanta emoción, era simplemente hermoso

Se acercó lo más que pudo sin evitarlo, no podía pensar en algo más bello, se sentía extasiado, casi tenía la sensación de tocar la luna.

Decidió voltio atrás para ver al hombre con una bella sonrisa, para agradecerle por eso, por mostrarle tan hermoso paisaje.

No tenía palabras para confesar lo mucho que amaba tal cuadro tan perfecto.

Y justo cuando ambos ojos se encontraron, la tierra bajo él tembló

Aterrado por la sensación miro hacia arriba pidiendo ayuda, para quedarse congelado al ver que la sonrisa del hombre se había ensanchado mucho más.

Entonces temió ser traicionado una vez más.

Pero no pensó en eso, no hubo lugar

Solo sintió la tierra deslizarse antes de caer abajo, sin saber nada más que el hecho de que estaba cayendo.

Perdido en el bosqueDonde viven las historias. Descúbrelo ahora