-Capitulo 37-

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Después de esa última palabra ambos siguieron caminando, dejando con agrado que los susurros del viento y el crujir de sus pisadas fuera lo que llenará el vacío que el silencio había dejado.

Convirtiendo esa incomodidad en un agradable paseo, posando leves y bellas sonrisas en ambos rostros.

El menor de ellos, a pesar de su tranquilidad, delataba los nervios que sentía con pequeños movimientos tímidos y una sonrisa temblante, no es que no fuera feliz, es que no podía sacar de su cabeza la imagen de una pareja en una cita.

Tampoco podía evitar el sonrojo que aún conservaba, pero es que no había algo que pudiera hacer...esas palabras...

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del otro hombre -Ya es hora de comer ¿No lo crees?- sonrió suavemente al más pequeño, recibiendo un tímido asentimiento cómo respuesta.

Entonces, para su sorpresa y para aumentar su sonrojo, la fuerte mano del más alto se deslizó bajo su delicada palma y lo tomo suavemente, antes de guiarlo por un camino distinto.

Se sentía más nervioso que antes al sentir la mano del otro envuelta cálidamente en la suya, y su cerebro no era amable en absoluto pasando por su cabeza la noche en que se acostó cerca de quién lo guiaba.

Con cada avance el nerviosismo de Harry se negaba a esconderse, provocando que él bajara la mirada de vez en cuando y que el sonrojo de su rostro decidiera quedarse allí.

Fue cuando pararon frente que Harry por fin tomo control de su y levanto la mirada.

Cualquier pensamiento nervioso se detuvo por un momento, completamente silenciados por el gran asombro que comenzaba a inundarlo sin problema.

Frente a sus ojos leves ramas blancas y delicadas comenzaron a emerger de la tierra, cómo serpientes o lianas llenas de vida, enredándose delicadamente unas a otras y creciendo hasta formar delicadamente dos cómodas sillas y un bellísimo comedor.

Y antes de que si quiera pudiera terminar de pensar en el hecho, para su enorme sorpresa, un enorme árbol comenzó a danzar y estirarse hasta quedar delicadamente sobre la mesa, y para su maravilla, dejar que diferentes frutos cayeran sin problema en la mesa.

Las manzanas, peras, melocotones y uvas, cayeron sin problema y con gracias, sin rodar, derribarse o aplastarse mientras caían sin problema en el gran tazón que había aparecido sin que él lo notará.

Cuando el tazón reboso de contenido el gran y elegante árbol se retiró, encogiéndose sin problema y regresando tranquilamente a dónde había estado antes.

-Bien, es hora de que te alimentes- dijo Bosque con tranquilidad, sin notar el gran asombro que parecía consumir a su compañero, quien aún no podía procesar correctamente el hecho, que vieras diferente frutas en un árbol ya debería ser imposible.

Bosque volteo con curiosidad ante la falta de respuesta, para encontrarse con un levemente sonrojado y abierto rostro lleno de sorpresa y asombro, ciertamente era innegable de que el niño estaba maravillado.

El más alto rio suave, antes de dar un pequeño empujón al otro, sacándolo de su asombro lo suficiente para que lo pudiera acompañar a cenar.

Cuando ambos tomaron asiento comenzaron a comer, disfrutando el dulce y fresco sabor de las frutas, aunque la mirada de Harry de vez en cuando al árbol que antes se habia movido era bastante divertida.

Después de un tiempo ya habían terminado de comer y Harry de superar su sorpresa, puede que supiera que podía mover unos árboles o abrir caminos, pero no esperaba que tuviera tanto control sobre ellos, era sorprendente.

Pero antes levantarse Bosque interrumpió su acción, tomando delicadamente la mano que aún tenía sobre la mesa, indicándole con la mirada que se quedará unos segundos más.

Despues de un rato Harry decidio tomar valor y hablar, incómodo por el hecho de que el otro parecía estar buscando palabras que no estaba encontrando

-¿Que sucede?- pregunto con cuidado y algo de duda

-Yo...quiero decirte algo-Respondio Bosque después de un momento antes de suspirar y darle voz a sus pensamientos -No era mentira- declaró.

Harry no pudo responder a eso, y Bosque lo tomo como un permiso para poder continuar -Yo...hablaba en serio cuando dije que...quería que me amarás alguna vez- se explico después de unos segundos, mostrando lo difícil que era para el decir eso tan directamente.

Harry lo miro con una mirada brillante, pero con emociones confusas e indefinibles que él no podía entender que significaban.

Tomo un respiro antes de devolverle realmente la mirada y no solo mirarla de reojo, negro contra verde, ambos remolinandose llenos de emociones complicadas pero reales y honestas.

-Quiero que me permitas enamorarte, demostrarte que aquí puedo darte todo lo que necesitarías, que...puedo amarte-

Los ojos de Harry brillaron con algo diferente, tampoco sabía que iluminaba tales esmeraldas, pero se veían realmente hermosas.

Él no dijo nada, no pronuncio palabras, no susurro ni murmuró, solo lo miro, pero al ver la cara de bosque y los gritos de su pecho diciendo que si, asintio tímidamente.

Sabía que ahora las cosas serían diferentes, no sé arrepentía...

Perdido en el bosqueDonde viven las historias. Descúbrelo ahora