Los antiguos pasillos de Hogwarts siempre habían sido algo especial, hechos de una bella piedra resistente que formaba largos caminos.
Las grietas, las ventanas, los muros, los cuadros, todos ellos tenían historia, todos ellos tenían magia.
Pero a pesar que amaba la magia, no era lo que más amaba, no era el escenario que deseaba ver.
No era lo que Harry tenía en su corazón, de lo que se había tenido que apartar.
Por qué por mucho que lo deseara, se sentía como si hubiera puesto el mundo en sus manos para protegerle, y él tendría que.
Por qué si él se fuera, no sería un niño más, sería Harry Potter, el salvador desaparecido, perseguido y asechado por miles de magos, y solo unos pocos buscaban su bien.
Pero parecía que solo su bien y no su felicidad, por mucho que sonara odioso ese pensamiento.
Pero no podía permitirse expresar eso ahora, en dónde no estaban sus confidentes, si no los cuadros observadores y parlantes.
Solo se dedicó a mirar al frente, en busca de las escaleras que lo llevaran a su destino.
Cuando el gran cuadro comenzó a cerrarse, Harry por fin noto a sus dos amigos, sentados en un sofá rojo terciopelo, con los brazos cruzados y el seño molesto.
No entendía el por qué estaban allí, no había llegado más tarde, y ellos siempre terminaban sus actividades poco después.
Tampoco logro entender el motivo de por qué lo miraban mal a él y no entre ellos, no es que le gustará que pelearán, pero normalmente era así.
Algo dentro de si sabía que venía algo que no le gustaría, y por ello Harry se apagó, acercándose con cuidado a ellos.
Tal vez ellos no notaron su cuidado ante ellos, su cabeza más baja y sus ojos confundidos, por qué le miraron como si personalmente los hubiera ofendido actuado normal ante su molestia.
Harry se aclaró la garganta y con dificultad, y la valentía de su casa, se animó a decir -Hola chicos ¿Que pasa?- es lo único que logró salir de él.
Inmediatamente después se mordió el labio y regaño a si mismo por lo débil de su voz, por los nervios que se notaban en ella, su timidez.
Pero ellos no lo vieron, cegados por la molestia, eran jóvenes, se entendía, pero los jóvenes no sabían cuidar su lengua muy seguido.
-¡¿Que pasa?! Lo que pasa es que mi mejor amigo desapareció todo el día ¡Y no es la única vez!- declaró Ron con obvia molestia, casi gruñendo o escupiendo las palabras, desagradado por la situación.
Harry salto ante el tono mordaz, reaccionado con nerviosismo, intentando responder de alguna manera mientras instintivamente levantaba las manos para protegerse y hacerse ver.
Pero la furia de Ronald no era la única.
Lamentablemente, la humillación podía herir a cualquiera, y Hermione no era la excepción a la regla.
Las burlas de la gente, quien insinuaba que Harry se había cansado de ella habían tocado un nervio sensible, y en lugar de culpar a quien hablaba así, su mente infantil se había dirigido a Harry
-Ya no parecemos amigos ¡Ni siquiera pasamos tiempo juntos!- exclamó ella con molestia obvia
Harry se removió aún más, siendo atacado por ambos lados, y por sus únicos amigos.
Ante su silencio, ambos jóvenes enfurecidos se habían juntado para reclamarle fuertemente por separarse de ellos, dejando en claro sus emociones rojas quienes le culpaban por la situación.
Los reclamos resonaron, rebotando en las paredes y en la cabeza de Harry, acompañadas de un silencioso pero odioso e insoportable eco.
La sala común era un escenario callado, dejando que el espectaculo principal brillará y llamará toda la atención.
Los reclamos aumentaron en volumen, ni siquiera alguno de los tres se encontraba sentado, no, los iracundos jóvenes habían obligado a retroceder al más pequeño de ellos, temeroso pro lo que pasaba.
No pasó desapercibido como Harry se encogía en si mismo ante los graves reclamos, salvajes y fuertes, y temblaba por cada palabra dicha.
Pronto, las lenguas desenfrenadas comenzó a afilarse, con el propósito de hacer sangrar.
-Si ya no quieres estar con nosotros ¡Solo dilo! Nos estamos separando por tu egoísmo- exclamó Hermione, alzando los brazos y bufando con evidente fastidio
-No es eso, y-yo- -intento Harry
-Tu nada ¡Ya no quieres estar con nosotros! Eres el peor amigo, solo buscándonos cuando estabas solo para luego reemplazarnos ¡Eres horrible!- grito Ron
Sin fijarse ni un segundo en como Harry se hacía más pequeño, temblando levemente, perdido, sin saber que hacer.
-Se supone que los Gryffindors son leales- agrego el pelirrojo con furia -Tus padres estarían avergonzados- concluyó.
Para caer en cuenta justo después en lo que se había escapado de su boca, asustado por lo que el mismo había dicho.
Se arrepintió al instante, aclarando sus rasgos y mirada para poder disculparse por mencionar algo así, por llegar a tal extremo imperdonable; para darse cuenta de a qué grado había llegado en realidad.
Harry estaba congelado, quieto, mirándolos con unos ojos perdidos y apagados llenos de confusión y dolor.
Sus pupilas se temblaban, moviéndose de un lado a otro como su cuerpo hace un momento, pequeñas y encerradas, mirando con horror al frente.
Ron lo imitó, y Mione se le unió poco después, por fin notando que es lo que habían gritado, de que lo habían acusado
Cuánto daño le habían causado.
El silencio al rededor encuandro la escena de manera perfecta.
Había arrepentimiento escrito en los que hace un momento se habían dejado llevar, pero eso no parecía poder llevarlos a ningún lado, no con el pánico en el más menor.
Los alumnos al rededor eran invisibles, solo importaban los tres estudiantes en medio de todo.
Y sin que Harry lo permitiera, una gruesa y triste lágrima se deslizó por su rostro, asustando aún más a quienes tenían al frente.
Ron lo había dicho ¿No? Un límite imperdonable.
Harry reacciono rápido, llevando sus manos al rostro y retirando el rastro con prisa y necesidad, pero eso no pareció servir de nada cuando cayó otra lágrima igual.
Intento unas veces más deshacerse de su llanto, pero pronto se rindió al notar que era imposible, y levanto la mirada, para encarar a quienes lo habían lastimado así.
Encontro emociones confusas y fuertes en los rostros de sus amigos, nada igual a la ira que hace un momento se había apoderado de ellos.
Pero eso daba igual, debía salir de allí.
Solo los miro con dolor, antes de negar con la cabeza y voltear, saliendo por el cuadro de la dama gorda en total silencio y lamento.
Ronal y Hermione solo reaccionaron cuando en cuadro estaba a punto de cerrar, corriendo a prisa para pasar, antes de que perdieran a Harry para siempre.
Harry volteo al ruido instintivamente, pero no fue capas de mirar tantas emociones en ellos.
Lo habían lastimado ¿Estaba bien que aún no quisiera perdonarlos?
Harry no podría soportarlos ahora, así que solo volteo hacia adelante y corrió.
Intentando alejarse de los que alguna vez, pensó que no le lastimarian tan cruel.
Las pisadas detrás de el solo lo motivaron más, a alejarse, a ir a dónde estaría en paz.
Lejos de allí.
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Perdido en el bosque
Fanfiction(En pausa) El solo quería estar tranquilo ¿Por qué no podía?¿Por qué querían quitarle lo único que lo hacía feliz? ¡El nuca pidió ser el niño que vivió! Tenía los ojos nublados, su respiración estaba entrecortada por correr y el pánico que sentía y...
