Harry siguió caminando, arrastrando un poco los pies, pero demasiado maravillado por todo como para notarlo.
Paso a paso avanzo lentamente, tocando las largas ramas, pasando las llemas de sus dedos por los maravillosos patrones de ellas, captando con sus ojos los diferentes verdes, el aroma, el viento...
Él estaba en el bosque, todo de él.
Casi podía decir que sentía su alma y alegría mezclarse y gotear por cada lugar que pasaba, cómo si dejara un rastro de alegría líquida, cómo lágrimas doradas.
Pero era solo un sentir, así que no se molestó en ver atras, disfrutando de seguir rodeado de grandes árboles y aire libre.
Fue entonces cuando noto que el camino más adelante se abría, y no había más árboles...
Una tristeza se removió en él cuando pensó que había llegado al final del bosque, de allí nació un pánico bestial, su respiración se atoro...
No podía, no tenía el por que regresar, no estaba listo, tal vez nunca lo estaría, no saldría del bosque.
Estaba a punto de voltear y retroceder, casi corriendo lo más lejos posible hasta que sus piernas cedieran, tal vez hasta volver a sangrar, dolería, dolería mucho, pero volver...
Negándose a regresar tan pronto, se preparó para irse de allí, no podía dejar que lo vieran, lo atraparían, lo alejarían de su bosque, de su seguridad...no lo dejarían volver.
Sintió que la adrenalina comenzaba a bombear, esos pensamientos de miedo y la sensación de salir lo más rápido posible habían activado a su cuerpo, estaba a punto de voltear y comenzar a huir cuando sus ojos captaron el color rojo de una flor.
Se detuvo, respirando rápido intentando recuperar el aire perdido, reteniendo sus lágrimas y evitando temblar; ciertamente ayudaba que todo a su alrededor aún fuera otro bello pedazo de bosque.
El y todas sus bellezas.
Se quedó mirando fijamente la flor, era como un mensaje, hecha para que se detuviera, por muy tonto que sonara.
Tenía unos pétalos elegantes y ondulados de un rojo precioso, y chispas doradas que la hacían resaltar aún más, allí, sola, en toda su belleza, envuelta en su tayo con orgullo y valentía.
Tan especial...
Tuvo la sensación de que si Godric uniera elegido los colores de Gryffindor por una flor, sería esa, valiente y bella, tan elegante y sagaz.
Y entonces recordó de dónde la recordaba, uno de los libros de Neville... estás solo crecían en las profundidades de los bosques.
Sintió su corazón y rostro iluminarse de nuevo.
No estaba de regreso, solo era otro claro más en la densidad de la naturaleza...
Esa información se sintió tan clara y refrescante como el arrollo de cristales que había encontrado, era tan diferente hasta hace un segundo...
Sintió como si todo ese estrés, esa tensión, todo ese miedo literalmente fuera arrancado.
Con ese hecho en él asíntio a la flor con cariño, sabiendo que no debía hacer más, no sé atrevería a lastimarla tocandola, ni si quiera a acercarse de más, pero si le sonrió bellamente, ella realmente lo había salvado de un momento bastante feo.
Ya no correría hasta caer ahora podía seguir caminando como antes, estaba demasiado nervioso con eso de su búsqueda y eso le estaba dañando el día, pero no sé dejaría afectar de más.
Y siguió adelante, ahora sabiendo que no había que temer.
Terminando llegando a un prado bello y verde primavera, tan vivido y real que su corazón latio más fuerte, enamorado por las vistas
Era un claro pequeño, no muy grande, pero aún así tenía una belleza espectacular.
Tan maravillado cómo con las otras vistas, se rio y dió un paso al frente, entrando más en el bello escenario.
Y entonces, motivado por su alegría, comenzó a girar.
Sintió que su risa resonaba por los troncos y entre las hojas, pero no podia estar más feliz.
Le comenzaba a doler levemente las mejillas y sabía que estaba sonrojado, pero necesitaba alejar lo que quedaba de miedo y temor, y en ese momento era libre.
Se detuvo, aún son una sonrisa plasmada y respirando algo agitado, se sentía mareado, pero era más por la alegría que brotaba de el que por los giros en si.
Definitivamente se perdía muchas cosas en hogwarts, allí nunca se sentiría lo suficientemente bien como para hacer eso.
Solo en el bosque era seguro para él.
Está a en el suelo, acostado y rodeado de césped verde y suave con un aroma agradable y primaveral, respirando con alegría.
Amaba estar así, solo él, por qué nadie más entendería.
Decidió sentarse, aún gozando de esa felicidad brillante, fue entonces cuando sus ojos se fijaron en el manzano que había en los bordes del prado, existiendo entre el bosque y la pradera perteneciendo a ambos.
De repente su estómago sonó y noto que tenía hambre, y a pesar de la vergüenza, sabía que no tenía mucho que lamentar así que avanzo lento, aún recuperándose de esa alegría burbujeante y real.
Cuando estuvo cerca del bello árbol casi lamento alimentarse de el, así que miro con lastima, no queria...pero tampoco habia cenado ayer, había regresado al colegio con el atardecer, para luego ir a cenar.
Y antes de eso, sus amigos...no pensaría en eso, y el sonido de su estómago lo hizo más fácil, por lo que decidió tomar la fruta.
Por lo que, con cuidado, tocó una de las ramas y dijo — lo siento, se que esto para los del bosque pero...tengo hambre, yo, espero esto no duela — declaro antes de agarrar la rama con cuidado, sin mucha fuerza, y tomar una manzana.
Cómo cuando agarraba la parte superior de su pelo para que no doliera tanto al intentaba peinarlo.
Se sentó cerca del manzano, mirando al bello prado, ya no había nada que pudiera hacer, así que dió el primer mordisco, y sonrió una vez más, aunque había algo de lastima en el que no pudo evitar que saliera, adoraba el bosque.
Entre todos esos pensamientos no pensó en el porque no había visto la flor antes o en porqué el bello manzano con esas frutas llamativas no había entrado en su visión antes, estaba demasiado contento
para eso.
Solo miro los bellos algodones del cielo
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Perdido en el bosque
Fanfic(En pausa) El solo quería estar tranquilo ¿Por qué no podía?¿Por qué querían quitarle lo único que lo hacía feliz? ¡El nuca pidió ser el niño que vivió! Tenía los ojos nublados, su respiración estaba entrecortada por correr y el pánico que sentía y...
