Dio pasos con tranquilidad, de nuevo dirigiéndose a un adelanté desconocido.
Había encontrado agua para beber, pero no alimento, y no quería regresar al bello manzano, no solo porque estaba lejos, si no por qué no se sentía demaciado bien quitándole la comida a quien le pertenecía.
Y hablado de eso, además de unos sonidos raros que indicaba movimiento no había encontrado nada más.
Tal vez era la época del año o algo, no le tomo importancia, no es que supiera mucho.
Después de todo era solo un niño que siempre soño vivir en un bosque, y la gente siempre parecía querer apartarlo de eso...
Se nego a seguir con eso, esos pensamientos problemáticos no lo dejarían tranquilo, pero no podía amargarse por eso.
Decidió mirar el cielo, sabía por experiencia que eran cerca de las 5, pronto oscureceria.
Tenía que encontrar comida o un lugar para descansar.
Sonrío para si mismo, había pasado prácticamente todo un día en el bello bosque y su naturaleza, era toda una victoria.
De estar solo en las orillas deseando llegar a más a conocer muchas maravillas, era un gran paso, era una alegría enorme.
Seguramente su él de cinco le sonreiría con una luz que venceria a diez soles, se sentía así, contento de una manera magnífica.
Estába encantado por el hecho.
Había maravilla tras maravilla, escenarios hermosos y vistas increíbles.
Era como si el bosque le mostrará todo lo que soño, cómo que si fuera el paraíso que siempre pensó, era divino.
Cómo justo en ese momento, habia encontrado otro campo en medio del bosque, otra belleza por mirar.
Era otro espacio de bosque lleno de grama verde, rodeado por la gruesa madera de árboles guardianes, pero a diferencia de el anterior campo, la grama era más alta y no había manzano.
Pero eso no era lo que tenía toda su atención, era el árbol grande y elegante, en medio de todo, cómo si fuera el personaje principal de la obra.
Otro bello paisaje natural.
Era enorme, con ramas gruesas y fuertes quienes se estiraban a sus horizontes, y dónde en una de ellas colgaba un columpio...
Un sencillo y bello columpio de madera y cuerda.
A pesar del shock inicial no se detuvo antes de salir corriendo a el, sin pensar en como llego allí, si no en lo hermoso que se veía.
Ese aspecto sencillo y natural era bellísimo, cuerdas blancas, resistentes y especiales, esa madera natural, elegante como muchas otras, era otra maravilla del bosque.
No pudo evitar acercarse, solo viviendo de alegría infantil y sincera, quería jugar un rato, quería ser felíz.
Permitirse eso.
Se sento a columpiarse sin problema, con una sonrisa enorme y real disfrutando enormemente de maravillas así, era un espectáculo magnífico de admirar.
Se columpio suavemente y con dulces risas que se le escapan mientras miraba el cielo maravillado, disfruta del leve movimiento.
Era hipnótico cómo se alejaba levemente y se acercaba al cielo, así lo sentía, meciendose con calma y dulzura mientras disfrutaba todo.
Ignorando el tiempo.
A veces cambiaba de velocidad, tiraba su cabeza hacia atrás o tomaba impulso, riendo juguetonamente mientras disfrutaba los cielos naranjas y rosas que llenaban todo.
Siendo simplemente feliz.
Estaba contento, gozoso, era una alegría que solo soño tener, e incluso superaba eso, era la mejor cosa que podía sentir.
Se sentía inundado de emoción, era el mayor de los disfrutes, el y el bosque, siendo simplemente él y siendo feliz.
Tan felíz...
Casi no podía disfrutarlo mas, era maravilloso.
El tiempo paso y cuando los primeros matices oscuros comenzaron a mostrarse en el gran cielo, comenzó a bajar la velocidad.
Y a diferencia de esa alegría burbujeante de hace unos segundos, estaba siendo atacado por un sentimiento de pesar...
No quería, de verdad que no...pero debía irse, ya lo había dicho, no podía quedarse en un lugar en mucho tiempo y no podía dormir en un columpio.
No quería desanimarse a si mismo, a pesar que deseaba estar así, tranquilo, mirando las estrellas y las suaves nubes justo como hacía antes con los arreboles de colores, no podía.
Sin notarlo se quedó quieto, una imagen completamente diferente a el bello cuadro celeste de hace un momento.
El bello y alegre niño era ahora un joven levemente encorvado, triste, deseando quedarse, deseando dejar de huir, que lo dejaran en paz, que lo dejaran ser él.
No le importaba renunciar a todo por el bosque, por ser feliz, pero eso no parecía que sucederia nunca.
Tenía que seguir corriendo, lejos de los demás.
Entonces, cuando estaba apunto de levantarse, negandose a si mismo que estaba a punto de llorar...
Sintió unas manos en su espalda.
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Perdido en el bosque
Fanfiction(En pausa) El solo quería estar tranquilo ¿Por qué no podía?¿Por qué querían quitarle lo único que lo hacía feliz? ¡El nuca pidió ser el niño que vivió! Tenía los ojos nublados, su respiración estaba entrecortada por correr y el pánico que sentía y...
