Capítulo 7 | "Sótano"
Madison Davis
Estábamos de nuevo en la mansión, Kace no pronunció palabra luego de lo que sea que tuvimos en aquella oficina del almacén. Al llegar, me dirigí a mi habitación, si es que puede llamársele así, mientras escuchaba como Connor llevaba a su nuevo juguete al sótano.
Intenté dormir un poco, pero creo que no fue una buena idea.
Caí en un sueño profundo, rememorando aquel recuerdo de mi madre en la columna, encadenada mientras los hombres de mi padre profanaban su cuerpo de las maneras en que ellos quisiesen, obligándome a mirar. Las palabras de mi padre resonando en mi cabeza con fuerza.
***
"Algún día serás como ella, niña estúpida"
"Tu madre está muerta, nadie vendrá por ti, monstruo"
La imagen de mi madre ensangrentada en el piso con su cuerpo agujereado por las balas me atormentaba, la sangre manchando mis pequeñas manos, mientras la sacudía con fuerza, tratando de que despertara.
"Eres como yo, Madison"
"Un monstruo"
***
El grito de horror que escapa de mi boca logra despertarme, unas manos me sacuden fuertemente, chillo horrorizada mientras me aparto.
— ¡Rubia! ¡Cálmate!
— No no no, él viene por mí, viene por mí — sollozo, recogiendo mis piernas y apretándolas contra mi pecho.
— Nadie viene por ti, Madison.
No logro registrar las voces gruesas que me hablan, aturdida por la pesadilla.
— No pude salvarla, no pude, no pude.
Sollozo más fuerte, mientras abrazo mi cuerpo y entierro mis uñas en mis antebrazos, el dolor normalmente me ayuda a centrarme, pero unas manos fuertes me impiden que continue haciéndome daño.
— Muñeca.
Levanto mi mirada, mis ojos azules colisionando con el chocolate fundido, miel con motitas doradas.
Oliver.
— Fue sólo una pesadilla.
Parpadeo, relajando poco a poco mi cuerpo, tengo las mejillas húmedas. Siento un par de ojos que me observan, Kace y Connor me miran fijamente desde la puerta, sus rostros serios, no logro descifrar sus expresiones.
Oliver intenta soltar mis manos, pero las aprieto entre las mías. Son cálidas y firmes, comparadas con mi tacto frío y tembloroso.
— No te vayas — ruego.
Me molesta el tono débil con el que se filtra mi voz, me molesta el ruego que escapa de mis labios porque no debo olvidarme de quienes son ellos y el peligro que representan para mí.
El rubio hace una mueca, pero asiente, los otros chicos entran a la habitación, manteniendo su distancia.
El aire en la habitación se siente sofocante, los tres hombres me analizan bajo su atenta mirada, los tres imponen con su presencia, me siento pequeña bajo su mirada, no consigo que mi cuerpo deje de sacudirse ligeramente y mi respiración se escucha temblorosa por los sollozos de antes.
— ¿De qué iba la pesadilla? — cuestiona Kace, recargado en el marco de la puerta, sus ojos fijos en mí.
Trago saliva, hago una mueca al sentir mi garganta lastimada por los gritos, debieron escucharme en toda la mansión.
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As de Corazones
Novela JuvenilLibro 1 | Trilogía Amores Letales Connor Blackwolf, Kace Blackwolf y Oliver Blackwolf. Tal vez sus nombres no te indiquen quienes son ellos. Son conocidos como los lobos. Los líderes de la mafia española. El peor grupo criminal que ha pisado las cal...
