Capítulo 21 | "Sorpresa"
Madison Davis
Me quejo cuando Connor finalmente sale de mi interior, anuda el condón y lo tira despreocupadamente en una papelera en la oficina de Andrew para luego guardar su polla en sus pantalones y arreglar su ropa. Me encuentro mirándolo fijamente mientras aún sigo desnuda, mis piernas siguen temblorosas y seguro soy un desastre de cabello despeinado y mejillas sonrosadas.
Connor vuelve a conectar su mirada con la mía, ríe ligeramente mientras sus ojos vagan con hambre por todo mi cuerpo mientras se muerde ligeramente el labio inferior, luego se agacha a recoger la ropa que está desperdigada por toda la oficina de Andrew. Me ayuda a colocarme el sostén y la blusa, luego finalmente me ayuda a colocarme los jeans, sin bragas, dado que ahora son un montón de tela rasgada e inservible que lo hace reír mientras guarda lo que quedó de ellas en el bolsillo de sus jeans, me ayuda colocando mis deportivas y atando los cordones y luego pasa despreocupadamente sus manos por mi cabello, intentando arreglarlo.
— ¡Si ya terminaron de follar podrían bajar las escaleras de una buena vez!
Siento como mis mejillas se sonrojan ante el grito de Olvier proveniente del pasillo, Connor vuelve a reír mientras tira de mi brazo fuera de la oficina de Andrew tomando su camisa del piso y colocándosela rápidamente cuando salimos del lugar y nos topamos con el pelinegro en el pasillo.
Pese a que su rostro se mantiene inexpresivo detecto el brillo divertido en sus ojos grises.
— Andando, tu sorpresa está abajo.
Tomo la mano que el pelinegro extiende en mi dirección mientras volvemos a bajar las escaleras, cuando apenas llegamos a uno de los últimos escalones una maldición resuena en la habitación seguido de un grito agudo que reconozco a la perfección.
— ¡Madison!
Giro mi cabeza rápidamente hacia donde provino el grito, sintiendo un leve tirón en mi cuello que ignoro rápidamente cuando mis ojos se encuentran con la morena frente a mí, mi pulso se acelera ante la emoción y siento como mis ojos se llenan de lágrimas.
— ¡Livvie!
Chillo terminando de bajar los escalones y corriendo a su encuentro, sus brazos envuelven mi cuerpo en un abrazo fuerte, su característico aroma invade mis fosas nasales y siento como varias lágrimas abandonan mis ojos cuando los cierro con alivio.
Muchas personas nunca entendieron nuestra amistad, pero Livvie es más que eso para mí, Livvie es prácticamente mi hermana, fue mi única familia por un par de años en los que no encontraba una manera de seguir adelante con mi vida con la cantidad de problemas que me cargaba. Ella siempre estuvo ahí, no le importó enfrentarse a mi padre y a Andrew conmigo aun cuando eso siempre nos acarreó problemas.
Livvie no ha dejado de buscarme aun cuando sabía que meterse con los Blackwolf lograría que se metiera en problemas bastante jodidos, ella no ha dejado de hacerlo y luego de un mes está aquí conmigo.
— Las dejaremos solas.
Vagamente registro la voz de Connor hasta que escucho como la puerta de la entrada es cerrada finalmente, sé que estarán afuera con todos sus hombres custodiando las entradas, por lo que me permito disfrutar de este momento con mi mejor amiga que finalmente rompe nuestro abrazo.
— Rubia tonta, me tenías preocupada — ríe mientras limpia sus lágrimas, tira de una de mis manos tras la barra del bar como en los viejos tiempos y tomamos asiento sobre ella con nuestras piernas colgando.
Millones de recuerdos de Livvie y yo aquí luego de un arduo día de trabajo mientras reíamos y hablábamos de cualquier tontería pasan por mi mente.
— Tengo muchas dudas, Mady, también tenía miedo de poder encontrarte pese a que nunca dejé de buscarte — la miro confundida ante sus palabras por lo que no tarda en explicarlas — Tenía miedo de en las condiciones que podría encontrarte.
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As de Corazones
Genç KurguLibro 1 | Trilogía Amores Letales Connor Blackwolf, Kace Blackwolf y Oliver Blackwolf. Tal vez sus nombres no te indiquen quienes son ellos. Son conocidos como los lobos. Los líderes de la mafia española. El peor grupo criminal que ha pisado las cal...
