Capítulo 15 | "Horus"
Oliver Blackwolf
Veo a la preciosa mujer que camina hacia nosotros, estoy mudo, no tengo palabras para la fruta prohibida que están viendo mis ojos.
Es el pecado hecho mujer.
Su blanca piel pide a gritos que la marque con mis manos, sus largas piernas torneadas, su abdomen plano, sus exquisitas curvas, sus generosos pechos que sobresalen por la diminuta tela que los cubre.
Su figura se mueve como si estuviera en una deliciosa danza erótica con cada paso que da, acercándose, su cabello rubio parece brillar bajo la luz del sol, cae perfectamente lacio hasta su cintura y se mueve ligeramente con la brisa fresca marítima.
Llega hasta nosotros. Ninguno habla, ninguno se mueve, cada uno con su mirada fija en el cuerpo de la rubia.
Ríe suave al ver que nos ha dejado sin palabras aun cuando sus mejillas están sonrosadas, el primero en salir de su estupor es Connor, quien tira del cuerpo de la rubia, sentándola sobre sus piernas. Consigue que el rubor de Madison sea aún más visible, la rubia carraspea un poco, consiguiendo recuperar la confianza, poniéndose cómoda sobre el cuerpo de Connor, mirándonos con una sonrisa divertida.
— ¿Van a seguir callados más tiempo? ¿O pueden explicarme cuanto tiempo nos quedaremos aquí?
Kace también parece reaccionar, carraspeando ligeramente y acomodando su cuerpo en la tumbona.
Estamos en una pequeña terraza que conecta con la playa, cuenta con varias tumbonas y varios de nuestros hombres armados nos rodean a lo largo, con la suficiente inteligencia para mantener sus ojos alejados de la asombrosa vista de la muñeca en su diminuto traje de baño.
— Nos iremos mañana temprano, hasta que nuestros hombres eliminen a los hombres de los Corella — explica Kace — Necesitamos saber que la seguridad en nuestros terrenos ha sido restaurada.
La rubia parece querer decir algo más, pero el Husky Siberiano que se acerca corriendo a nosotros le roba toda su atención, seguido de una de las mujeres de servicio corriendo tras él.
— ¡Horus! ¡Vuelve aquí!
Connor retiene a la rubia entre sus piernas, quien parecía decidida a encontrarse con el perro. Connor silva y el perro se acerca un poco hasta oler a Madison, ladea ligeramente su rostro y la rubia extiende su mano para intentar acariciarlo. Una caricia leve, aunque me toma totalmente sorprendido cuando Horus brinca en sus dos patas y se lanza sobre la rubia.
Escucho el chillido que suelta y me alarmo al pensar que ya es tarde y el perro se la ha comido.
Pero contrario a todos nuestros pronósticos, Horus comienza a lamer el rostro de Madison, quien chilla encantada. Comienza a repartirle caricias al perro por todo su cuerpo, hablándole con una voz asquerosamente dulce.
— ¿Qué mierda? — exclama Kace.
La chica de la servidumbre ha huido despavorida al oír a Kace, el cual está petrificado viendo a la rubia domar al perro asesino que rescatamos hace un par de años.
Mady sigue jugando con el perro que se ha echado sobre la arena y deja que la rubia lo acaricie.
Horus está entrenado para matar a cualquier amenaza cerca de nosotros, sin embargo, parece haberse vuelto un perro de gelatina con la rubia.
Esto no tiene ningún puto sentido.
Intento ganar la atención de Horus, el cual no nos ha visto en unas semanas y debería estar aquí con nosotros y no fascinado con la rubia que no deja de acariciarlo.
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As de Corazones
Novela JuvenilLibro 1 | Trilogía Amores Letales Connor Blackwolf, Kace Blackwolf y Oliver Blackwolf. Tal vez sus nombres no te indiquen quienes son ellos. Son conocidos como los lobos. Los líderes de la mafia española. El peor grupo criminal que ha pisado las cal...
