Capítulo 47 | "Alessandro y Amadeo"
Este capítulo tiene escenas de abuso sexual, leer bajo su propio consentimiento.
Madison Morosova
**Dos días antes**
— ¡Annika, ya basta!
Escucho el grito de Alek mientras sigo raspando mis manos con mis uñas, aún hay sangre de Livvie en ellas, aún no logro limpiarlas.
— ¡Deja de hacerte daño! — llega hasta donde estoy y cubre mis manos con las suyas, detecto la mueca de dolor que hace por el movimiento, las heridas de su mano están empeorando.
El sudor en su frente y los pequeños temblores no son un buen pronóstico a lo que aferrarnos dado que la infección no deja de expandirse.
— La maté... yo la maté — lloriqueo mientras dejo caer la cabeza hacia atrás.
— No fue tu culpa, ellos te hicieron esto.
— No puedo perdonarme esto, no puedo...
Alek tira de mi cuerpo al suyo, sus ojos brillan con la preocupación reflejada en ellos puesto que sabe lo mismo que yo, me están rompiendo, esto está acabando conmigo.
— No puedes dejar que hagan esto contigo, ¿entiendes? — se molesta mientras me agarra fuerte de la nuca para que lo mire directo los ojos — Esto no es más fuerte que tú.
— La maté...
— Y es una mierda jodida, pero Livvie no hubiera querido que luego de su muerte te estuvieras lamentando en el suelo de esta maldita celda — me riñe — Ella hubiera querido que te levantes y derrotes a cada hijo de puta que hizo que Livvie estuviera aquí.
— Si vuelvo a la jaula...
— Si vuelves a la jaula, matas a quien se te cruce, es tu vida o la de ellos.
— No puedo matar a alguien de nuevo...
— Sí puedes — su tono de voz es contundente — En el mundo en el que nos movemos las cosas son así, tarde o temprano tendrías que ensuciarte las manos, es una mierda retorcida que haya sucedido con Livvie, pero es lo que hay.
— Alek...
— Luego del primer muerto, los otros no pesan tanto, lo prometo — trata de bromear y eso consigue sacarme una pequeña sonrisa.
♕
Estoy frente a las puertas de la jaula mortal, la única diferencia es que ahora mi hermano entra conmigo a la jaula, donde nos esperan dos presos de mi padre.
Dos contra dos.
— ¡Cuatro personas entran, solo dos salen!
Ambos hombres intentan abalanzarse hacia donde me encuentro, al ser el blanco más fácil, mi hermano rápidamente interfiere y corro a ayudarlo, no somos competencia, mi hermano no puede utilizar su mano que está gravemente herida y ambos estamos agotados.
— ¡Annika! — grita Alek cuando los dos hombres lo enjaulan en la esquina de la jaula y empiezan a propinarle golpe tras golpe — ¡El tubo!
Los hombres de Egor han lanzado varios tubos de metal al interior de la celda, dejo de tratar de apartar a los hombres sobre mi hermano, que trata de esquivar cada puñetazo o patada que va dirigida hacia su cuerpo, tomo el tubo entre mis manos y golpeo a uno de los hombres en la cabeza, el otro rápidamente se voltea y vuelvo a dirigir el tubo hasta su rostro y su sangre me salpica.
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As de Corazones
Novela JuvenilLibro 1 | Trilogía Amores Letales Connor Blackwolf, Kace Blackwolf y Oliver Blackwolf. Tal vez sus nombres no te indiquen quienes son ellos. Son conocidos como los lobos. Los líderes de la mafia española. El peor grupo criminal que ha pisado las cal...
