Capítulo 46

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Capítulo 46 | "Andrew"

Oliver Blackwolf

Descargo el cargador del arma en mis manos en la cara de la hija de puta que trabaja para los Corella, la cual no ha querido brindarnos información.

Estamos tan cerca de encontrar la muñeca, los Corella se han quedado sin negocios, sin territorio que no hayan invadido los italianos.

Están acabados, mis hombres están peinando cada maldito lugar de Córdoba e invadiendo cada maldito almacén, se están quedando sin salida.

Yo mismo he investigado en cada maldito rincón de esta ciudad, junto con mis hermanos.

— ¡Señor, tiene que a ver esto! — me llama uno de mis hombres.

Camino hacia el interior del andén donde nos encontramos en este momento, nos encontramos en Córdoba. Estamos cerca, muy cerca.

Al ingresar, veo a Connor caminar como un león enjaulado mientras tira de su cabello con fuerza, Kace se mantiene con la vista fija en una bolsa sobre una de las mesas, la cual está manchada de sangre y la misma se escurre por la mesa.

— Dejaron esto en las afueras de uno de nuestros clubes aquí en Córdoba — informa Frank.

El frío se planta en mi cuerpo, porque sé lo que encontraré en la bolsa, el hedor que se desprende de ella lo confirma, es una parte de algún cuerpo, la pregunta es de cuál.

Alek o Madison.

Ninguna de las opciones me agrada, pero una parte de mi sufriría menos si se trata del hermano de Madison.

Kace es quien decide tomar el primer paso, camina hasta la mesa de centro donde abre la bolsa, lo escucho toser cuando las arcadas lo invaden por el pútrido olor que empieza a desprender la bolsa, vacía su contenido sobre la mesa.

— ¡Joder! — Connor maldice cuando vemos lo que cae de la bolsa.

La cabeza de Livvie.

La mejor amiga de Madison.

Maldición.

La rubia nos había indicado de las sospechas sobre que su amiga se encontraba desaparecida y, pese a que enviamos algunos escuadros de búsqueda, lo cierto es que con la desaparición de los hermanos Morosov, concentramos todas las fuerzas en ellos.

Teníamos suficiente con concentrarnos en Egor y los Corella, plan que desde luego salió mal y desencadenó todo esto, cuando Madison desapareció, dejamos todo de lado para concentrar todas nuestras fuerzas en recuperarla.

Ahora Livvie está muerta.

Un nudo en mi estómago se planta al saber cómo reaccionará la muñeca cuando vuelva y sepa que su amiga murió.

— Tiene algo en la boca — habla Kace, quien se había quedado mirando fijamente la cabeza cortada del cadáver. Me aproximo hasta su lado para ayudarle a abrirle la boca a la cabeza de Livvie quien, al llevar horas de muerta, se han vuelto más rígidos sus músculos. Forcejeamos un poco y finalmente logramos abrir su boca.

Dentro de ella, en una bolsa, se encuentra un USB.

Corro para colocarlo en una de las computadoras, sin preocuparme por limpiar la sangre en mis manos y acciono el video.

Una parte de mi sabe que será otro video torturando a la rubia, pero igual abro la memoria del pendrive, hay varios videos, tres de ellos.

En el primero de ellos se ve cómo ingresan a Madison a una jaula de vidrio mientras su hermano se muele a golpes con cada integrante que le ingresan a la jaula mortal, no tiene contemplaciones en acabar a sus víctimas. Luego es cuando la agonía comienza, una especie de líquido comienza a caer sobre la rubia que grita y se retuerce mientras golpea el cristal, su hermano trata de llegar a ella mientras rebusca en una caja que cada vez deja su mano más destrozada.

As de CorazonesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora