Can
No puedo creer que haya aceptado darme una oportunidad, dice que necesita tiempo y yo tengo toda la intención de darle todo el espacio y el tiempo que necesite para decidir lo que debe ser de nuestra relación. Sé que lo necesita tanto como yo para demostrarle lo preciosa que es a mis ojos.
La abrazo con más fuerza durante un buen rato hasta que, en algún momento oigo, su respiración cada vez más pensativa, que se ha quedado dormida.
No puedo negar que la proximidad de su cuerpo ejerce cierto efecto sobre mí, siempre me ha atraído y ahora que está pegado al mío, cubierto únicamente por esa enagua de seda que me ha hecho soñar desde el primer momento en que la vi en la tienda de lencería, me resulta casi imposible resistirme a ella. Pero he prometido ser paciente, todo puede suceder a su debido tiempo, respiro hondo y trato de calmar los ánimos en ebullición que en este momento están completamente fuera de lugar. Sé que ella tampoco es indiferente a mi cercanía, he visto cómo me miraba, la pasión con la que me ha besado esta noche. La atracción es un buen comienzo, pero es sólo una pequeña parte de lo que quiero de ella. Quiero recuperar su confianza, quiero su felicidad y que llegue a quererme como yo sé que la quiero.
Con este pensamiento tan claro en la cabeza me dormí aquella noche con mi Sanem en brazos para pasar por fin una noche maravillosa como había ocurrido sólo unos meses antes, cuando la había abrazado de la misma manera en nuestra casa, viviendo por una noche la vida que queríamos. Y ahora sé que realmente podemos tener esa vida, sólo podemos construirla juntos si podemos confiar el uno en el otro.
Por la mañana abro los ojos con la certeza de que estoy exactamente donde quiero estar el resto de mi vida, su cara es lo primero que veo y así quiero que sea cada día que me dejen vivir en esta tierra.
Su cabeza sigue apoyada en mi brazo, muevo la mano para apartar un mechón que ha caído sobre su cara y aprovecho para pasarlo por mis dedos, me encanta tocar su pelo. Ella se vuelve supina en sueños, tal vez perturbada por mi tacto, y yo hago algo que he deseado y no me he atrevido a hacer desde el primer momento en que supe que estaba embarazada de nuestro hijo. Apoyo la palma de mi mano abierta sobre su abdomen casi con asombro, emocionado ante la idea de que en su interior esté creciendo un pequeño ser que es un poco ella y un poco yo. Cierro los ojos e inhalo profundamente, intentando controlar la emoción de tener a mi familia por fin cerca de mí. Es una sensación completamente nueva para un hombre solitario que aprendió pronto a saber ser suficiente tras la separación de mis padres y el abandono de mi madre.
Me prometo a mí mismo y a Dios que haré todo lo posible para proteger a esta mujer, que se ha vuelto tan esencial para mí como el aire, y a este niño que tiene todo el derecho a nacer y crecer en una familia feliz. Vuelvo a abrir los ojos para mirar mi mano sobre ese abdomen aún plano y es en ese momento cuando la mano de Sanem se mueve para cubrir la mía. Levanto los ojos sólo para encontrarme con los suyos mientras me miran emocionados.
Sonrío, depositando un beso en su frente.
"Günaydın aşkım, buenos días mi amor".
Para mi enorme sorpresa ella se inclina hacia mí dándome un ligero beso en los labios.
"Günaydın."
Ella sonríe divertida quizás por mi expresión de asombro y luego baja la mirada a nuestras manos aún unidas sobre su abdomen susurrando tímidamente:
"Todavía no se ve ni se oye nada".
"Por supuesto, es pronto. Pero sabemos que sí, si nos permites...". Me siento para acercarme a su abdomen.
"Günaydın bebeğim, buenos días mi niña. Como he leído que ya cuando estás ahí dentro puedes oír la voz de tus padres creo que voy un poco tarde con las presentaciones. Soy senin baban, tu papi, no me has oído hasta ahora, pero te prometo que recuperaré el tiempo perdido y estaré junto a tu mami esperándote ansioso, día tras día, ansioso por abrazarte'. Levanto la vista hacia Sanem y no puedo evitar notar las lágrimas en sus ojos, me apresuro alarmado a acostarme a su lado tomándola en mis brazos. "Oye, ¿qué pasa?". Ella sacude la cabeza.
"Nada, no te preocupes. Es que... es bonito lo que acabas de decir, me ha excitado".
Le acaricio la mejilla con ternura, intentando transmitir con esa leve caricia todo el amor que siento por ella. "Es la verdad y también se aplica a ti, tardo en ser un buen marido y hacerte feliz, incluso contigo tengo que recuperar el tiempo perdido. Pero ahora estoy aquí y tengo toda la intención de ocuparme y quedarme aquí. No te dejaré Sanem, söz, te lo prometo'.
ESTÁS LEYENDO
Decisiones repentinas
FanfictionEse momento de celos, la repentina decisión de tomar su mano y arrastrarla lejos de esa fiesta y de ese hombre intruso, dio un curso completamente inesperado a mi vida y a la suya. Soy Can Divit, un albatros inquieto, posesivo e impulsivo, que quizá...
