A raíz de la videollamada, Guillermo está en el sofá abrazando su peluche. Sus piernas se vuelven impacientes por la espera.
De un brinco se levanta y empieza a dar vueltas por toda la sala, con una mano en la barbilla imaginando que es lo que podría decir para iniciar la conversación, ser discreto y esperar a que Hirving hablé o arrojarse a sus brazos y llenarlo de besos...Mira aquellos ojos cristalizados del peluche, azules y llenos de diamantina. Fue feliz cuando Hirving escogió ese caballito de mar para él y ahora que sabía que lo había hecho con toda la intención, pensando en él; los recuerdos de aquel día lo emocionan más. Ese día hubiera sido un buen momento para darse cuenta. Amigos, sí. Pero ¿por qué los abrazos duraban más de lo que deberían y los besos nunca se sintieron con culpa?
Su estómago está sufriendo diversas emociones, está emocionado en un nivel en el que considera pertinente sin embargo tiene miedo de cometer un error, de decir algo raro y que se malinterprete, de arruinarlo.
Cada minuto que pasa se siente como una eternidad de la cual debe ser paciente. Decide tomar una ducha para calmar sus pensamientos al menos por un momento.
Se acomoda entre la ropa más cómoda que tiene, pero la impaciencia y la emoción vuelve a acaparar dentro de él.Va a la ventana, siendo testigo de cómo la tarde cae y el cielo se pinta de acuarelas azules, anaranjadas. Puede escuchar el ruido de unos pajarillos que ya buscan algún árbol para poder dormir.
El tono de su celular se hace presente y una sonrisa aparece al pensar en que Hirving lo llama, pero la sonrisa se borra de inmediato cuando lee en la pantalla el nombre de Messi.
No todas las llamadas podían ser buenas.
Recuerda la conversación que tenía pendiente y entonces mientras espera a Lozano, va a retomar esa conversación.—Guille...
—Guillermo —Corrige el de rizos. —Creo que no entendiste lo que te dije el día que viniste...
—Yo te extraño —Messi suelta un suspiro con pesadez. De verdad lo extrañaba, quería tenerlo de vuelta y deseando que hubiera aceptado formalizar con él.
—No importa si me extrañas, me estás haciendo un daño físico y no quiero —Responde con una voz cortante. —. Además, ya basta con tus cartas y "tus regalos", ¿piensas que por qué soy un omega voy a caer?
—¿Cartas, regalos? Yo no —Hasta ahora tiene presente que Lionel también está teniendo sus respectivos partidos en París, algo lejos por lo que tendría que mandar a alguien a realizar sus diligencias. —... ¿Así que hay alguien más cortejándote? —Interroga el argentino. La rabia en su voz toma por sorpresa al mexicano. —¿Para qué preguntó? Si es bastante obvio quién es... No creí que se atrevería.
¿Acaso aludía a Hirving?
—Como se trata de él, si vas a caer —Guillermo pone los ojos en blanco. —Estas listo para que te folle, ¿no? Pero no creo que le hayas dicho que...
—No tiene por qué afectarte en nada, no teníamos algo establecido antes ahora menos —El omega alza la voz interrumpiendolo. —. Ya tengo bastante con el hecho de que la estúpida marca temporal funcione como una real. No soy tu omega, no eres mi alfa y no quiero tus regalos...
—Regalos... —Chasquea la lengua. —Para de decirme que Lozano te regala cosas o volveré a ese departamento y veremos quién se queda contigo cuando vea la marca.
El momento se vuelve agridulce. El tono celoso en el argentino lo hace dudar... ¿Y si él no era el anónimo tras las cartas y los regalos?
Niega con la cabeza y solo escucha insultos y excusas posesivas por parte del campeón del mundial.
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¿por qué no puedes ver?
Fanfiction"💘" ¿Por qué no puedes ver? Es una fachada, ellos solo quieren tu piel. Hirving quiere pensar con claridad pero está enamorado. Su mente divaga, no duda en que Guillermo puede defenderse solo pero es evidente que los demás alfas siempre querrán ap...