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Los ojos de Hirving se miraron vacíos por un momento.

—El problema es que yo nunca le dije a mi familia, así que básicamente se enteraron por las recientes noticias —Guillermo se atragantó con su propia saliva al escuchar eso. —, es decir... Mi padre siempre lo supuso, pero lo ha negado hasta el día de hoy y el resto de mi familia no tiene oportunidad de contradecir su palabra.

—Entonces podría decirse que a nadie de tu familia le agrada la idea de que yo esté contigo —Hirving asintió con vergüenza. —¡¿De verdad?! Debe haber alguien que...

—La única persona que hubiera tardado un poco en entenderlo, pero aceptarme a fin de cuentas porque me amaba... Mi madre, ella —Suspiró. —, no sirve de consuelo si ella ya no está aquí.

Por inercia Guillermo se cubrió la boca al entender la situación.

—¡Lo siento tanto! —Dijo el omega lo más pronto que pudo. —. No tenía idea, nunca lo mencionaste...

¿Mencionar? Definitivamente no podía mencionar algo de lo que su mente bloqueó. Si trataba de recordar el evento no obtenía ni siquiera una imagen borrosa.

—No te preocupes —Añadió Lozano, con una sonrisa tímida. —. Ahora que estamos juntos, me gusta pensar que pudo haberme aceptado, a ti, lo nuestro; saberla feliz por estar en las manos correctas... Ella trataría de hacer plática contigo —Rio levemente. —, y estoy seguro que ese tema sería cosas de cocina...

Ochoa recordó aquella semana que pareció maldita, donde Hirving se desmayó a mitad su entrenamiento, donde le preparó aquel caldo de pollo para hacerlo sentir mejor... Entendiendo hasta ahora de esas lágrimas que brotaron de los ojos de Hirving en realidad salieron a causa del recuerdo de su madre.
Y sin poderlo evitar, una lágrima fugaz cayó por la mejilla de Memo.
Había conmemorado a la mamá de Hirving sin saberlo.

El alfa tomó la silla, indicando al omega tomar asiento y se sentó a la par.
Al ver las manos entrelazadas se armó de valor.
Ese mismo valor con el que se atrevió a confesar su amor.

Aún no cumplen ni el mes y siente que llevan años de casados.

Quedó un miedo -un poco tonto, a su punto de vista- luego de ser rechazado en anteriores veces. La primera fue por Edson y la segunda hubiera sido por el rechazo de Guillermo pues aquello lo hubiera hundido en una agonía profundamente triste y a la vez egoísta.

Y ya no quería pensar en sus tristezas, no podía aguantar más el nudo en la garganta y finalmente, rompió esa coraza de "el alfa puede con todo" y profesó sus dolencias, todo ante la persona que había depositado su confianza no solo desde su noviazgo sino un poco antes pero ahora, la confianza depositada adentrándose a las pláticas más íntimas para conocerse todavía más.
Habría que desnudarse, pero no quitarse la ropa, sino más bien desnudar el alma y mostrar sus miedos y demonios más profundos. Demostrando que, aunque se amarán y adorarán, no podían ser seres perfectos ni bajo sus propios ojos.

Guillermo escuchó atento y en silencio, como Hirving le contaba todo; su aura y el poco aroma que despedía se percibió lúgubre; aún con tanta perturbación, los ojos melancólicos y la voz quebrada, en ningún momento Hirving pudo derramar una lágrima.

Guillermo se levantó de la mesa aún unidos por sus manos, el alfa se levantó con él mientras acariciaba los nudillos ajenos, deseando no verse patético.

—¿Qué haces, Guille...? —Preguntó con estupor, cuando el omega le soltó la mano y lo abrazó por la espalda. Recargando su mejilla, frotándose con el hombro ajeno a la vez que ronroneaba levemente.

—Confortando a mi alfa.

Sobresalía el olor a fresa del resto de frutos rojos y eso volvió el aroma del omega en un completo estado de bienestar, la fragancia justa para aliviar sus pesares. Su corazón latió con fuerza, como si el aroma lo atrapará por primera vez.
Ahora, como si la esencia fuese nueva, entró por la nariz del alfa y su cerebro captó aquello como un mensaje intermitente, que decía algo como: "estoy aquí para ti, estamos juntos ahora, en esto y en todo. Esperaré a que tomes fuerza para levantarte porque de ahora en adelante yo seré tu impulso y tú el mío".

¿por qué no puedes ver?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora