15 de febrero
Los rayos del sol ya se filtraban a través de las cortinas de la ventana y el ambiente ya era caluroso.
Hirving empieza a despertar porque su estómago ruge de hambre. Sus ojos se ajustan a la luz de la habitación presintiendo que de nuevo, es bastante tarde.
Una sonrisa embobada se dibuja en su rostro al recordar lo que sucedió hasta que se distrajo pues los rizos despeinados de Guillermo le hacen cosquillas en la nariz; ante la ternura, le depositó un besito en la coronilla. Sus manos vuelven a acariciar conscientemente aquella piel porque el calor que producen ambos cuerpos abrazados le resulta agradable tanto que si no fuera porque muere de hambre él preferiría quedarse justo como están, para siempre.Aún si su cuerpo está un poco entumecido, es un dolor soportable y valió la pena por ese momento especial con Guillermo.
Tal vez no pudo usar lo suyo y su ego alfa está molesto, sin embargo le restó importancia porque está orgulloso de sí mismo tanto por mantener el control de su celo como de su creatividad a pesar de que tuvo que contorsionarse un par de veces, pero pudo consentir y satisfacer a su omega, el cual seguía durmiendo como un cachorrito aferrado a él.Estiró su brazo para alcanzar el celular del omega que estaba en la mesita de noche, checó la hora, siendo casi las dos de la tarde. Rompió el abrazo y se incorporó con cuidado, tratando de no despertar a Memo.
—Tremendos flojos...
Se deslizó fuera de la cama para ponerse de pie, procedió a estirarse y desnudo se paseó por la habitación con esa misma risa traviesa sin poder creer lo que hizo con Memo horas atrás en tanto buscaba su pijama.
—¡¿Dónde está mi pinche pantalón?! —Susurró con cautela, buscando entre todas las mantas del nido, buscó en el suelo, incluso debajo de la cama encontrándose con otras prendas de ropa de Guillermo y también estaba el señor caballito de mar ahí tirado.
Lo tomó y lo sacudió como si se hubiera llenado de una enorme capa de polvo. Luego miró esos caricaturizados ojos llenos de diamantina.
—Ay, pobrecito —Dijo, teniendo empatía… con un peluche, pero era verdad, qué no había visto aquel hipocampo. —. Te la pasaste bien raro, ¿verdad?
Luego se dio cuenta de lo estúpido que estaba siendo y regresó hacia Memo para dejar al señor caballito de mar entre sus brazos.
Después de encontrar su bóxer siguió buscando sin perder esperanza cuando por fin encontró su pantalón, el cuál puso en el aire a modo de celebración, sin embargo la felicidad se fue y entrecerró los ojos cuando al terminar de ponerse el pantalón este le quedó más largo de modo que lo arrastraba un poco.
💘
Algunos ruidos a la lejanía despertaron a Guillermo quien empezó a estirarse poco a poco.
Cuando se sentó en la cama se dio cuenta que ya no era mucho el dolor de la marca y parecía haber cerrado pues el vendaje se encontraba limpio; aunque su cuerpo duele levemente, ese es un dolor que sí decidió. Inmediatamente escondió una sonrisa tenue entre las sábanas y parpadeando captó el olor de estas, entre suavizante de telas, lavanda y frutos rojos.Su cara se pone caliente cuando los recuerdos inundan su mente, dónde el primer encuentro que tuvo con Hirving lo unió con el segundo, obteniendo así un encuentro mágico y sin desgracias de por medio. De esa forma se sintió con calma y dejó a un lado la vergüenza, admitiendo lo pleno y satisfecho que se encontraba, como nunca antes.
El aroma a café llegó a sus fosas nasales, abriendo su apetito y eso lo motivó a buscar su pijama para salir a ver qué estaba preparando su amado.
Encontró la camisa del pijama y su bóxer, pero no daba con su pantalón, no estaba por ninguna parte. Le restó importancia pues su calor corporal estaba más cálido de lo normal por los todavía presentes efectos del celo entonces podía ir desnudo si quería, pero decidió no hacerlo o al menos no completamente.
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¿por qué no puedes ver?
Fanfiction"💘" ¿Por qué no puedes ver? Es una fachada, ellos solo quieren tu piel. Hirving quiere pensar con claridad pero está enamorado. Su mente divaga, no duda en que Guillermo puede defenderse solo pero es evidente que los demás alfas siempre querrán ap...