XXVI

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North le había dicho que en unas semanas la temperatura comenzaría a bajar, pero lo cierto, es que era insoportable el calor que hacía incluso por las noches.

—A ver bebitos, ya regreso —murmuró levantándose de la cama, acomodándolos bien entre los almohadones, para que no se movieran hasta que regresara.

Observó a Cala y Zarek dormir también, y salió de la habitación. La emoción por Lucero ya se les había pasado, y ahora volvían a ser sus niños nuevamente. Aunque, la que sí se había ido de la casa, había sido la abuela de North.

La señora había considerado que ya eran muchos en la casa del pelirrojo, y que quedarse con Yamir sería más correcto.

Fue hasta la sala, y se sorprendió de no ver a North allí, quizás estaba durmiendo en la que antes era la habitación de su abuela. Salió de la cabaña y se fue directo al pozo de agua, necesitaba refrescarse.

Cargó la fuente de agua, y se sentó en el tronco que había allí, quitándose el vestido, quedando el ropa interior.

—¿Qué haces sola afuera a estas horas?

—¡La puta madre, North! —chilló luego de sobresaltarse—. Deja de aparecerte como si nada en medio de la noche.

—Sabes que es peligroso para ti estar sola a ésta ahora aquí afuera.

—No va a venir nadie, todo el bosque ya sabe lo que hicieron con ese infeliz —le dijo despreocupada, tirándose agua sobre la cabeza, mojando poco a poco su cuerpo—. ¿Y tú por qué estás afuera?

—Hace calor, no podía dormir.

—Ni lo digas —suspiró tirándose más agua sobre los hombros, mojándose el torso—. Ey, gírate, quiero quitarme el brasier.

La miró a los ojos y se acercó a ella, haciéndola estremecerse. La tomó de la muñeca, y hundió la jarra en la fuente, para luego echarse él agua en el pecho.

—Sí, creo que el agua se siente bien —le dijo mirándola fijo.

Natalie le quitó la mano, temblando, antes de ponerse de pie, dispuesta a irse. Pero North la tomó del brazo, deteniéndola.

—¿Dirás qué tampoco quieres estar conmigo otra vez?

—N-North, no te pongas de intenso.

La abrazó a su cuerpo, pegándole a él, ya que ambos estaban mojados, y la rubia se estremeció por completo al sentir el miembro de él pegado a su espalda, después de todo, North era más alto que ella.

Deslizó una de sus manos hacia adelante, acariciándole suavemente el abdomen, antes de tomarla de la mandíbula con su mano libre, y girarle la cabeza hacia un lado.

—¿Entonces, Natalie? —le preguntó ronco contra su oído.

Cerró los ojos, mordiéndose el labio inferior, antes de soltar un jadeo cuando él descendió sus labios hacia su cuello, pasando suavemente su lengua, para luego darle cortos besos.

Descendió la mano de su vientre hacia su entrepierna, tocando su intimidad sobre la ropa interior, haciéndola apretar los muslos.

—N-No, North —le pidió en un jadeo, tomándolo con ambas manos de la muñeca.

—¿Por qué? —le preguntó frustrado.

—Porque no está bien.

La soltó y la giró para que lo mirara.

—¿Qué no está bien? Natalie yo quiero estar contigo, y sé que tu también quieres estar conmigo.

—Porque yo no quiero tener sexo casual.

—¿Qué quieres entonces?

Lo miró, con cierta decepción, antes de negar con la cabeza.

—Me iré con los niños.

—No, no te irás de aquí hasta que respondas —le dijo tomándola del brazo.

—North, suéltame.

—Dime entonces que quieres.

—¡Una maldita relación quiero! —exclamó frustrada—. Estoy harta de que nadie me tome en serio ¡Soy más que un puto coño! Soy una persona con sentimientos y necesidades, y ya pasé la etapa donde follaba sin compromiso, ya no quiero eso. Sólo tendré sexo con el hombre que sea mi pareja a futuro, métete eso en la cabeza —le dijo dándole con su índice en el pecho—. Ahora déjame ir.

—De acuerdo —pronunció sin soltarla—. ¿Qué tengo que hacer para ser tu pareja?

—¿Tú estás hablando en serio? —le preguntó exasperada—. ¿Se te subió la leche a la cabeza, verdad? ¡Ya ni sabes lo que dices con tal de follar!

—Estoy hablando en serio, Natalie —gruñó mirándola fijo a los ojos, molesto—. Nosotros sólo tenemos una compañera en la vida, a menos que uno de los dos muera. Yo no he estado con otras hembras, más que con Selai, ella fue mi primera y única mujer. Y tampoco entiendo cómo funciona esto de las relaciones con los humanos, pero lo quiero intentar contigo. Dime ¿Qué debo hacer para ser tu pareja?

...

NorthDonde viven las historias. Descúbrelo ahora