25. El jardín de las flores marchitas.

281 31 6
                                        

19 de diciembre, 2223.

Hoy es mi cumpleaños, nuevamente. Supongo que es costumbre para este punto el sentirme desolada y vacía. Supongo que fui demasiado ingenua al pensar que llegaría el día en el que mi cumpleaños sea algo bonito y digno de celebración. Supongo que desde que Charlie se fue de mi vida nada jamás volverá ser igual y mucho menos mejor.

Lana y Ethan son lo único que me mantiene a flote, y mi amor por ellos es lo único que me hace saber que aun puedo sentir algo.

Desde que regrese he llorado cada noche y he tenido que tomar pastillas para dormir porque de otra forma no puedo conciliar el sueño. Y aun cuando logro dormir, siempre termino despertando debido a las pesadillas. Al principio Edward entraba a la habitación para intentar consolarme, pero luego de darse cuenta de que verlo solo me alteraba más, dejo de hacerlo y le pidió a Valery que permaneciera a mi lado. Ella acepto sin siquiera pensarlo.

Por otra parte, Emma se ha mantenido conmigo también. Ella esta viviendo su propio duelo y dolor luego de enterarse que Evan siempre fue cómplice de Iván.

Me refugio en mis hijos y me aferro a mis labores de madre, porque en este momento soy solo reina a medias y esposa solo por título.

Eso es lo que más me duele. Hablar de política es casi insoportable porque la ira y el dolor no me deja pensar con claridad, así que ser la maldita reina es una tortura que me persigue constantemente. Por otra parte, el solo pensamiento de tener a un hombre cerca me paraliza, y es agónico el saber que una parte importante y relevante de mi vida, o sea mi matrimonio, se hace añicos con cada segundo que pasa por esa razón.

Valery me asegura que a Edward no le importa en lo absoluto que no soporte ser su esposa en todo el sentido de la palabra, que a él solo le importa que yo esté bien y me recupere. Pero muy en el fondo sé que Edward se está mintiendo a el mismo, y que está completamente consciente de que nada nunca volverá a ser igual. Se que es cuestión de tiempo para que se canse de esperar. Y para ser honesta, no lo puedo culpar si decide mantener un romance ilícito o tener una aventura de una noche.

Por el momento necesito protegerme a mí misma, y seguir torturándome con ese pensamiento y presionarme a mí misma para acercarme a Edward e intentar mantenerlo a mi lado, no me está ayudando en lo más mínimo.

Es por eso que tome la decisión definitiva de hacer eso que siempre ha sido inevitable entre nosotros.

Me adentro a la sala de juegos con más seguridad de la que esperaba tener. Me aferro a los papeles mientras Edward levanta la mirada sorprendiéndose de inmediato al percatarse de que estoy aquí.

- Rose - Pronuncia bajito mirándome con cautela, y eso me duele más, porque antes hubiera corrido a mis brazos y yo lo hubiera recibido gustosa.

Antes.

Ethan está jugando con uno de los ositos de peluche y Lana esta a punto de meterse un bloque de juguete a la boca, pero Edward lo evita con rapidez. En cuanto mi principito me ve empieza a gatear hacia mi haciéndome sonreír. Me arrodillo y lo recibo llenándolo de besos haciéndolo reír.

Lana permanece al lado de Edward, pero la risa de Ethan la hace reír a ella también, logrando que mi sonrisa y la de Edward se agranden.

Me siento en el suelo a una distancia prudente de Edward. Me pone nerviosa estar cerca de él, y no de buena manera.

Siento a Ethan en mi regazo, y deposito los papeles en el centro. Como si fuera una barrera entre nosotros. Edward parece confundido, así que es Lana quien termina tomándolos por curiosidad y termina dándoselos a Edward como si supiera que son para él.

Imperio [Poder #2].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora