Samantha

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Narra Samantha

—¡El mundo me odia!

—no digas eso—mi hermano no contuvo más la risa y termino riendo a carcajadas.

Hace una semana había intentado confesarle todo a Abril pero llegó su novio y todo termino hecho un caos, lo único que hacía lindos mis días era ver la hermosa sonrisa de Ari que tenía al recibir sus regalos diarios, pero necesitaba más...a alguien más.

—¡Samantha!—grite y mi hermano me miró confundido—le voy a mandar un mensaje como Samantha y voy a hacerme su amiga para que me tenga más confianza y me diga las cosas que le gustan...si eso voy a hacer—tome mi celular y entre a Instagram.

“hola Abril ¿Cómo has estado?”

—listo—suspire aliviada—¡dios es que no se cómo una niña de dieciséis años me puede poner así!

—practicamente ya tiene diecisiete.

—¡¿cómo?!

—el veintiocho de febrero los cumples... En menos de 7 semanas.

—¡No tengo regalo!—fui corriendo a mi computadora—le encantan los libros, le daré uno que sea muy difícil de conseguir para que lo aprecie más.

—te recuerdo que ahora conoce tres de tus personalidades y ahora esas tres tienen que darle un regalo dis-tin-to.

—¡Es verdad!—me puse a pensar—¡Ya se!—mi hermano solo se quedó callado esperando mi respuesta— rivers le va a regalar el libro, “S” unas flores y Samantha le va a regalar la mejor tragada de boca de su vida.

—¿Cómo? ¿Samantha? ¿No tendría que ser rivers?—yo solo me le quede viendo.

—eh estado pensando y talvez no vale la pena estar escondiéndome de la gente—suspire—Ama me dijo que yo le gustaba, sería un buen regalo que la chica que le gusta en realidad si tiene para llevarla a pasear a donde ella quiera...

—no le deberias de gustar solo por el dinero...pero es tu decisión y yo te apoyo—me sonrió—ahora carga a tu enorme pito y vámonos que Ronny nos está esperando—me dio un golpe en la pierna.

Yo solo reí y me levanté tomando mi mochila y mi celular.

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—llegan tarde—Ronny nos arrojo una cuerda de saltar a cada uno.

Ronny o Ronaldo como le quieras decir es nuestro primo y nos ayuda en nuestro entrenamiento, Osvaldo solo se ejercita pero yo llevo un poco más de dos años entrenando boxeo.

—la rivers tiene la culpa—se defendió— está de dolida por que la que le gusta tiene vato.

—¿Y ahora? ¿quien te gusta?—empezo a estirarse—¿Y desde cuándo importa que tenga novio?—los tres reímos.

—para que veas—tambien me empecé a estirar—es que...si me gusta y la verdad no me gustaría que fuera igual que con las otras, con ella quiero algo serio ¿Sabes?

—pues que difícil eres, la neta—reimos—oigan...ahorita va a venir una morras, las ayudo a hacer ejercicio y siempre llegan después que ustedes pero como ahora llegaron tarde.

—mucho hate, mucho hate—grito Osvaldo al otro lado del gimnasio.

Narra Abril

Mi hermana y yo íbamos llegando al gimnasio.

—me da un olor familiar—dijo mi hermana olfateando el lugar—huele a un perfume pero no lo reconozco—me jalo del brazo y entramos al gimnasio.

Lo primero que mire fue a Ronny el cual ayuda a un muchacho a cargar unas pesas y después mire a una chica la cual se encontraba usando la caminadora.

—¡Ronny!—grito mi hermana y todos voltearon.

Ahí la vi, a rivers, despeinada...sudada.

—¡Puta madre!—grito rivers desde el piso causando la risa de Osvaldo.

—¡Qué onda morras! Perdón pero siempre ayudo a mis primos y ahora llegaron tarde, pero ahorita lo que importan son ustedes—ayudo a que Osvaldo dejara la pesa.

—no sabíamos que entrenaban con Ronny—nos dijo rivers y se limpió algo del sudor que le escurría por la frente con el borde de su playera dejando a la luz su abdomen, perfectamente marcado—pero bueno, ahorita me cuentan por que necesito ir al baño—sin decir nada más se fue corriendo.

Narra Samantha

Entre al baño y me maldije a mi misma, no estaba bien que tuviera pensamiento inadecuados con Ari que aún sigue siendo una niña, pero se me es casi imposible... Utilizaba unas mayas deportivas las cuales resaltaban a la perfección sus piernas hasta la curva de su cintura, y un top deportivo tapaba sus lindos Pechos pero dejaba a la vista parte de su espalda.

¿Qué llevaba puesto Ama? No lo sé ni me interesa, toda mi atención se la llevó Ari

El precio del amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora