El destino es algo cruel, más aún cuando te juega las pasadas que le juega a Jungkook, quién conoce al destinado de su lobo cuando lo descubre en el momento en que el mismo Jungkook se enreda en las sábanas de la prometida de Tae.
o, cómo Jungkook t...
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—¿Quieres contarme sobre esta?
La piel de mi hermoso Tae jamás sería tersa y lisa. Jamás sería perfecta como la que quizá pude haber visto en el pasado en otros amantes, o en otros cuerpos que vi desnudos, porque a diferencia del resto y muy parecido a mí tenía un mapa en su cuerpo de todas las aventuras en las que había estado. Sus heridas eran el sinónimo del guerrero que había en él, y eso, fuera de molestarme, hacía a mi Alfa y a mí sentirnos orgullosos... y un tanto calientes al respecto.
Él soltó una risita mientras mis labios delineaban una herida cicatrizada de su estómago.
—Creo que fueron las garras de un Alfa con el que peleé hace un tiempo.
—¿Quién es ese Alfa?
Él alzó su mirada. —¿Por qué?
—Porque quiero matarlo por haberte tocado.
—¡Oh! ¿Entonces matarás a todos quienes me tocaron? Porque tengo una lista larga y...
Sip, mi lobo reactivo comenzó a gruñir ante las palabras de Tae, la rabia aumentando conforme a los celos de solo imaginarme que hayan tenido la fortuna de haber tocado y besado el cuerpo más hermoso del universo.
—Sí. Solo Jimin y yo tenemos derecho.
Se lanzó a reír de esa linda manera en que sus ojitos se enchinan, que su hermosa sonrisa cuadrada sale a colación y todo su cuerpo se remueve. Amo esa imagen, y la bebo con alegría porque es sinónimo de que mi Beta, mi hermoso destinado, está feliz. Y me siento como si fuera un logro para mi siendo su Alfa el mantenerlo feliz cuando me costó tanto simplemente que aceptara estar a mi alrededor. Todo, desde que partió nuestra historia de amor, ha valido la pena hasta llegar a este momento, incluso las peleas o la falta de palabras y de comprensión, la ira y el miedo, porque la final del camino lo tengo aquí, riendo en mis brazos luego de haberle dado un orgasmo y un nudo y su rostro de cansancio hace que mi Alfa (quién si, lo tomó en este momento contra todo pronóstico) alce el pecho orgulloso.
Pasé mis besos hacia otra de sus heridas, mi lengua tocando el tejido conectivo y siguiendo la marca rugosa.
—¿Y esta?
Tae gimió. —N-no... ahhh... no recuerdo.
Mi lengua y mis dientes estaban felices contra su cuerpo. Mi polla pulsando ante sus gemidos. —¿Y esta?
—Joder, Kookie, no recuerdo todo. Tengo demasiadas, así que deja de jugar y fóllame de nuevo.
Negué con la cabeza, la burla amenazando con salir y dejarse entrever, y lo único que hice fue tomar sus muslos con fuerza para poder atraerlo hacia el extremo de la cama, mis rodillas en el suelo y mi rostro casualmente demasiado cerca de su polla.
—Entonces estaremos toda la noche en esto hasta que recuerdes cada una de tus heridas. Quiero sus historias. Necesito saber todo de tí.
Y cuando volvió a lanzar su cabeza hacia atrás con un gemido, dejando al aire su hermoso y largo cuello en donde me imagino y previsualizo mi marca algún día demostrando cuánto este ser hermoso me pertenece, no pude quitarme de la cabeza el hecho patente, real e innegable de que estoy total, completa, estúpida y comprometidamente enamorado hasta las patas de este Beta, que si llegase a pedirme que me tire de un acantilado lo haría sin siquiera pensarlo.