; veinticinco

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Hay cosas que suceden con demasiada rapidez, de esas que al final ni siquiera logras entender cómo fue que sucedió.

Probablemente pondría en esa categoría el haber desarrollado sentimientos por Jungkook, algo que ocurrió casi de la noche a la mañana pero si me ponía a pensar más detalladamente, era un largo camino que nos había llevado hasta este momento, siendo la realización de los sentimientos lo que ocurrió de forma espontánea, pero aún así no dejo de preguntarme ¿cómo pasó? ¿cuándo pasó? Y creo que no tengo respuestas más que el hecho de que fue inevitable.

Tenía que pasar por nuestros lobos, porque éramos destinados y los destinados siempre encontraban una manera de estar juntos por su propio bienestar, pero después me di cuenta de que una parte de mí al igual que la totalidad de él, querían que esto funcionara. Jungkook siempre puso todo de su parte por hacer que las cosas se dieran, incluso cuando yo era reticente y cuando no quería saber de él y renegaba los sentimientos que me embargaban cada vez que ponía sus ojos sobre mí y es que la historia entre ambos tampoco había sido fácil.

Pero de cierta manera, siento que este siempre fue el camino.

Encontrarnos.

Querernos.

Intentarlo.

Me sentí incluso más convencido de ello al darme cuenta cómo su lobo me adoraba, como, mientras quitaba mi ropa un poco demasiado brusco, con manos temblando y suspiros bajos, aún así era gentil, aún así tenía la precaución de no dañarme.

No sé en qué momento la ropa desapareció, ni en qué momento nos dirigimos a la cama que compartíamos, la que había visto tanto de nosotros dándonos placer el uno al otro que era nuestro espacio personal e íntimo, y en algún punto los besos del Alfa bajaron por todo mi cuerpo, por mi estómago, por mis piernas, mientras susurraba una y otra vez la oración"Mi Luna". Y yo me estremecía cada vez que la escuchaba.

Tomé las mejillas del Alfa y besé su rostro con fervor, mientras nuestros cuerpos permanecían unidos en la desnudez, su pecho pegado al mío de rodillas en la cama, mientras la luz de la mesa iluminaba su atractivo rostro. Besé sus labios con parsimonia, con dedicación, sintiendo el aire escaparse de mis pulmones pero sin poder detenerme, mi lengua encontrando la suya a mitad de camino y sintiendo el lugar al que pertenecía tan potente en mis entrañas que solo pude acercarme más a él, notar esos caninos que pasaron a llevar mis labios en un mordisco de que, si bien me encontraría con él muchas veces a través de nuestra intimidad, en este momento que parecía ser de realización, no había a otro que quisiera más que a Jungkook, por lo que, mientras me retiraba y limpiaba la sangre que se había acumulado en la herida de mi labio, miré sus ojos directamente.

—Kookie... —susurré.

Los ojos azules del Alfa titilaron, y recién ahí me di cuenta que su olor (nuestro olor) estaba llenando la habitación, probablemente el piso y el edificio entero.

Beautiful fate |  kookvHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora