Capitulo 6

14 5 0
                                        

                                                                                             Archie

Gigi era la guardiana de los secretos de Archie, pero él había guardado uno para sí mismo. Digamos que aquel secreto que Archie había resguardado en lo más profundo de su interior, era que Archie amaba de una manera distinta a la que lo hacían el resto de las personas que conocía, Archie era diferente y el simple hecho de ser diferente a veces te obliga a ocultar una parte importante de quien eres.

Sí. Archie era un chico gay, vivir ocultando parte de lo que eres tiene su costo y éste es muy alto. Archie durante años había tenido que ocultar sus sentimientos de los otros, había tenido que soportar comentarios estúpidos y homofobos, aunque no iban dirigidos directamente a él; no podía evitar sentirlos como una flecha que se le clavaba y le hacía sentir como la sangre caliente fluía de sus heridas.

Archie cada día se preguntaba por qué, se preguntaba por qué la naturaleza le había elegido para complicarle la vida de aquella manera, hubiese sido muy fácil ser un chico igual a los otros, aunque Archie lo era, lo único que lo hacía diferente era que, en su cuento de Hadas, él sería el guardián de su propio príncipe, y lo protegería de todas aquellas ofensas por las que él había visto pasar a tantos otros.

Las cosas se complicaron aún más cuando Archie cumplió los 15, sus amigos habían comenzado a salir con chicas y le presionaban para seguir su ejemplo. Archie no quería lastimar a ninguna chica involucrándola en un engaño, pero con una excusa o dos lograba salir del predicamento en el que sus amigos intentaban meterlo inocentes del daño y ansiedad que le causaban, tal vez lo hubieran apoyado si éste les hubiese confesado la verdad, pero eso implicaba un factor de riesgo y Archie no estaba dispuesto a correrlo, no estaba dispuesto a perder la imagen que se había logrado formar, no estaba dispuesto a arriesgar el amor de sus padres, no estaba dispuesto a destrozar aquella fina realidad de papel que había creado para él.

- ¿Esperaste mucho? - Le pregunto Archie a su querido Charles, a quien llamaba Charly en la intimidad que un lugar poco concurrido les confería, el cual lo había esperado unos largos 20 minutos a unas calles de la preparatoria para marcharse juntos a sus respectivos hogares- S-Solo no te enojes, el entrenador...- Intento excusarse Archie antes de que Charly lo silenciara con un pequeño beso en los labios, el cual termino en un suspiro por parte de ambos, uno de resignación de parte de Charly y otro de chiquillo enamorado de parte de Archie.

-No te preocupes. –  Responde Charly acariciando sus suaves rizos. - Seguramente corriste hasta aquí. – Agrega limpiando con su manga las perlas de sudor que habían emergido en la frente de Archie.

La forma en que ambos muchachos se conocieron una tarde de verano carece de emoción y grandiosidad. Archie no salvo a Charly de ningún peligro, o llevo a cabo proezas para ganarse su afecto, simplemente les paso lo que le ocurre al 90% de todas las parejas del mundo; uno le sucedió al otro.

Archie, que se había contagiado un poco de la pasión literaria de su hermana mayor, quien de niña leía hermosos cuentos para él, se sintió atraído por un bonito cartel que decoraba uno de los cristales de una pequeña librería, el cual anunciaba la venta de un nuevo libro de índole "Boy Love", lo que se traduciría en "Amor entre Chicos", lo contemplo por un largo rato desde donde estaba parado, para asegurarse que no había nadie conocido cerca, hasta que al fin se decidió a entrar y comprarlo, si no podía vivir aquello por él mismo, al menos tendría una descripción de lo que es sentirse enamorado.

Ya en el interior de la librería, Archie recorrió con la vista el posible lugar donde se encontrase escondida alguna copia olvidada de aquel libro del cartel, con su extraño nombre que hacía alusión a la bandera de dos grandes naciones, el cual por motivos legales no puedo mencionar aquí, recorrió estante por estante, hasta que por fin dio con apenas una copia que seguramente alguien había escondido hasta el final de uno de los tantos estantes para comprarla después, cuando su mano vacilante se decidió a tomarlo; otra más pequeña, pálida y ágil le gano en su carrera.

-¡Oye, yo iba a tomar eso!- Exclamo Archie sin aun ver a quien pertenecía aquella mano que le había arrebatado su libro.

-¿Esto?- Responde aquel ladronzuelo que movía el libro de lado a lado como si presumiera su triunfo sobre Archie.- ¿Lo quieres?.

-S-Sí... Mi hermana... Se lo daré como regalo. – Responde Archie un poco avergonzado con las manos en los bolsillos y su ceño fruncido clavado en el suelo para evitar que aquel chico pudiera ver lo avergonzado que estaba, el cual lo miraba como si no le creyese nada, cosa que denotaba manteniendo sus perfectas cejas levantadas en señal de duda.

-Está bien, a veces es de caballeros ceder, y es aún más sencillo aceptar la derrota cuando el oponente es tan apuesto. – Dice aquel chico cuyo nombre era desconocido para Archie en ese momento. – Pero debes prometerme que no leerás lo que escribiré aquí hasta que hayas leído todo el libro. – Agregó Charly que saco del fondo de un pequeño bolso que colgaba de su hombro derecho una lapicera roja, con la que garabateo algo en la hoja en blanco al final del libro, para luego cedérselo a Archie no sin antes vacilarlo por una última vez.

Ambos muchachos se despidieron y Archie aún seguía consternado por la forma en la que aquel chico bajo - Forma en la que Archie lo veía por medir 10 cm menos que él, según pudo calcular el breve momento que estuvieron uno frente al otro-, pálido, de cabellos rojizos y ojos cuyo color era una perfecta mezcla entre azul y verde, le había coqueteado, sin sentir el menor miedo de lo que Archie pudiera pensar o de lo que pudiera pensar la chica que los observaba desde la caja registradora de la librería.

Archie aprovecho el hecho de que era viernes y dedicó su último fin de semana de las vacaciones a terminar en su totalidad aquel libro cuyo título no debemos mencionar, él le había dado su promesa al pequeño caballero de no ojear lo escrito al final del libro y lo iba a cumplir, aunque la curiosidad se lo estuviera comiendo vivo página a página. Ya habiendo perdido unas cuantas horas de sueño y parte de su cordura, pero maravillado por aquel mundo de romance teñido en un suave azul y no en aquel rosa brillante al que estaba acostumbrado ver en las comedias románticas que había visto desde siempre con su hermana, Archie había llegado a la misteriosa página, en donde las letras rojas de Charly sobre el blanco papel brillaban como una manzana que cae en la nieve durante el invierno.

Lo escrito era una pequeña nota y un número de teléfono, la cual citaba algo así: "Si usted y yo nos parecemos en algo, seguramente muere por contarle a alguien sobre todo lo que ha leído, será un honor para mi escucharlo"

Archie tomo su teléfono celular e introdujo en su agenda aquel número escrito en letras rojas, dudo un poco en apretar el botón de "llamar", pero cuando al fin se decidió, este repico 3 veces.

- ¿Hola? - Respondió aquella voz que Archie tanto quería escuchar al otro lado del teléfono.

-Hola. - Saludo Archie luego de tomar tanto aire como valor

-¡Oye, eres el chico de la librería! - Dijo con alegría aquel chico que aún no se presentaba.

-Soy Archivald. - Se presentó Archie al fin. - Pero me llaman Archie. 

-Es un placer, yo soy Charles. - Se presento Charly a su vez. - Y no... Aun no tienes el derecho de llamarme Charly, primero tendrás que invitarme a salir. 

Para concluir con esta historia, les podría decir que la plática se extendió por horas, hasta que en algún punto de la noche Charly se quedó dormido al teléfono, y el romántico Archie simplemente se quedó escuchando la suave respiración de Charly, o así fue hasta que el sueño también lo venció.

A la mañana siguiente Archie despertó para vestirse e irse a la preparatoria, sus vacaciones ya habían terminado y ya había hecho un nuevo e interesante amigo, lo que jamás pensó es que ahí, en su salón de clases, sentado junto a la ventana, como si hubiese estado esperándolo, con el sol iluminando sus rojizos cabellos, iba a estar Charly, como si simplemente el destino de ambos era estar juntos.

PD: En algún lugar del mundo, está esa persona que te hará amarte a ti mismo y a él cada día un poco más. Esperemos tener tanta suerte como Archie.

Un Paso Hacia La LuzHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora