Gigi
Como cada miércoles, muy a mi pesar, espero la llegada del Neandertal, quien ya tiene 20 minutos de retraso, cosa que no me sorprende, la puntualidad no es parte de sus cualidades, así que simplemente me siento en el alfeizar de la ventana y reviso algunos de los comentarios de mi reseña, lo que me hace ver que he inspirado a unos cuentos a leer Emma antes de ver la película, cosa que ciertamente comparto, ya que de esa manera no contaminas tu imaginación con las imágenes de la película, pero te vuelve un crítico bastante severo a la hora de observar alguna irregularidad en ésta, de todas maneras es trabajo de los adaptadores y el resto de los involucrados, el producir para el público algo de calidad y lo más apegado a la obra posible.
- ¿Algún día pondrán un timbre aquí? – Leo en un mensaje del neandertal, el cual invade la pantalla repentinamente y tiene adjunta una foto de mi puerta, lo que indica que espera mi autorización para acceder a mi habitación.
- Supongo que sus toscas y grandes manos tienen la fuerza suficiente para golpear la puerta. – Digo al abrir la puerta, lo que hace que se sobresalte un poco, ya que parecía estar escribiendo algo en su teléfono celular cuando la abrí dramáticamente ante sus narices.
- ¿Toscas? – Pregunta llevándoselas al bolsillo y evitando mi mirada.
-¿Planea pasar? . – Le digo apartándome un poco y cruzándome de brazos frente a él. – ¿O simplemente se limitará a permanecer parado en el pasillo?
Por alguna razón, el neandertal luce distinto a las veces anteriores, su mirada y semblante triste me desconcierta un poco, pero debo evitar hacer preguntas, es él quien debe inmiscuirse en mi vida, no yo en la suya.
- Por lo que me conto la señora Razzini. – Empieza a hablar luego de habernos sentado en mi saloncito. – Ha tenido una espléndida semana.
- Se podría decir. – Contesto cruzando delicadamente mis manos sobre mi regazo. – He de suponer que usted la paso maravillosamente en la playa.
-Sí. – Se limita a responder frunciendo el ceño, luego de desviar su mirada hacía algún punto vacío en la habitación. – Si todo sigue como hasta ahora, pronto irá a la ciudad a divertirse con sus amigos. – Agrega luego de un largo silencio.
-Mis amigos están allá arriba. – Digo señalando hacía mi pequeña biblioteca, desde que Samantha me destrono y Karen dejo de venir, mis libros y Archie se han convertido en mis únicos amigos, han sido una compañía grata todo este tiempo. – Ahórrese algún comentario lastimero y no me miré como una chica solitaria, ya sé muy bien que lo soy. – Añado con un gesto de la mano, intentando restarle importancia a mi propio comentario.
- Usted no está sola, señorita Percy. – Empieza a decir, inclinándose un poco hacía adelante y colocando sus codos sobre sus rodillas. – Usted tiene a sus padres, un hermano, una nana que vela por su seguridad y se podría decir que ahora me tiene a mí. – Se corta a la mitad de lo que empieza a pintar como un largo sermón. – Y sé que a usted no le importa y dirá que no le concierne, pero yo sé bien que es estar solo, yo se ve bien que es crecer sin padres y si tan solo...- Se detiene en medio de la oración, reposando en el respaldo del sillón y desviando nuevamente su mirada. – Solo quiero hacerle entender que no está sola, a pesar de que usted así lo desea. – Termina al fin.
Él tenía razón, no me concernían sus problemas, pero me importaba, por alguna razón inexplicable me importa, y quería saber más, quería saber que lo entristecía, quería saber quién era aquel "Y si tan solo", ¿algún familiar cercano habrá muerto?, ¿alguna novia?, ¿algún amigo?, quería hacerle muchas preguntas, pero no podía, tantos como él han venido antes, así que sé las reglas y debo apegarme a ellas.
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Un Paso Hacia La Luz
Teen FictionGeorgina "Gigi", ha sufrido una gran humillación pública, lo que la ha llevado a padecer una terrible fobia al exterior (Agorafobia). Cada segundo de la vida de Gigi está organizado en lo que ella llama "La Agenda del Grinch", la cual (según ella) e...
