Gigi
Cuando al fin termino de relatar aquella serie de calamitosos eventos, intento mantener la vista fija en algún punto lejos del neandertal, cuyo perfume barato me irrita respiración a respiración, aun así, no puedo evitar sentir que me observa como un adulto que mira a un niño llorar por el simple hecho de que se le cayó su helado, cosa que me hace enojar.
- ¿No te das cuenta que todo eso que me cuentas ocurrió hace casi 10 años? – Habla al fin. – Ven. – Me dice poniéndose de pie y extendiendo una mano hacía mí.
- ¿Qué? - Pregunto mirando fijamente la mano que me ofrece. - ¿A dónde quieres llevarme?
-No te preocupes, no será muy lejos. – Responde con una sonrisa. - Confía en mí. – Me dice luego con aquel tono de viejo amigo que tanto me enfada.
Me pongo de pie y accedo a lo que sea que quiera hacer, así que tomo la mano que me ofrece no sin antes vacilar unos segundos, me pregunta donde hay un espejo, así que le señalo el camino a mi vestidor, el cual fue redecorado recientemente y reabastecido como dije antes por Cordelia, dotándolo de la misma bonita alfombra y cambiando los espejos por unos con marcos capaces de radiar luz, como los aros de luz que utilizan los Tik-Tokers para sus vídeos, sin mencionar los bonitos ornamentos de porcelana y cristal que decoraban el espacio.
- ¿Qué ves? - Dice dando unos pasos fuera de mi campo visual.
- ¿A mí? – Pregunto confundida al no poder comprender su punto.
- ¿Y qué más? –Pregunta como si yo no fuese capaz de ver lo que hay frente a mí.
-No tengo la menor idea cual es el punto de esto. –Digo cruzándome de brazos y mirándolo fijamente.
- ¿Quieres saber que veo yo? - Pregunta como si su opinión con respecto a cualquier cosa sea de mi interés. - Veo a una hermosa joven, que despertará algún día y se preguntara a donde se ha ido aquella chica que alguna vez vio en el espejo. – Se responde a sí mismo como si estuviéramos en uno de esos tantos reality shows donde las chicas van a que le hagan un cambio de imagen.
- ¿En serio? – Pregunto mirándolo de reojo. - ¿No se te ocurrió una frase más original? - Agrego manteniendo mi vista en él.
Entendía perfectamente a que se refería el neandertal, sabía que en algún punto mi juventud se iba a extinguir y solo quedarían los restos de la hermosa chica que soy hoy, sabía que era cuestión de tiempo para empezar a odiar a aquella mujer extraña de rostro arrugado que iba a remplazar mi imagen en el espejo, pero intentaba no pensar en eso, intentaba no pensar en el tiempo que corría y que pronto empezaría a arrebatarme cosas hasta dejarme sin nada, porque eso es el tiempo. El tiempo es un ladrón que poco a poco nos va quitando nuestras pertenencias más preciadas, hasta dejarnos sin nada.
El hilo de pensamiento se fue haciendo más largo, no podía dejar de pensar en todo lo que ocurriría y quienes se marcharían, no podía dejar de pensar en que ya Nana Beet era muy anciana y pronto moriría, luego la seguirían Papá y Cordelía, Archie se marcharía y tendría su propia familia y yo quedaría aquí sola, mi hermoso hogar se convertiría en un magnifico mausoleo y yo sería aquel espíritu errante que se niega a desprenderse del lugar donde fue tan feliz en vida.
- ¿No les gustaría tomar algo? - Nos dice Nana Beet desde la entrada del vestidor, lo que corta por fin el hilo y me trae a la realidad. - He preparado para ustedes un rico refrigerio. – Agrega mientras intenta limpiar la suciedad inexistente de sus manos con su blanco delantal.
-Muchas gracias, debo confesar que tengo un poco de sed. - Responde el neandertal con aparente alegría en su voz.
El neandertal se nos adelanta y Nana Beet me espera para acompañarme a mi saloncito privado, el cual crecía junto conmigo. De niña estaba perfectamente decorado con un juego de té completo a escala miniatura, mis muñecas eran mis invitadas predilectas y mis amigas las remplazaron con el tiempo, al crecer este volvió a cambiar y se convirtió en una pequeña salita para tomar la merienda y ha mantenido ese uso hasta ahora, solo que a medida que el tiempo pasa los muebles se van haciendo más adultos junto conmigo.
- ¿Qué ocurre mi niña? – Pregunta Nana Beet mientras acaricia mi cabeza suavemente. - ¿Te ha dicho algo el Dr Russel? – Susurra como cuando era niña y Archie me molestaba hasta hacerme enojar.
-No.- Digo intentando controlar las lágrimas que luchan por fluir y deslizarse por mis pálidas mejillas.
Ambas nos reunimos con el Neandertal, cuyos modales inexistentes quedaron demostrando cuando lo encontramos sentado cómodamente en el sillón donde lo encontré al regresar de arreglarme para recibirlo, mientras le daba unos sorbos a su vaso de leche fría y un mordisco a la rica galleta de triple chocolate la cual eran la especialidad de Nana Beet y las favoritas de Archie. Nana Beet no pudo hacer más que sonreír, ya que el simple hecho de que alguien disfrute de lo que ella prepara le hace validar lo feliz que es su vida.
Yo por mi parte solo tome mi taza de té y me quede viendo como Nana Beet salía de mi pequeño mundo y se marchaba al de ella por la puerta, quería decirle tanto, pero solo bastaría una palabra suya para iniciar mi torrencial llanto, y no iba a permitir que el Neandertal me viese llorar.
-Veo que lo disfruta. – Digo al neandertal mientras extiendo una servilleta sobre mi regazo, demostrándole la forma apropiada de comportarse.
-Nunca había comido una galleta tan rica. – Dice limpiando el chocolate de sus finos labios con una servilleta. – ¿Las hace la señora Razzini? – Pregunta como si no fuese obvia la respuesta, ya que el olor y posiblemente la temperatura de las galletas demuestran que acaban de salir del horno.
-Por supuesto. – Respondo. – Si quiere puede llevarse algunas a casa. – Le ofrezco.
- ¿Usted no comerá? – Pregunta extrañado, o simplemente su rostro era el reflejo del azúcar entrando en su torrente sanguíneo,
-No hay forma apropiada de comer una galleta en público. – Respondo dándole un último sorbo a mi taza de té. - Pero usted puede seguir, no se preocupe... Solo no le preste atención a mi presencia en la habitación. – Agrego con algo de burla en mi voz.
-No tienes porque ser siempre tan grosera conmigo. – Dice dándole el mordisco final a la galleta que sostenía en la mano.
Luego del bocadillo, el Neandertal pensó que lo mejor sería seguir trabajando, así que me hizo unas cuantas preguntas más y tomo su celular para crear un plan de visita en su teléfono, el cual me envió por correo electrónico, no estaba muy segura de dárselo, pero no me quedo de otra. Se despidió con un gesto, en vez de una declaración dramática como la última vez, pero seguro noto en mi semblante que no estaba en condiciones de llevar a cabo una guerra, cosa que agradecí.
La fallida sesión de yoga quedo por supuesto cancelada por culpa del Neandertal, lo que me hizo saltar a la siguiente actividad en la "Agenda del Grinch", y de esa manera el día siguió su curso a pesar de las interrupciones antes mencionadas. Con la llegada de la noche, las estrellas plagaron el cielo, así que pedí que la cena fuese subida a mi habitación otra vez y al terminarla empecé a prepararme para dormir, así que busque mi mas cómoda y bella pijama, lleve a cabo mi rutina de cuidados diarios, ya con casi todo en la agenda completado, me introduzco delicadamente entre mis sabanas, lo que me hace mirar el alto techo, de cuyos rincones oscuros emergen mis pesadillas en algún punto de la noche.
PD: Es difícil no tener un futuro y al mismo tiempo pensar en él, cada día piensas en las cosas que podrían ocurrir y te atemoriza aquel momento en el que al fin quedes completamente solo, como aquel fantasma que no logras desprenderse del lugar en el que ha sido feliz en vida.
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Un Paso Hacia La Luz
Fiksi RemajaGeorgina "Gigi", ha sufrido una gran humillación pública, lo que la ha llevado a padecer una terrible fobia al exterior (Agorafobia). Cada segundo de la vida de Gigi está organizado en lo que ella llama "La Agenda del Grinch", la cual (según ella) e...
