Ethan
He conseguido algo de tiempo del ocupado señor Percy. Me recibirá en algún punto de la tarde. Así que desde que desperté en la mañana pienso en lo que le diré, aunque los ensayos previos a una conversación son una pésima pérdida de tiempo. A la hora de la verdad, olvidas todo lo que ensayaste y empieza a improvisar sobre la marcha. Por suerte la mañana bastará para terminar con las citas de hoy, ya que un par ha cancelado, así que dedico el tiempo que me sobra antes de mi entrevista con el señor Percy a recorrer un poco el hospital.
-Eh... Señor. – Dice una figura alta a la distancia para llamar mi atención. - ¿Me recuerda? – Pregunta cuando ya está lo suficientemente cerca para reconocerlo. Se trata del chico de la florería. Lleva un pequeño bolso de colores brillantes, seguramente pertenece a Madame Angeline.
-Claro que te recuerdo. – Digo. - Eres el sobrino de Madame Angeline, ¿cierto?
-Pierre. – Se presenta ofreciéndome la mano.
-Ethan. – Me presento estrechándola.
- ¿Está enfermo? – Pregunta luego de un breve momento de sonrisas. – Mi tía se encuentra en este mismo hospital. – Añade.
-Trabajo aquí. – Respondo. – ¿Me permite acompañarlo en su visita?
-Claro. – Dice. – A ella le gustará mucho verlo.
Camino a la habitación de Madame Angeline, Pierre me detalló un poco sobre lo que la retenía en el hospital. Al parecer Madame Angeline estaba luchando contra el cáncer, específicamente cáncer de mama. Pierre lucía igual a mí cuando me encontraba en su misma situación. Pálido, con la mirada cansada y con aquel andar acompasado que viene con una profunda tristeza, aunque él mantenía la esperanza en la pronta recuperación de su tía, ya que la habían diagnosticado justo a tiempo.
- Ethan. – Me saluda Madame Angeline al vernos entrar por la puerta. – Lamento que tengas que verme en un estado tan lamentable. – Dice con una sonrisa triste. La quimio le ha quitado aquella melena platinada de la que tanto se enorgullecía, así que oculta su calva con un turbante, como si fuese una diva de la era dorada de Hollywood. Luce más delgada y marchita, pero aún conserva el brillo de unos ojos que a pesar de haber visto el mundo entero; no se cansan de maravillarse por un atardecer o un arcoíris.
-Luce hermosa, Madame Angeline. – Le digo para tranquilizarla.
-Me he encontrado con el señor en el pasillo. – Dice Pierre. Al verlo me doy cuenta que ha de rondar la edad del monstruo, lo que me hace pensar en cómo ella me vera, ¿para ella también seré un señor a pesar de mis 24 años? – Así que lo he traído conmigo a visitarte.
-Esplendido. – Exclama Madame Angeline, juntando sus manos en un aplauso seco.
- Debo contestar. – Dice Pierre luego de que su teléfono celular empezará a emitir alguna canción Pop que desconozco. – Vengo en un momento. – Se retira, no sin antes colocar el colorido bolso en un pequeño sofá para los visitantes.
-He sido florista por mucho tiempo. – Dice Madame Angeline poniendo sus ojos en mí, luego de ver como Pierre se desaparece tras cruzar la puerta. – Mi pequeño gremio tiene la peculiaridad de reconocer a un hombre enamorado, dicho talento nos ayuda a tener las rosas y los claveles listos para él.
-No se equivoca. – Respondo.
- ¿Y cómo es ella? – Pregunta con una amplia sonrisa.
-Un pequeño monstruo más o menos de esta altura. – Digo elevando mi mano hacia algún punto de mi pecho. – De grandes y hermosos ojos azules.
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Un Paso Hacia La Luz
Novela JuvenilGeorgina "Gigi", ha sufrido una gran humillación pública, lo que la ha llevado a padecer una terrible fobia al exterior (Agorafobia). Cada segundo de la vida de Gigi está organizado en lo que ella llama "La Agenda del Grinch", la cual (según ella) e...
