Gigi
Mientras los chicos pescan, yo me dedico a "leer", aunque no logro concentrarme y lo único que hago es releer el mismo párrafo una y otra vez, recordando mi pequeña discusión con el neandertal en medio del bosque. Es difícil ocultarle tus sentimientos e inseguridades a alguien que puede leerte de la misma forma que yo lo he hecho con unos pocos cientos de libros. De vez en cuando dirijo mi vista a él, quien descansa sobre el suelo utilizando su antebrazo como almohada. Me sorprendo a mí misma pensando como habrá sido el neandertal con sus anteriores novias, porque seguramente esa es una larga lista. Haber leído tantos libros de romance adolescente me ha enseñado que los chicos tienen una especie de salón de la fama, donde hay una chica tan perfecta que la utilizan para medir que tan buenas son las otras, las chicas hacen algo similar, pero nuestra vara de medir es algún personaje de libro, película o serie fácil de idealizar tanto por sus buenas, como por sus malas acciones – ¿A quién no le gusta un chico malo? -
< < ¿Anteriores novias?, él no es mi novio, lo podría clasificar como "conocido cercano", demasiado cercano para mi propio bien> >
En medio de mis divagaciones, me encuentro con la fiesta de cumpleaños de Samantha, lo que me hace pensar en mi propio cumpleaños. El tema de mi cumpleaños es un asunto delicado en casa, debido a que también es un aniversario luctuoso, debido a la muerte de mi madre. De niña era Cordelia la que se encargaba de celebrarlo, hasta que me enteré del porque mi padre se escondía en su despacho hasta la hora de cortar el pastel. La historia de cómo me enteré sobre mi participación en la muerte de mi madre, que hasta entonces solo había sido una bella pintura en la pared y algunas fotos repartidas por toda la casa es bastante extraña – para no utilizar un adjetivo más adecuado que lo empeore todo – Mis padres habían recibido una invitación por parte de mis abuelos, quienes vivían en otro estado y deseaban hacer las paces, más o menos eso me explico mi padre a mis inocentes casi 9 años, preparamos todo para el viaje y nos dirigimos al aeropuerto, Cordelia por su parte intento explicarme que los abuelos que visitaríamos no serían la abuela Mirna y el abuelo Lawrence – sus padres- sino los padres de mi madre, aquella bella chica de cabellos oscuros y ojos azules cuya representación estaba siempre presente en alguna habitación. Yo estaba tan nerviosa y emocionada que no podía dejar de pensar en cómo se verían y si les iba a agradar, ya les agradaba a los abuelos que conocía, como no les iba a agradar a estos también. Archie percibió mi ansiedad y me molesto todo el camino que pudo permanecer despierto, exigiéndome jugar constantemente u obligándome a ver junto con él sus horribles caricaturas. Cuando al fin llegamos, ciertamente nada me sorprendió, era apenas un poco más grande que nuestra casa, pero la magnífica fachada era solo eso, una fachada, en su interior la madera oscura y aquel estilo victoriano predominaban tanto como el aroma a naftalina, vejez y depresión.
-Ya han llegado. – Exclamó una señora tan oscura como Pru, vestida con un atuendo igual a las mucamas de mi casa. – Que gusto al fin tenerlos aquí.
-Es un gusto verte, Martha. – Le respondió mi padre, quien tenía a Archie dormido en brazos. – Esta es mi esposa. Cordelia. – Presentó a Cordelia.
- ¡Ay! Nunca había visto un niño tan bonito. – Dijo Martha al ver un poco más de cerca a Archie luego de saludar y ofrecerle una enorme sonrisa a Cordelia. Yo me sentía tan orgullosa como si estuviese haciéndole un cumplido a alguna de mis muñecas, porque de alguna manera Archie era tan mío como las muñecas que en ese entonces me extrañaban en casa. – Aunque es morenito, se parece mucho a usted, señor Philip.
-Y ésta es Georgina. – Dijo mi padre tomándome de la mano y sacándome de mi escondite justo detrás de Cordelia. – En casa la llamamos Gigi.
-Dios Bendito. – Exclamó Martha agachándose para verme mejor. – Es igualita a la niña María Eugenia. – Musito tapándose la boca y abriendo los ojos como si acabase de ver una aparición.
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Un Paso Hacia La Luz
Teen FictionGeorgina "Gigi", ha sufrido una gran humillación pública, lo que la ha llevado a padecer una terrible fobia al exterior (Agorafobia). Cada segundo de la vida de Gigi está organizado en lo que ella llama "La Agenda del Grinch", la cual (según ella) e...
